Sus pertenencias estaban empacadas y todo estaba listo para dejar ese lugar lleno de sentimientos y emociones… todo menos dos corazones que no estaban preparados para perder ese amor y dejarlo ir, para siempre.
Estaba oscuro, era de noche y, extrañamente, las estrellas no brillaban como antes. Una inmensa tristeza los invadía.
—¿Vas a estar bien? —le preguntaron muy preocupado, deteniendo la puerta del conductor.
Simplemente no quería dejarlo ir.
—Sabes que no… pero es lo mejor —contestó reconociéndolo y una pequeña sonrisa fría habitaba en sus labios, su vista se enfocaba a otro lado, donde no estaba él.
El otro gemelo lo tuvo que aceptar. Era lo mejor, para él, pero para él no. Lo necesitaba, no creía poder soportar más de dos días sin él.
Simplemente era su todo, cómo el oxigeno que es indispensable.
—Adiós y cuídate, por favor —su voz se quebró, mientras sus ojos temblaban brillantes, sus brazos rodearon al otro cuerpo.
Odiaba tener que decirlo. Despedirse nunca fue algo agradable, pero despedirse de él era un tipo de suicidio.
—Igual, adiós… —se despidió y lo miró por última vez. El otro cerró la puerta y se alejo unos centímetros del auto.
Un simple y doloroso adiós. Así terminó todo, al igual que con Tokio Hotel. Un simple adiós y un concierto –casi vacío- de agradecimiento.
Ellos dos no estaban tan agradecidos, gracias a ello, ahora se estaban separando.
El ruido del motor se mezclo con el de su corazón. Roto, se había quebrado. Rompiendo a llorar se dejo caer ahí, afuera de su nueva casa, viendo marchar el amor. Se iba.
A la mierda con los paparazis, ya no les podían hacer la vida peor. No tenían a su alma gemela a su lado, ya nada podía ser peor. Lloró por mucho tiempo sin darse cuenta de nada. Sus lágrimas era lo único que importaban en ese momento.
Tokio Hotel había terminado, ellos habían terminado.
Maldijo y golpeó el suelo haciéndose daño, su puño tomó un color rojo.
Se levantó con mucho esfuerzo, estaba muy débil y sus piernas temblaban.
La persona que lo acababa de dejar le daba fuerza para seguir día a día y ahora no estaba con él.
—¿Por qué? —le preguntó al viento, envolviéndolo en un gran silencio.
Abrió la puerta y se encontró con un inmenso espacio vacío, su corazón se apretó. Podría haber seis millones de personas ahí, pero sin él todo se sentía vacio. Sus pupilas se movían tratando de buscar algo de él que aún permaneciera ahí. Entonces se dio cuenta que la casa era tan grande para él solo.
Una persona encerrada en muchos metros con un amor encerrado por el dolor. Qué ironía.
Cerró la puerta detrás de él y después se encargó de cerrar todas las ventanas. Lo que entraba por ellas no se le podía llamar luz… no sin su alma gemela.
Caminó hasta la habitación de su alma gemela y un gran suspiró escapó de sus labios. Sus dedos tocaron todo lo que había allí, que no era mucho, había algunos muebles. Sólo estaba la cama, aún con sus colchas y se acostó ahí, aspirando su aroma. El único que a él le agradaba, el suyo.
El causante de su separación se encontraba al lado de él, en el buro. Lo miró y estiró su mano, quería tocar el dolor con sus propias manos y verlo con sus ojos. De todas formas sufriría…
Abrió el pequeño cuaderno y comenzó a leer, se aventuró en la tristeza que había terminado con el sueño de ser estrellas de rock y con el sueño de encontrar su verdadero amor.
Lo abrió sin importar la pagina, todas estabas llenas de dolor.
“Y otra vez lo hizo, me lastimó. A veces me preguntó si aún queda algún pedazo de mi corazón, es que él lo ha roto tantas veces…”
Se preguntaba por qué no se lo había llevado con él. Lo dejo a su lado, para recordarle lo infeliz que era, pero al menos tenía algo de él, algo que salió de su corazón roto.
“Y lo vuelve a hacer, entonces me doy cuenta de que si tengo corazón, porque me sigue doliendo, aún lo siento. Jamás he pensado dejar este mundo, quiero verlo siempre. Sé que no es mío, ni será mío…”
Su corazón empezó a latir más rápidamente, nunca se dio cuenta de cuánto sufría. Todas aquellas canciones repletas de frases que escondían desamor, desilusión y una gran tristeza, que sus ojos no delataban.
“Es tan difícil amarlo en silencio. Ver sus ojos y no poder perderme en ellos, ver sus labios y no poder besarlos, ver sus manos aferradas a aquella mujer. Es hermosa, todo en ella es perfecto para él. ¿Por qué no puedo ser ella?
Soy un hombre, uno muy cobarde…”
No sabía que era el causante de los sentimientos de su hermano. Anhelaba saberlo y hacerle pagar todo el daño que le había hecho pasar.
Él también era un cobarde, por haberlo dejado ir. Las lágrimas bajaban libremente por sus mejillas, mojando la caligrafía que estaba en el cuaderno, sus lágrimas resaltaban las letras, las hacían ver más negras y algunas se corrían. Parecía una burla, como si dijeran “Mírame, mira el dolor de tu hermano… ¿Ya lo notaste? ¿No? Podrías llorar más…”
Desearía ser él el que causo tanto daño y darse cuenta para ir a tomarlo entre sus brazos y decirle que todo estaría bien, porque ahora estarían juntos.
Creía que era imposible. ¿Su hermano enamorado de él?
—Maldito —gritó. Su rostro estaba rojo de coraje y tristeza, aventó al testigo de aquel dolor, sin importarle en donde cayera.
Su vista se torno borrosa por las lágrimas. Todo el resto del día lloro como un niño pequeño. Temía quedarse sin agua en su sistema.
***
El ruido del teléfono lo hizo despertar de la pesadilla en la que estaba, le dolían los ojos y tenía un dolor de cabeza horrible, que no se comparaba con el de su corazón.
Se levantó de la cama, extrañando la fragancia que había ahí, tomó el teléfono entre su mano.
—Hola —contestó con voz ronca.
—Hola… —reconoció esa voz y sus ojos brillaron, era su voz— ¿Estás bien? —le preguntaron del otro lado al notar su silencio, y él sólo sonrió.
Cualquier pregunta estaba bien, excepto esa. Obviamente no estaba bien.
—Puedes saberlo, ¿no? No estoy bien —le contestó entre risas frías.
—Claro, estamos lejos —le escuchó decir en un suspiró.
—Demasiado lejos… me imagino —concretó él.
No había querido decirle a donde iba porque sabía que al otro día iría a tomarlo entre sus brazos y prometerle que todo estaba bien, cuando no lo estaba.
—Prometí llamarte… —le recordó.
—Lo estás haciendo.
Odiaba hablar así con él, esos no eran ellos. Quizás era porque nunca estuvieron tan lejos y porque nunca se sintieron así.
—Sí.
Hubo un silenció y la persona que convivía con la soledad, decidió romperlo.
—¿Estás solo? —le preguntó temiendo que fuera un sí.
A él nunca le había gustado estar solo, por eso siempre estaban juntos. Como el sol y la luna.
—Hay mucha gente aquí, ¿sabes? —otro suspiró salió de sus labios— Pero yo estoy solo.
Su corazón se apretó en su pecho tanto que temía perderlo, ya casi no lo sentía latir. El dolor le estaba consumiendo.
—Estamos solos —reconoció dejando escapar la primera lágrima del día.
—Te extraño —ahora él escuchó un sollozó del otro lado—. Tengo que dejarte… recuerda que te quiero.
Y no le dio tiempo de contestar, un fastidio ruido le anunció que la llamada había terminado.
Rompió a llorar sin poder evitarlo.
Maldijo furioso, ni siquiera le preguntó en dónde estaba, ni le pidió el teléfono. Reviso el identificador y aparecía como número desconocido, seguramente de un público.
Aquella llamada le había dejado nostálgico. Ahora tenía que aprender a vivir sin él. Sin él, completamente solo. Nadie les había enseñando a acostumbrarse a la soledad, tenían 21 años de respirar el mismo aire.
Tiró el teléfono y volvió a agarrar el diario.
Cambió de página.
“La felicidad nunca fue mi amiga, maldita. Yo me preguntó si me merezco esto, si nos merecemos esto. Te amo… ¿puedes sentirlo? No lo creo…”
Estaba seguro que cuando encontrara al culpable, lo mataría con sus propias manos. ¿Porqué esas palabras no eran para él?… ¿Eran para él?
“Mírame ahí, en la televisión, con esa sonrisa que todos los días practico frente al espejo. Esa sonrisa que esconde mi dolor y mi amor. ¿Por qué me mientes? Yo sé que no me amas… pero me quieres demasiado, me lo dices y yo te creo.”
No podía seguir mirando eso, cada letra reflejaba la tristeza de su alma gemela… Cada palabra enmascaraba sus sentimientos.
Le dolía que no tuviera el valor suficiente para confesarle de sus preferencias, le dolía porque él siempre creyó que así era. Obviamente no podía reclamarle, él hizo lo mismo… hacía lo mismo. Jamás le dijo que lo amaba.
Sin desayunar, salió de su casa. Le parecía extraño que no hubiese muchos paparazis o fans allí afuera. Subió a su auto y condujo hasta un lugar que le brindaba paz. Podría pasarse horas ahí, porque ahí también estaba la esencia de su alma gemela.
«en otro lado»
Se fue hasta allá para olvidarlo y lo único que logró fue extrañarlo. Ese sentimiento crecía más cada segundo que pasaba.
Un fantasma, se sentía. Sus pasos eran lentos e inseguros, sus pies no querían volver a caminar sin él. Nada funcionaba sin él.
—Te amo —dijo caminando hasta su auto, llego hasta él y suspiro.
Hasta ese carro se sentía tan vacio sin él.
El ruido de sus dedos golpeando el volante era lo único que él lograba escuchar, golpeó la bocina con el puño. Necesitaba descargarse. Miraba a toda esa gente pasar, algunos sonriendo.
No estaba tan lejos de él, sabía que no podría irse demasiado lejos, no lo soportaría. Aún así, sus almas estaban realmente lejos y dolidas. Estaba a dos horas, máximo, de su casa. Dos horas los separaba.
Condujo hasta un pequeño bosque, mientras conducía recordaba cuando iban ahí, cuando Tokio Hotel existía y los cuatro miembros solían ir. Una media sonrisa se formo al recordar esos tiempos.
Después de unos minutos llego a tan deseado lugar.
Había muchos árboles, césped y flores; además de un pequeño lago con agua cristalina.
Se bajo y caminó hasta llegar a un árbol con un tronco ancho. Bajó su cuerpo lentamente hasta quedar sentado, ese árbol era especial, se sentía protegido ahí, cómo si aquél árbol absorbiera su dolor y lo convirtiera en alegría.
Hecho la cabeza para atrás cerrando los ojos. Aún pensaba en él, era inevitable.
Se alejo de él para olvidarlo y lo único que conseguía era extrañarlo. Dejo salir un suspiró acompañado de una lágrima.
Increíblemente era la primera que había dejado salir, mientras a su gemelo se le agotaban. No quería llorar porque él ya había llorado demasiado, sin embargo; lo necesitaba.
Necesitaba que las lágrimas arrancaran su dolor y lo sacaran de su cuerpo.
Ahora caían libremente por sus mejillas, llevándose el rímel, dejando un camino negro por su blanca piel. Sollozaba y su pecho temblaba suavemente. Enderezo la cabeza y limpió los rastros de su dolor. Siempre funcionaba, sus lágrimas eran su mejor amiga.
Una débil sonrisa se formó en sus labios, sus manos tomaron un poco del césped y lo arrancaron. Lo desmorono en el aire. Volteó su vista hasta el tronco y leyó la pequeña leyenda que él había marcado ahí.
“B&T4EVER”, susurró acariciando sus bordes.
Quería quedarse ahí por siempre, porque ahí era su lugar.
Se levanto y caminó hasta el lago, se quito sus zapatos y se subió un poco los pantalones, metió los pies ahí, moviendo sus dedos.
Cuando estaba ahí se le olvidaba todo y el olvidaba el dolor del amor que él le causaba.
¿Por qué ese lugar era tan especial?
***
Al bajar de su Audi, instantáneamente un sentimiento de paz le lleno el alma y la esencia de su alma gemela le abrazo fuertemente el corazón. Ahí no se sentía solo, era casi como estar con él, como tenerlo entre sus brazos y estar en ellos, a la vez.
Camino con pasos lentos hacia el sendero que llegaba a los grandes árboles, el sol se escondía entre las ramas de ellos, brindando un poco de sombra y aire fresco. Miro al cielo entrecerrando los ojos, ese era su hogar.
Los crujidos de algunas hojas secas en el suelo le hacían sonreír. Se preguntaba si así sonaba el corazón cuando se rompía… si así se escuchaba su corazón sin su alma gemela, sin Bill.
Había un gran árbol ahí, el más hermoso, era completamente verde, grande y con un tronco café. Idéntico a los dibujos que pintan los niños de kínder, con manzanitas rojas y alrededor del árbol había pequeñas flores de manzanilla.
Cuando llego se acomodó aplastando las manzanillas, pidiéndoles perdón en su mente. El ambiente estaba realmente fresco, incluso escuchaba ruidos del pequeño lago cristalino, pensó en voltear a ver, pero probablemente no había nadie.
Sus ojos se cerraron disfrutando del calor familiar que existía en ese bosque. Tom empezó a temblar ligeramente, mientras su cabeza se recargaba en el tronco del árbol.
La esencia de Bill estaba ahí, tan cerca y él podía sentirla. Entonces pensó que quizás Bill había estado primero ahí, antes que él.
El menor no había notado la presencia de su gemelo, pero cientos de escalofríos recorrieron su delicado cuerpo, porque él también sentía la esencia de Tom. Se relajo, pensaba voltear y encontrarse con él, esperándolo con los brazos abiertos para que él pudiese refugiarse en estos.
Una lágrima salió de sus ojos al pensar en ello, pero no quería ilusionarse. Pensaba que Tom no estaba ahí… y todo era producto de su imaginación, incluso aquella oscura sombra que le tapaba la poca luz y se reflejaba en el lago cristalino. Las facciones de Tom se deformaban por el agua.
Los dos estaban ahí, nerviosos. Bill comenzó a morder su labio, no se atrevía a voltear y después darse cuenta que todo era un espejismo.
Tom sabía lo que estaba pensando Bill, lo sentía. Él suspiró y quedo a la altura de Bill.
El menor cerró sus ojos, aún con su teoría de que eso era un espejismo.
—Soy real, estoy aquí… contigo —susurró Tom en su oído, la piel blanca de su gemelo se erizó. Una lágrima escapo de sus ojos fuertemente cerrados, Tom la miro preocupado.
—Tomi… —dijo Bill aún con temor.
—Estoy contigo —le volvió a susurrar, tomándolo en sus brazos que rodearon el cuerpo tembloroso de Bill, aun mantenía sus pies bajo el agua.
Recostó su cabeza en el hombro del mayor, sin decir nada. El silencio no era de su agrado, pero ese silencio les agradaba.
Tom cargó a Bill, sus ojos se conectaron y sus mejillas se ruborizaron. Bill bajó la Mirada avergonzado.
¿Qué estaba pasando? ¿No se suponía que debía olvidarlo? Olvidar aquel amor tan fuerte que ambos sentían y desconocían.
Resopló, todo le estaba saliendo mal… o demasiado bien, quizás. Simplemente no lo sabía, pero estaba seguro que jamás olvidaría aquello que sentía. Porque era amor, un amor simple y puro, quizás no era “perfecto” para los ojos de otros, pero seguía siendo amor. Amor entre gemelos.
Tom escuchó ese resopló, llego hasta el gran árbol y se sentó con Bill en su regazo.
«Necesito escuchar tu voz… » pensó Tom.
—Tomi…
¿Qué era eso? ¿Su conexión?… Tom y Bill la extrañaban, demasiado.
«Dime lo que necesito escuchar» Esta vez fue Bill quien pensó, pero sin saber qué era lo que necesitaba escuchar… y sentir.
—Debes saberlo. Yo… lo leí —explicó Tom viéndolo a los ojos tomando una de sus manos.
—Lo supuse —expresó Bill nervioso, pensando que Tom sabía que era él.
—Lo vi y quise averiguarlo. ¿Quién es, ratoncito? —entonces Bill supo que Tom aún no sabía.
—Es… es simplemente él. ¿Cómo se supone que deba describirlo? ¿Emocionalmente?… él es perfecto, es dulce, inteligente es él —Bill tartamudeaba ligeramente—. Créeme, no querrás conocerlo.
—¿Y por qué no? —interrogo el mayor acariciando esa mano que estaba entre la suya, jugando con sus dedos, tomándolo como una distracción, para entretenerse y no gritar cuanto lo amaba.
—Te daría asco —rio Bill frio—… demasiado.
—Entonces no es bueno para ti —dijo Tom.
—No lo sé. Él es mi todo. Es decir, deje Tokio Hotel por él y la banda era mi vida… pero después de que aquel amor apareció y renació, y entonces lo descubrí: El siempre fue mi vida.
Tom no sabía que pensar. Incluso ahora sospechaba que Georg o Gustav podrían ser ese “él”. Su rostro se torno rojo de celos. Ellos no eran perfectos para Bill, nadie lo era…
—¿Y quién es él? —insistió aprovechando la pequeña distracción de Bill quien miraba el pasto con las manzanillas, empezando a arrancar algunas.
—Mi alma gemela, mi único amor, Tomi… es él, sólo él —le dijo confundiéndolo.
Se estaba desesperando, quería saber el nombre y después buscarlo y si era necesario, obligarlo a hacer lo que sea por su hermano. Porque él quería verlo feliz, aunque no fuera con él, y fuera con “él”.
—Demonios —susurró, Bill noto su desesperación.
—No tengo la culpa, él no es para mí. Ahora necesito olvidarlo, pero sé que no podre hacerlo —dijo sintiendo las lágrimas acumularse en sus ojos y un nudo en su garganta empezó a nacer.
—Nadie es para ti. ¿Te has visto? Eres perfecto en todos los sentidos.
—Tú eres como yo —dijo Bill.
—Casi como tú físicamente… mentalmente, no lo sé —comentó Tom abrazándolo al instante que vio una lagrima por su mejilla, pero no se preocupo por retirarla. Él sabía que era la forma en que Bill se liberaba.
—Somos iguales. Idénticos… somos gemelos, nuestras almas son también iguales.
Bill recostó su cabeza en su pecho, escucho los latidos acelerados del corazón del mayor, era tan relajante estar ahí.
El si pensaba que eran iguales.
—¿Iguales? —repitió con ironía—, no lo creo. Si tú supieras lo que esconde mi acelerado corazón, si supieras por quien late así… entonces seriamos completamente diferentes.
Bill no entendía. ¿Su hermano estaba enamorado? Entonces si eran diferentes en algo, porque él si confiaba en Tom, pero ahora sabía que él no confiaba en él, jamás le dijo que estaba enamorado.
Jamás le rompió el corazón de esa cruel manera, confesándole que alguien habitaba en su corazón.
—Quisiera saberlo —dijo separándose y limpiando él mismo sus lágrimas.
—Yo también quisiera saber muchas cosas. ¿Quién es él? —insistía Tom.
—¿Tú quien eres? —ataco el menor—. ¿Desde cuándo tu corazón tiene dueño? —preguntó señalándolo.
Los labios de Tom formaron una sonrisa.
—Yo soy alguien diferente a ti, y mi corazón tiene dueño desde hace veintiún años —le contesto, tratando de ocultar su nerviosismo.
—Esto no es divertido —negó Bill. Él sabía que ese corazón tenía veintiún anos de vida, por lógica tenía un dueño desde entonces, pero él hablaba del dueño de los sentimientos de ese joven corazón.
—No lo es. Yo solo respondí.
—Aún tengo otra pregunta. ¿Qué sentimiento esconde tu corazón?
—Amor —respondió con simpleza. ¿Para qué mentir?
—Eso… eso no es malo. El mío lo siente, y… no es malo —negó abrazándose a Tom nuevamente.
Ahora sí, su corazón se rompió.
Sentía que los cálidos brazos de su hermano se habían vuelto su droga. Y necesitaba estar en ellos.
—No lo es, pequeño. Sólo es… es amor. No encuentro otro adjetivo.
«Tampoco es enfermo» pensó Bill. Ahora su conexión estaba realmente buena. Él estaba descubriendo que era lo escondía el corazón de Tom.
«Sólo es amor» concluyó Tom. Ese su amor, uno que no podrían mostrar libremente.
«Tú eres mi alma gemela, tú eres él» Tom jamás lo pensó. Bendita conexión de gemelos.
«Y tú quieres mi amor» pensó Tom.
Levanto la cabeza de Bill tomándolo por el mentón. Éste sonrió, se acercó a él y Tom hizo lo mismo cerrando sus ojos, poniendo su otra mano en la nuca de su gemelo.
Desaparecieron la distancia con un apasionado beso. Como la primera vez que se besaron, fue uno inocente y sin querer, pero que al final a los dos les termino gustando, pero que jamás volvieron a repetir, hasta ahora.
Tom quería sentir a Bill de todas las maneras posibles, metió su lengua acariciando sus labios rosados, Bill hizo lo mismo con sus labios rojos. A veces pensaba que Tom era aún más femenino que él, porque él se esforzaba por serlo.
En cambio Tom tenía pestañas femeninas, labios femeninos y sus facciones eran casi iguales.
Bill rió entre el beso, un poco de saliva resbalo de sus labios.
—Entonces somos iguales. ¿Ves? Yo tenía razón —dijo Bill cuando recupero el aliento.
—Quizás no… yo soy más femenino —Tom se sonrojo al decirlo.
Él sabía lo que pensaba Bill, el menor se sonrojo y lo beso de nuevo, poniendo las manos de Tom en su cintura y las suyas en su cuello.
—Quizás yo te amé más
—No lo creo, bebé —esta vez fue Tom quien inicio el beso.
Bill se puso de espaldas, recostándose en el pecho de Tom sintiendo sus latidos en su oído, que se convirtió en una tierna melodía.
Tom entrelazo sus manos por encima de Bill, abrazándolo, dándole calor y amor.
—No puedo creerlo Tom, eres un imbécil, veintiún años a la mierda.
—Aún tenemos muchos que vivir, juntos.
—Pues… ya no somos tan jóvenes, en realidad —bromeó el pequeño.
Tom rió y abrazo más a su cuerpo, beso su cuello y le susurro: —Entonces los viviremos en la otra vida.
El menor se asusto un poco, pero Tom solo bromeaba.
Se relajo y se dejo llevar por los labios de su alma gemela que recorrían su cuello, besando el tatuaje de la banda. Preguntándose si alguna vez podrían volver a ser Tokio Hotel.
Se estuvieron besando más tiempo hasta que se les agoto el aliento. Tomaron sus coches, Bill regresó a su hogar con Tom.
Ahora sabían que eran almas gemelas y que se amaban más que hermanos.
Ellos querían su amor, ellos lo vivirían… y ellos morirían amándose.















aaaaaaaaaaaaa me encantoo el OS….waa amO komo escriibes…waa xd oii estabamo0s ablando0 justament mi bff y iio de ke pasariia si el twc se descubre sii es verdadeeroo ke pasaria con th
waa me kede bOba eheh y me vallio k mi madre me rega;ara ^^
hehehe SUPER GENIAL ~!!
hola stuvo muy bueno cuando staba a la mitad casi casi lloro pensando q no se volverian a ver y cuando se encontraron y se dijeron todo a me emocione tanto chau escribis excelente
awwwww ternuritas jijiji
me gusto mucho, siempre con tus OS lloro xD
^^ te amoro nena grax x mandarlos ^^!
w0w
me encanto este os
tenia musica trankila de fondo
y casi lloroo
me encanto schrei
…………….
no hay palabras para describirlo
simplemente
hermoso
al =
el amor entre ellos
ese es amor del bno
küss :3 :)
(ternurita al x mayor;))
fue con esta
http://www.youtube.com/watch?v=dnREtYxCY-I
es muy trankila y junto cn este os
muy bonita la cmbinacion
la recomiendo ;)
(aunk hace llorar o ponerse melancolico hehe)
xro es muy bonita
Fabian, tienes razón. Yo lo leí con esa música y hasta me pareció lindo.
q moso lo amo ahora este es mi favorito es el q mas m a llegado al corazon desde q empezo llore asta el final ya deben saver q tanto amo este capitulo lo amo lo amo lo amo
Ouu q beauty!!sin palabras…simplemente lo amo…
aww qee hermooso!!!!
estuuvo suuper lindoo!!!
mee encanthoo!!!
te adoro! schrei
haha escribes genial!!!
aw esee es un leendo amoor!!!
(:
dios mio qe ermoso esco estar ai viendolos descrisbes todo tan ermoso!! waa amo como scribes!!