—Oh Tomi, ah ah —mis dedos arrugaban la sabana desesperadamente, gemía cada vez que Tom entraba en mi cuerpo profundamente.
Veía su cara, sus labios abiertos dejando que sus gemidos llegaran a mis oidos.
Mi cuerpo estaba ahí, el placer crecía cada vez más gracias mi hermano, pero yo estaba perdido en mis pensamientos, mientras trataba de concentrarme en el deseo sexual y no en el secreto que me veía obligado a guardar.
—Bill… —gimió mi nombre en mi oído, sentí como mi entrada se contraía rítmicamente y Tom terminaba en mi interior, estábamos pecando, como todas las noches.
Dejo caer su cuerpo sobre el mío, mis manos recorrieron su espalda mientras él salía cuidadosamente de mi interior. ¿Estaba bien guardar este secreto? Yo no lo sé. Solo hay dos opciones… algo malo y algo bueno.
Tom besó mi mejilla, estaba agotado, podía sentirlo. Acaricié su mejilla sonriéndole, él sonrió también y me envolvió en sus brazos preparándonos para dormir. Como siempre… entre sus brazos.
Me acurruque contra su cuerpo, sintiendo su piel tibia y sus manos sujetándome, como si yo me pudiese desvanecer. Cerró sus ojos, después de besar mi frente, pasaron algunos minutos. La respiración de Tom se hizo suave y lenta, se entregó a los brazos de Morfeo.
Levante una mano y acaricie su mejilla, justo donde tenía su peculiar lunar, mientras yo poseía uno bajo mis labios, sentí una punzada en mi corazón. Baje mi mano y la guie hasta el pecho de Tom, su corazón palpitaba lentamente, con mi otra mano toque el mío. Increíblemente, pude sentir como se sincronizaban.
¿Así era con todos los gemelos?
Toque mi mejilla húmeda, no me di cuenta cuando empecé a llorar, limpié mis lágrimas y solo sonreí, pensando que todo era un sueño.
…
Pasaron horas y yo aún no podía conciliar el sueño.
¿Guardar secretos generaba insomnio? Pues nunca me lo había cuestionado. Tom había cambiado de posición, ahora me daba la espalda que mis manos recorrieron discretamente, solo rozándola, podía sentir el calor de su cuerpo sobre mis yemas.
Y esta mentira crecía cada vez más, lo hacía sin que yo lo deseara… ¡Yo no quería saber este secreto! No quería y ahora no quería guardarlo.
-No hay duda, Bill… – me dijo Simone llorando.
-Esto debe ser un error –susurré, con la esperanza de que así fuera… un error.
-No lo es, puedes verlo aquí –levantó un papel, un maldito papel.
-¡Todo es tu culpa! –grité, ya estaba llorando sin poder evitarlo.
-Bill –suspiró mi mamá- ¿eso importa? Yo no tengo tiempo, sólo… haz lo correcto.
Cobarde, claro… de mi madre herede lo cobarde.
-Lo amo, ¿de acuerdo? Voy a luchar por esto
…
Apenas había dormido cuatro minutos, ese maldito recuerdo me hizo despertar.
Bufé desesperado. Ya ni recordaba lo que se sentía dormir en paz. Era lo mismo siempre, hacer el amor o pecar, daba igual, llorar e intentar dormir.
—Bill ¿Qué ocurre? —y después esto. Tom sentía mi angustia y él despertaba, maldita conexión de hermanos.
—Nada, sigue durmiendo —trate de tranquilizarlo, mi voz sonó suave y a la vez fría. Porque realmente nada pasaba, ya todo había pasado y solo era de abrir la boca y contarlo.
Tom insistió en saber, pero yo me negué hasta que él se canso y decidió dormir más.
Ahora estaba aquí, solo, con insomnio y fallando. Habíamos prometido siempre decir la verdad y que nada nos podría separar, pero este secreto seguía en mi cabeza. Eso estaba alejando nuestros corazones.
***
—Hola —sonrió. Eso era mejor que el sol que se colaba por las ventanas, iluminando nuestro espacio, su sonrisa era aún más, él iluminaba mi vida.
—Hola
Me besó. De nuevo algo dolió en mi corazón, era un sentimiento de culpabilidad, como cuando pequeños sabemos quien hizo la travesura y callamos porque lo queremos o porque sabemos que a ambos nos irá mal. Era igual a ese. Y en este caso, yo era el único culpable.
—Últimamente has estado distante, Bill —suspiró Tom mientras desayunábamos en silencio. Lo miré directamente a los ojos. ¿Realmente pensaba eso?
De acuerdo, sabía que si lo pensaba. Sus ojos se veían tristes, Tom era transparente ante mis ojos.
Algo se atoro en mi garganta. No era la comida, era algo que me impida abrir la boca y así explicarle el porqué de mi distancia. Seguía mirándolo mientras las lágrimas se agolpaban en mis ojos, no me podía permitir llorar enfrente de él.
—No es nada —murmuré con esfuerzo, deshaciéndome de aquel nudo.
—Yo sé que algo te pasa. Bill, puedo saberlo… —su mano atrapó la mía. Frunció el seño al sentir mi mano fría y sudada.
—Está bien, lo que pasa es que —mordí mi labio, recordé que Tom reconocía mis gestos y entonces deje de hacerlo— es… mi trabajo, he estado muy tenso, solo es eso.
Y sonreí, realmente, solo mis labios se movieron dejando ver mis dientes, ¿eso contaba como una sonrisa? Era algo que no venía de mi corazón, éste estaba muy ocupado sufriendo no tenía tiempo de reír.
Pero eso tranquilizó a Tom, y de paso a mí.
Si él estaba bien, yo lo estaba… por algo éramos gemelos.
Yo ya no podría sonreír mientras este secreto estuviese en mi mente, muy presente, haciendo eco, pateando mi corazón, poniendo en duda mis sentimientos.
Puedo parecer feliz, pero honestamente, la única manera en la que realmente sonreiré, es si me cortan de oreja a oreja [1]
Volví a “sonreír”, Tom me besó dulcemente. Tom me hacia feliz, estar con él, entre sus brazos. Me levante y le abrace, sus brazos me envolvieron y entonces mi corazón olvido el dolor, y mi mente también. Ahora podía sonreír de verdad.
***
Tom se había ido a trabajar, yo tenía día libre, pero le mentí, le dije que iría a trabajar.
—Mamá —le llamé.
—¿Lo hiciste? —me preguntó sin rodeos, me señaló el sofá y me senté.
—Sabes que no puedo —le contesté y baje la mirada, ella puso una mano en mi hombro.
¿Eso de que servía?
Levante la cara y vi su sonrisa.
—¿Cómo… cómo puedes hacer esto? —mi voz se entrecortó y la preguntó sonó patética.
—Yo he cumplido —dijo ella, pero mentía—. En realidad, esto no es mi culpa —dijo sin dejar de sonreír.
—Claro, si… ¡la tengo yo por ser homosexual! ¿no? —le grité molesto.
Ella no tenía derecho de reprocharme. Nunca estuvo conmigo, siempre estaba tan ocupada, entonces entendí porque ella regalo a uno de sus hijos.
Se encogió de hombros, lucia despreocupada, no le importaba cuanto estaba sufriendo yo, por su culpa.
Decidí irme, no tenia caso hablar con ella.
***
Abrí la puerta de mi departamento, sabía que Tom no estaba y llegaría en unos minutos. Sólo me senté a esperarlo, mientras veía la tele.
—Hola, amor —sentí sus labios sobre los míos.
Me alejé, estaba muy estresado, él lo noto.
—¿pasa algo? —sus brazos me atraparon, me daba pequeños masajes en la espalda. Eso antes hubiese sido relajante, pero ahora me sentía aún más nervioso. Me volví a alejar de su contacto.
—No —susurré.
Se alejó de mí. Conecté sus ojos con los míos, me estaba arrepintiendo de todo.
Absolutamente de todo, de nuestro amor, de nuestro pecado… de nuestra situación. Esto no debería estar pasando.
¿El final estaba cerca? ¿Este secreto mataría nuestro amor?
—Tom…
—Basta —alzó su tono de voz. Me estremecí. Estaba enojado, conmigo…— ¿Por qué no me dices qué pasa y ya? —Esas palabras penetraron mi mente.
¿Debería hacerlo? Pero se suponía que era un secreto o quizás no, si Simone quería que lo revelara y Tom quería saberlo, ¿no tenía otra opción?
Negué con la cabeza. No, no podía decírselo, porque tenía miedo de perderlo. Me acerque a él y lo besé, él no me correspondía, sin embargo; no me aleje, lo aprese con mis brazos en su cuello, hasta lograr que me besara con la misma intensidad que yo.
—No pasa nada —dije sobre sus labios, ambos teníamos los ojos cerrados, yo los abrí y una lágrima descendió al tiempo que volvía a apresar sus labios entre los míos.
Rompió el beso y me acostó sobre su pecho, podía sentir su corazón latir cada vez más rápido. ¿Eso lo causaba yo? Acarició mi cabello.
Mi mente no estaba ahí.
Aún era tiempo para arrepentirme… pero no deseaba hacerlo.
Pasamos la tarde juntos, haciendo todo y nada, sólo amándonos. Anocheció y salimos al balcón, me abrazaba por la cintura, pegue mi espalda a su pecho. Ahora nada me importaba en sus brazos, en ellos estaba seguro, protegido y me sentía amado.
—Te amo —mis piernas temblaron, sentí sus labios sobre mi cuello, gire mi cabeza y besé sus labios por un segundo.
—Yo también te amo…
Si, quizás nuestro amor era un pecado. ¿Entonces yo debía pedir perdón a Dios?
Mire el cielo oscuro, iluminado por pequeños puntos brillantes, las estrellas parecían estar burlándose de mí o ¿sonriendo con Tom? Mire a Tom.
—Bill… te necesito —me pego más a su cuerpo.
¿Sexo? Yo también necesitaba sentirlo, sentir que era de él y que él era mío. Asentí y me gire entre sus brazos, me colgué de su cuello, llegamos hasta la cama.
Me recostó, me sentí en el mismo paraíso, con sus manos sobre mi piel, llenándome de calor, transmitiéndome su amor.
—Te necesito —busque sus labios rudamente.
Su piel desnuda colisionaba con la mía, nuestros gemidos inundaban nuestro espacio. Entro en mi cuerpo suavemente, pero yo no quería así, me senté arriba de él y me empecé a mover rápidamente, olivando el dolor, olvidando todo. Solo éramos Tom y yo entregándonos al amor. No había ningún remordimiento.
Todos llevamos estas cosas
Dentro dónde nadie más puede ver
Ellos nos mantienen como anclas
Ellos nos ahogan en el mar
Miro hacia el cielo
No puede haber nada allí para ver
Pero si no creen en él
¿Por qué han de creer en mí?
—Tom, Tom, Tom —gemí, sintiendo como llegaba al orgasmo.
Se recostó sobre mí, acaricie su cabello trenzado.
—¿Nunca tuviste la sensación de vacío? ¿Cómo si algo te faltara? —cuestioné, al momento me arrepentí. Él me miro sonriendo.
—Sí, eso fue hasta que llegaste tú… —mis ojos se abrieron sorprendidos, eso no significaba nada, ¿cierto? —Te amo.
De nuevo besó mis labios. El sueño le venció y se durmió con una sonrisa en su rostro tan pasivo y tranquilo.
Yo me quede viéndolo, tocando sus labios rojos y gorditos, eran perfectos y encajaban con los míos, porque éramos almas gemelas, como un rompecabezas.
Me sentía como en un mar, con alguien que mantenía mi cabeza bajo el agua impidiéndome respirar, Tom era persona, me ahogaba pero si me soltaba yo me iría y no volvería, así tan extraño me sentía.
—Yo soy ese vacío, soy esa persona que lleva tu sangre, la misma con la que compartiste el vientre de tu madre, yo soy ese dolor, ese silencio, yo soy ese amor y ese secreto. Yo soy tu gemelo.
Las palabras salieron de mis labios, no sé si Tom lo habrá escuchado… pero yo lo hice, lo confesé y no me importa porque nunca me alejare de él. Ni él se alejara de mí, incluso cuando no estuvimos físicamente, nuestros corazones se complementaban.
—Yo soy tu otra mitad, yo soy por quien sonríes… Te amo, Bill —su voz me sobresalto.
Pero sus palabras le regresaron el alma a mi cuerpo. Tom me amaba.
Ahora los dos sabíamos el secreto y lo guardaríamos, nosotros sabíamos algo que nadie más sabía… y lo mantendríamos así. Mostrando una sonrisa y riendo por dentro.
—Te amo, Tom…
















Qe TIERNO!!!
LO AME BESS
;O *-* Liiindoo ♥ Me encantooo ^_^ esa sensacion de alivio, como qe el peso se va cuando decis algo qe te estaba torturando, seguro asi se sintio Bill ^^ yo sufri con el *_* :B Aww lindoo Schreii me gustan tus shot’s :B
Besoo
ok, ya me has hecho llorar T.T
no sé que me pasa últimamente, lloro por ‘cualquier cosa’ escucho música y lloro, ¿por qué? porque todo habla de amor de la falta de amor, lloro cuando leo porque algun personaje me recuerda a alguien o alguna actitud.
y esto me recuerda a mi dilema interno.
te quedó lindo, me encantan tus fics, continua escribiendo
TTTTTTTTTTTTT_______________TTTTTTTTTTTTTTTT
Ayyyyyy ayyy Cielo, te lo e dicho un monton, amo como escribes!!!!!!
LO AMO!!!!!
LO AME!!!! TTTT____TTTTT
Nada mas no entendi por que le pusiste Chelsea Smile…..
Fue mi unica duda, pero iwal le queda el nombre xD
Lo ame ^^
besitos!!!!
Haha sí, olvide decirlo.
Chelsea Smile es algo así como un suicidio, como el asesinato de Black Dhalia… que consiste en cortar desde los labios hasta las orejas formando una gran sonrisa
También es una canción de Bring me the horizon.
“Todos llevamos estas cosas
Dentro dónde nadie más puede ver
Ellos nos mantienen como anclas
Ellos nos ahogan en el mar
Miro hacia el cielo
No puede haber nada allí para ver
Pero si no creen en él
¿Por qué han de creer en mí?”
“Puedo parecer feliz, pero honestamente, la única manera en la que realmente sonreiré, es si me cortan de oreja a oreja [1]”
(Partes de la canción).
Gracias por leer!
Oooohhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!
=O
GRcias por responder cielo ^^
me gusto mucho!
BESITOS! =*