“V!ve como s! mur!er@s •” By d!vA -One Shot

Nunca creí amar tanto a alguien…

Nunca creí… que pudiera sentir algo así por alguien…

Serás mi perra, solo mío hasta el final, hasta que no puedas moverte…

Hasta que grites tu liberación y yo finja haberme quedado sordo por tus gemidos…serás mío, solo mío y de nadie mas…

Desde que te vi… no dejaba pasar el tiempo, no sabes cuanto espere este momento, cuanto lo anhele, lo espere como un niño pequeño espera el postre… sentir por fin esa hermosa y dulce sensación, tan pecaminosa, tan especial…tan… tuya…

¿Que es lo que tienes en tus manos y es tan importante? Sientes que se te escapara en cualquier momento, sientes que podrás destruirlo ya que es tan frágil… tan delicado… y tan hermoso… que con un simple roce siento su cuerpo temblar…

Te asustaste la primera ves que me viste, y rogaste con lagrimas que cesará, no hice caso a tus suplicas embarradas en mi cuerpo, simplemente te mire a los ojos y no dude en tocar tu piel, en besarte y probar por fin ese sabor tan dulce y violento. La carnosidad que rodeaba tus labios, ese color tan rojizo y puro eran ahora sucumbidos a mi fuerza llena de lujuria y pasión.  Que fresca sensación jamás sentida, me siento incorrecto, inapropiado, demasiado sucio… quizás pensar en esto fue demasiado rápido, es que no pude resistirme…simplemente, no pude aguantar mas tiempo…

Pese a que todo rondo a una simple paga, no creí que llegara a tornarse tan profundo. Parecía ser que al final, se dio el inicio de algo más. En este oscuro mundo, quien conoce lo que ¿realmente es el corazón y lo que este desea? Simples juegos, simples palabras, simples cosas que dieron lugar a no tan simples… sentimientos…

No podía negar que me gustaba verlo dormir…que me gustaba verlo en la oscuridad, estar ahí parado en su cuarto mientras el viento movía ligeramente las hojas de las ramas de ese árbol que creció con nosotros, con cada soplido yo me acercaba mas a el. En la penumbra de su cuarto veía la gravedad del asunto, observaba que mis deseos querían ser satisfechos en su oscuridad.

Quiero saber realmente que se siente ser amado. ¿Que es ese extraño sentimiento del que todos hablan? Como alimentar a tan hambriento animal, ¿como saciar su sed?… dejar de ignorar algo que siempre obvie, dejar de lado lo que jamás quise ver… y ahora, me escupe en la cara, me golpea su mejor gancho, me tira de todo para darme cuenta por fin, de que siempre estuvo ahí…observándome, con esos ojos llorosos de niño, con esa mirada ruda y dura en la adolescencia, con odio reflejado por haberlo dejado ir… por haber decidido lo mejor para mi y para el. El divorcio de nuestros padres nos alejo por completo, quitándome a mi alma gemela, a mi hermano que en esos momentos mas que nunca necesitaba, su oxigeno era el mío, su dolor y tristezas y sus infinitas alegrías, me inundaban. Pero al cumplir los 15 años me aleje de el, aceptando la idea de que lo mejor seria separarnos, que el se fuera con mama y yo me retirara a las afueras de la ciudad con Jorg… una decisión difícil, y quizás la mas estupida que pude hacer en mi vida, recibí su odio, me cubrió de su silencio. Me llene de ira, me cobije en un manto de rencor… con tus cartas llenas de amenazas, en las que yo solo respondía con amor, me recibiste como basura, ¡un ser despreciable que no merece nada! ¡Que no significa nada!

Trataste de reponerlo, al darte cuenta que mi vida ya no era de nadie mas… que de mi. Ya no tuya, ni de Simone, menos de Jorg. Hablaste con mama, te dirigiste por teléfono a Jorg… simplemente no quería tener nada que ver… con tigo.

Como aguja en un pajar, me empezaste a buscar inquieto. Arrepentido de lo que me habías echo, adolorido de las causas absurdas que habías causado, teníamos solo 15 años y pasamos los próximos 3 años desaparecidos. Escape varias veces de casa con mi pandilla, para simplemente no verte más. Volver a ver esa estupida cara tuya, la cual ahora aborrezco mas que nunca, saber de ti me daba nauseas, el hecho de tener que escuchar de ti me repugnaba. Ahora sabes, como vivo, cual a sido mi reacción ante la culpa que me diste sin razón alguna, si solamente pensé en tu bien, solo… pensé en ti. Si te hubieras ido a vivir con Jorg tendrías una vida mala, sin sentido, sin valores, sin merito alguno, llena de diversión sin sentimiento, poseída de un poder sucio y poco valorado por uno mismo, llena de descontrol, muertes, peleas con sangre en tus manos, disparos fúnebres cada noche, fiestas de perdición con aroma prohibido sumergidos en sustancias ilegales deseadas por todos, una vida… como la mía.

Nunca quise que su forma de ser cambiara, por eso tuve que sacrificarme por el. Sabia que pasaría si el se hubiera ido con Jorg. Sabía que pertenecía a un mejor mundo, a una mejor vida, junto con mama.

Aun así, al parecer se dio cuenta de ello mucho después, casi al final… al final de todo.

Cuando lo volví a ver no tuve otra alternativa, no pude esta ves negar su existencia, yo que todo este tiempo me escape de esa realidad, huí de todo lo relacionado a el. Me aleje de mama por el simple hecho de borrar mi propia sangre de mis recuerdos. Llegue a ver que soy una persona totalmente rencorosa, y todo el dolor que ahora el me ha causado, se lo causare a el… pero el doble.

Caminando por los pasillos, sintiendo como una festividad cercana se acerca, sintiendo como un año más de vida se colara en mi registro. De cómo, sin saber exactamente el porque Bill Kaulitz, el hermano que ahora no reconozco se paseaba por los pasillos de mi ahora prestigiado instituto.

—      ¿acaso ustedes son familiares? — esa estupida pregunta rondaba los rincones de todo el instituto. El instituto que pague por mi mismo viendo que Jorg, como siempre, no tenia una mísera moneda para mi. Era de entender que debía sobrevivir solo como siempre, pagando todos mis gastos, logrando mi supervivencia como sea. No importaba ganarse el dinero de buena o mala manera, la cosa era tenerlo. Y yo lo logre, permanecí vivo frente a el, mientras gracias a sus golpes aprendí a defenderme contra quien sea, sus gritos me helaron el alma y me hicieron un ser frío, todo el amor que alguna ves existió en mi se había ido. Todo ese arduo trabajo que mi madre había logrado en mí antes de lo pasado, se había esfumado, pero que digo, se había extinto por completo, no había quedado rastro alguno de ello, y la verdad… en parte me alegraba ya no poder sentir nada de eso. Estupidos sentimientos, emociones vanas y sin poder, no sirven de nada, solo te brindan debilidad y te hacen un ser corriente.

Cada noche decía que odiaba mi vida, mientras que de seguro en sueños anhelabas decirme que la amara. Estoy seguro, más que seguro que ahora sabes en lo que me he convertido, en lo que soy y aunque no te guste, en lo que seré para ti…

—      Un día remoto, tan lejano… — se escuchaba decir en clase de literatura, todos bien pulidos con sus uniformes elegantes, la chaqueta oscura, la camisa blanca como la nieve, esa corbata delgada de color azul, un color negro adornando nuestras piernas, el silencio y la poca educación en clase conociéndose por la voz del maestro que trataba de enseñar. La presencia de ese ser familiar, tan único y a la vez, tan común.

—      ¿porque estáis mirando tan profundamente por la ventana? — preguntaba el estudiante de intercambio. Sentado a mi lado realmente no observaba como lo que miraba no era el paisaje veraniego que se encontraba afuera, si no lo que ahora, se mezclaba en el. Perdone la falta de respeto con la que me miraba, la forma tan poco pulida con la que me hablaba, era de saber como el recién llegado que no se da cuenta quien es el que realmente manda aquí. Que solo el es parte del rebaño de ovejas asustadizas que cree, y yo, ese lobo feroz listo para mutilar a cualquiera cuando sea necesario.

—      estudiantes…— entro con calma la secretaria. Esa mujer tan bien desarrollada, uniformándose con esa mini falda tan común en ella, esa camisa corta de mangas y con el escote tan pronunciado que hasta los profesores se quedan en shock al verla —. les anuncio que deben presentarte inmediatamente en el salón estudiantil, la directora tiene un anuncio que darles — apenas miro al profesor se retiro con la misma sutileza de siempre. Una voz firme y fría, no se puede creer al ver a alguien tan seductora como ella.

Debe ser uno de esos anuncios inútiles de siempre. Por estar en ultimo curso nos mandas a reuniones o talleres sin sentido, claro, sin sentido para mi. Que solo tengo en mente que la meta de mi vida, será hacer la de otros imposibles. Si sobreviví como ahora, es fácil sobrevivir siempre… siempre y cuando existan las drogas.

Una fuerte y espeluznante voz, que intimida a muchos ahora recorría los pasillos mientras todos seguían con su vida; obedientemente se dirigían al salón estudiantil para ser movidos como piezas de ajedrez en un juego ya ganado.

—      ¡te dije que era para hoy! — reclame con fuerza, golpeando mi puño contra esa dura pared de concreto —. ¡Mierda! ¡¿Que era para hoy, sabes contar?! — decía gritando en su rostro, ese pobre individuo que me debía una suma moderada de dinero quería pasarse de listo. Mi vida depende de muchos materialmente aquí, a pesar de verse como uno de los mejores institutos de Alemania, solo se mueve así por ser pagado con dinero sucio. La mayoría de las familias que mantienen este amplio lugar son hijos de la mafia, tanto como estafadores o simples cazafortunas. Nada es real cuando te lo tomas muy en serio, ninguna de la mayoría de las familias aquí están unidas por amor, los hilos son de oro y las costuras ceñidas por mantenimiento material.

¿Entonces se preguntaran como es que aun sigo vivo aquí? Como duro si los primogénitos de los mas altos rangos de la mafia estudian aquí, incluso policías conocidos por el presidente dejan aquí a sus hijos con la seguridad de que están a salvo, quizás a salvo de todos, menos de mi. Ya que incluso, ellos me temen.

Por el momento nadie sabe con exactitud quien soy, alguien como yo debe tener cuidado con las personas que le rodean. Solo tener en cuenta a unos cuantos lacayos se me es suficiente, el miedo corre por las venas de la mayoría de las personas de este lugar, y prefiero que siga así un buen tiempo más. Aun así, me conocen, saben quien puede lastimar y quien puede salir lastimado.

—      ¡perdóname por favor! ¡Mañana, te juro que mañana! ¡Arg! — tome su cuello y empecé a estrujarlo, mis dos manos ahora lo marcaban. Tan profundamente actuaba que veía como sus ojos se volteaban, su voz se extinguía, sus manos trataban de que las mías le liberaran, pero a veces no puedo controlar mi propia fuerza.

—      ¡pero que les pasa! ¡¿Porque no hacen algo?! ¡¡Lo matara!! — esa voz, esa horrible y escandalosa voz —. ¡¡Tom detente!! — silencio, un completo silencio inundo ese pasillo, todos que se pasaban de largo por miedo de involucrarse ahora estaban tiesos, mirándolo con temor. Observando como soltaba a la victima que poseía en mis manos, y de cómo mis útiles lacayos agarraban a la nueva presa entrometida de los brazos, arrastrándolo con fuerza a un rincón, mientras se resistía ante el agarre, la mirada que colocaba en sus ojos ya no era de fuerza, si no de una dulce agonía.

Arrastrando sus pies, tratando de que el valor lo ahogue de nuevo  aun mantenía la calma, la fuerza con la que le habían marcado los brazos Julio y Alexander no se igualaba a la brusquedad con la que le empuje contra la pared.

El dolor que ahora mostraba en el rostro, cayendo con lentitud al piso. Sostenía su hombro con su mano libre, reposaba en silencio ahí agachado mientras todos esperaban lo cotidiano, esa sucia frase que les marca la vida, esas palabras que siempre tire a los pobres desafortunados para mostrarles quien es el que manda en este lugar, que aunque su padre sea el diputado o presidente de la sociedad estudiantil o el mas grande mafiosos de Alemania, nadie de mi generación se salva del miedo que puedo provocarles, de las pesadillas que les otorgo, de ese sudor frío que les genero con el simple movimiento de mi lengua sobre mi pircing… sucia sensación que modifique para el…

—      ¡párate! — ordene con desprecio —. ¡Anda! ¡¡Tan valiente te crees!! — no lo conozco, el a muerto para mi. Ya no existe en lo que ahora es, mi mundo —. ¡Levántate marica! — me miro con recelo. Sosteniendo aun su hombro, se notaba que el choque le había lastimado mucho.

En silencio comenzó a retirarse. Todos lo observaban, me miraban teniendo aun la mirada alta, mientras que el, la permanecía baja.

—      ¿ahora te vas, no? Como debe ser…— susurre la última parte. Dejando que solamente el lo escuchara —. Mierda, ¿no vuelvas a meterte en mis asuntos entiendes? Eres mucho menos que todos estos juntos. Y jamás…— se detuvo en su torpe caminar para escuchar lo último con detalle —. Jamás, me llames por mi nombre…— dije en un susurro, sin que se diera cuenta como, rápidamente aparecí detrás de él colocando mi mano en su hombro y dejando que esas palabras suaves entraran con sutileza por su oído —. Jamás… ni lo intentes…ni lo pienses…

Después de ello sus días se los otorgue negros, ni el tono gris podría hacerse presente en cada día de su ahora existir vida en el instituto.

Actuábamos como desconocidos, aunque el apellido nos unía indirectamente, todos sabían ya por intuición que ni el ni yo, somos nada. Nada de lo que me hubiera gustado tener, nada, simplemente el es… la nada…

No deseo recordar nada, no pienso sentir nada, todo lo que antes era tuvo que volver, ¿pero porque? Porque justo ahora estoy por liberarme de todo, porque ahora que vivo solo en un departamento de lujo, ahora, justo ahora que seré el jefe de todo mi arduo trabajo en la venta de mercadería robada como la de sustancias ilegales, el tenia que aparecer.

—      ring…!! — no pensaba contestar —. ¡¡Ring!! ¡¡Ring!! — ese maldito timbre, que insistente es. ¿Quien mierdas molesta tan temprano un sábado por la mañana? — ¡¡ring!! ¡¡Ring!! ¡¡Ring!!

—      ¡va! ¡¡Maldita sea!! Que…!!! — que mierdas hace ella aquí —. Que quieres…

—      Por lo menos deberías vestirte cuando abres la puerta a alguien, ¿no crees hijo? — mi madre no tiene porque hacerse lío de verme en boxer. Aunque el hecho de que sea otra persona también me llega a valer, la importancia es poca. Si fuera una mujer, simplemente me acostaría con ella, y si fuera un hombre, le convendría permanecer callado si desea su vida, o por lo menos, si desea que su familia viva —. Veo que has sabido mantener tu posición…

—      Madre, sea lo que sea que hallas venido a ver hazlo de una ves…— dije malhumorado. Me dirigí a la cocina para tomar una taza de café.

—      No vine a vigilarte. Ya se bien lo que haces Tom, se como te ganas la vida, si es que se lo puede llamar así…— es muy observativa, pero creo que también hice que me temiera —. Es solo que…— se sentó en uno de los sofás del living, colocando su cartera de cuero entre sus manos, observando el lugar como si fuera la primera ves. Recuerdo que esta, seria la tercera vez que me viene a ver desde que deje a Jorg en ese basurero llamado casa. Se que aun no soy mayor de edad y no puedo dejar la custodia de mis padres, pero en este caso la vida con Jorg era mas que una desgracia y una muerte en vida juntos. Para algo tenia que servir mi madre, se que no me odia, pero odie la manera en como no me apoyo cuanto mas necesite de ella, cuando Bill ciegamente me culpo de nuestra separación, de la lejanía en la que ahora deberíamos vivir. Ahora creo que solo soy algo rencoroso con ella, por haber dejado que el odio de Bill creciera, y solo cuando necesitaba ayuda económica me busco sin cesar, viendo que me había escapado de la casa de Jorg para iniciar mi nueva vida, no podía negar la idea en que ella cambio su mentalidad, de que convenció a Bill en poseer de nuevo ese dulce sentimiento a su hermano mayor.

—      ¿que? ¿¡Acaso necesitas más dinero?! — dije mientras ahora yacía sentado frente a ella, con una bata de baño y mí café en la mano —. ¿¡Que paso con lo ultimo que te di?! — la dura condición, firmar un contrato donde ella ahora se haría cargo de mi, y ya no Jorg, esto tomo mas tiempo de lo debido pero gracias a eso gozo de mi libertad, lo hacia, viendo el trato que habíamos quedado.

—      No hijo, no es eso…— decía con algo de timidez y miedo en sus palabras —. Es solo que, yo no pude…

—      Rompiste el trato…— dije al terminar de tomar un sorbo de café.

—      Yo…

—      Madre…— la mire a los ojos, no niego que gracias a ella estoy vivo, aunque me hubiera gustado morir muchas veces —. Quedamos en la condición de que…

—      Si, lo se pero…— la interrumpí de una.

—      De que si me ayudabas a deshacerme de Jorg, yo te daría mensualmente una suma de dinero…

—      Si, pero…

—      Y no solo eso, no claro que no madre…— mi voz, un tono prepotente, aunque fuera mi madre estaba más que acostumbrado a hablar con superioridad a la gente, cual si fuera una vida de negocios —. Mi condición, ya que la del dinero fue la tuya…—  bajo su mirada —. La mía era, de que mantuvieras a Bill lejos de mi, ¡¡lo mas lejos posible!! — coloque la taza de golpe en la mesa de centro, colocando en su reacción un susto lleno de miedo.

—      Lo se, pero…!!

—      ¡¡Ya deja de balbucear!! ¡¿¡Y di porque carajos esta en mi instituto!?! ¡¡De seguro lo metiste con mi dinero!!

—      ¡No, no lo hice! El, el se pago la matricula, ¡se pagara todo! — temblorosa respuesta salio de sus labios, su rostro preocupado y temeroso no dejaba de verme mientras estrujaba su bolso con ambas manos. La puse nerviosa —. Empezó a trabajar desde el año pasado…— desde que hicimos el trato…—. Hijo, no te enojes con migo, yo no sabia, me entere hace unos días y…— lo tenia planeado, solo y dispuesto a mas, ¿porque lo hace? — no importa lo que diga, no me hace caso, no se porque después de todo lo que le haces, después de sus palabras de odio hacia ti quedan en casa con rencor, aun así, el sigue yendo a ese instituto…— por poco y veo lagrimas salir de sus ojos, decidí no verlas caer, me levante para cambiarme —. Tom, hijo… por favor…

—      Madre, se lo que me pedirás… pero has visto que mis acciones no lo hacen desistir…

—      ¿¡Por que lo lastimas tanto?! ¡Si son hermanos! ¡Lo son! — otra ves con su maternidad, me harta cuando se pone maternal. Se que a veces sueno aburrido y desganado, cansado de toda esta ilustre vida en la que estamos obligados a seguir respirando. Pero hay cosas como esa, que realmente niego.

—      El es un desconocido para mi madre…— ahora su sollozo me estaba incomodando, quería que se fuera de una ves —. Si se mete en mis asuntos, no responderé… y tendrás que comprar mas que un botiquín de primeros auxilios para mantenerlo vivo…

Me retire de la casa, confiando de que no me robara nada. Lo se, como desconfiar tanto así, de mi propia madre… la vida, esta vida… me ha enseñado a no confiar en nadie, ni en mi mismo…

Los días fueron pasando, las semanas se tornaron en meses. Cada hora respirando en ese instituto era más que obvió que la mayoría notara ahora a Bill. Ese pelo alborotado, parado como si hubiera recibido un electroshoke… ese fleco tapando de tanto en tanto su mirada, sus ojos oscuramente delineados no destacaban tanto como los anillos o demás artilugios que tenia en el, mas que el pircing en su lengua que se mostraba al reír. Era al parecer, feliz…

Después de todo lo que le pasaba, es feliz…

¿Como puede ser feliz? ¿¡Como?!

Me aleje de todos, tratando de ver la realidad que me agobiaba, de cómo llovía y yo me encontraba fuera de clases en la tarde, moviéndome de un lado para el otro en el jardín trasero, tratando de razonar, de comprender como puede sonreír así cada día, como puede disfrutar con otras personas después de haber sido golpeado, ¿¡como?!

—      me mira, y sonríe…— dije mirando al piso, viendo como mi ropa estaba completamente mojada, ese elegante uniforme estaba colado a mi piel mientras estaba parado en medio de la lluvia —. Paso por su lado y se ríe…— porque al recordar eso empezaba a sentir calidez, y ya no frío…— ¡no! ¡Lo hace a drede! ¡¡Se esta burlando de mi!! ¡Es eso! — no podía entender ya nada, ¡¿porque ya no lograba entender ya nada!? O es que no quería entender algo, creo que empezaba a reprimir algo… negaba algo…

Era tanto lo que consumía a mi mente, que ya no sentía nada, todo se nublo y simplemente deje de sentir frió, que era esa calidez que ahora rodeaba mi ser, aun en la penumbra de mis recuerdos empecé a escuchar un piano, una tonada que se me era muy familiar, no entendía el porque sonaba tan triste, la recordaba… mas alegre…

Como si fuera un sueño, el cual por alguna razón no podía despertar. Esa tonadita, tan peculiar sonaba mas fuerte con cada paso que daba, aun sin poder ver nada sabía que me movía, ignoraba el lugar donde estaba, hasta que escuche una voz, suave y familiar, unos ruidos tan cotidianos como la tarta de fresas. Eran las voces de unos niños jugando en el jardín, corriendo mientras el rociador del césped se movía uniformemente, saltando de aquí para allá con tanta alegría que… sin querer me que observando. El día resplandecía en ellos, la mujer que seria su madre preparaba una pequeña parrillada, mientras veía a lo lejos al padre, fumando el común cigarro en un rincón, sentado observando el periódico en ves de a sus hijos.

Desvié nuevamente la miraba para ver a ese par de niños que aun jugaban sin perdida alguna de tiempo, esa alegría en sus voces, esas risas, por alguna razón se me eran tan familiares…

—      ¡¡te tengo!! — dijo uno de ellos. Callo sobre el otro, quedándose encima de el riendo constantemente, peleando en el fango, removiéndose como gusanos se mantenían aun jugando, disfrutando de su infancia, de su tan… despreocupante vida…

—      que haces, aquí…— dije al ver a Bill a lado mió. Encontrándome en la enfermería del instituto pude notar como aun llovía, y como había permanecido inconciente casi dos horas —. ¡Vete!

—      Tom…— se alejo de mí al ver como me preparaba para levantarme —. No te pongas así, yo solo…

—      ¡no deseo verte!

—      Tom, ¡espera no te vayas!

—      ¡Quítate! — lo empuje, tirándolo a la cama. Al parecer la enfermera lo había dejado vigilándome —. ¡Te dije que jamás me llamaras por mi nombre!

—      ¿¡Entonces que quieres que te diga?! ¿¡Hermano!? — sostuvo su mirada en la mía, era la primera ves que lo veía detenidamente desde que llego. Esos ojos, tan parecidos a los míos.

—      ¡Cállate! Simplemente no te dirijas a mi, ¡¡y punto!! ¡¡Desaparécete!!

—      ¡Tom! — me tomo del brazo.

—      Que no me to…!!

—      Por favor…— ese contacto, sin un milímetro de mi espacio, sujetándose como si fuera algo suyo, algo que no deseaba ser retirado de sus manos. Con que derecho me abrazaba —. Escúchame, solo escúchame… te pido, por favor solo un tiempo para decirte algo…

—      Suéltame…— dije fríamente.

—      ¿¡Porque siempre estas a la defensiva?! — lo aparte de mi, empujándolo nuevamente.

Desde que piso el instituto sabia que era el, a pesar de no haberlo visto en 3 años sabia que el era mi hermano, sabia que ese chico alto y delgado, con ese tono de piel mas claro que el mió era Bill, ese pelinegro con aire poco seguro y mirada de ojos cafés claros era mi hermano, no era necesario que me lo digan, no era necesario escuchar su nombre, la sangre, reconoce a la sangre. A pesar de que ahora, lo catalogaban de femenino, de gay u otros por la forma en que a veces actúa, tan delicado, tan adorable al tener toda esa melena oscura suya aplanada, partiéndolo en dos fácilmente podría ser confundido con una chica del instituto. Su fina cara era fácilmente camufable, tomando en cuanta el color negro de sus uñas y borde de ojos. Mientras que yo, simplemente era una masa de hormonas masculinas desbordándose a todo dar, mi cuerpo a comparación del suyo no se notaba nada frágil, el ejercicio de cada día, sumado al boxeo que tiraba al que se merecía me brindo un cuerpo de combate, quizás no se notaba a leguas, pero tenia los brazos bien formados y un abdomen duro. Mi cabello al igual que el suyo, tan negro como la noche destacaba unas trenzas largas y bien puestas desde las raíces a todo lo largo. Siempre utilizaba una bandana para cubrirlas, una con el emblema del grupo al que pertenezco, una característica de que estoy en funcionamiento 24/7.

—      ¡necesito respirar! — dije nuevamente cuando se lanzo encima mió, tirándome sobre la cama, dejando todo su ligero peso encima mió —. ¡quítate imbecil!

—      ¡¡no hasta que hablemos!! — esa terquedad, tan única en el. Había olvidado las sucias mañas que solía poseer. Sujeto mis manos poniéndolas sobre mi cabeza, ignore de donde saco su rapidez y fuerza, ya que ni un segundo le tomo para que me diera cuenta, que en este asunto por primera vez, parecía ser yo la victima.

Me miro a los ojos, con tanta determinación y fuerza que estaba seguro que aunque no quisiera, me tendría que quedar a escucharlo.

—      habla… — dije al voltear mi mirada a un costado —. hazlo de una ves, que no tengo tu tiempo…— tan seco, tan insulsa respuesta que ni me disponía verlo a la cara.

—      Mírame…— oprimió con fuerza mis muñecas.

—      Dijiste que querías hablar, ¿no? ¡No es necesario que te mire a la cara!

—      ¡¡Mírame maldita sea!!

—      ¡Joder! Por–!! — hacia mucho tiempo que no recibía ese tipo de contacto, ese tipo de aprecio, no sentía esa calidez tan cercana ya hace mucho tiempo atras. ¿Porque? Porque ahora, ¿tiene la manía de abrazarme todo el tiempo? Claro, lo había olvidado… el siempre fue así —. Deja… de… tocarme…— ya no lo aguantaba.

—      Se que te gusta…— ¿¡que forma de decir las palabras son esas?! Maldita sea, ¿de donde saco esa sensual voz? ¿O es que escuche mal? Quizás fue así, teniendo su rostro sumergido en mi hombro, sintiendo esa extraña voz sexy saliendo de lo profundo de mi cuello derecho, incluso mis trenzas debieron deformar tan suave voz —. No me creas si así lo deseas, pero no importa como y el porque, deseaba tanto verte Tom…

—      Claro que importa el porque y el como, ¡joder! — me levante, quitándolo esta ves de encima mío con brusquedad, me abrazaba cual si fuera una nenita, no se desprendió de mi ni en 3 min, ya se lo veía cómodo, ¿que cree que soy? ¡¿Su chica?¡ — pedazo de imbecil, ¿¡dime de cómo me ubicaste?! — bajo la mirada, quedándose ahí semi echado. Me quede parado frente a el, mirándolo con firmeza y detenimiento —. ¡Ya pues! ¡¡Habla!!

—      ¡No puedo decírtelo!

—      ¡¡Dilo maldita sea!!

—      ¡Nunca entenderías! — lo tome de los brazos, sujetándolo con fuerza empecé a reclamarle, necesitaba respuestas de cómo pudo saber en donde estaba si ni siquiera mi madre le dio algún tipo de ayuda, ¡si ella sola actuando de un lado a otro le tomo un año y mas ubicarme en este gran país! — ¡¡suéltame Tom!! ¡Jamás podrías entender lo que ahora pasa! — lo empecé a sacudir, mi voz reclamaba respuestas, parecía que le cortara con las palabras, desviaba la mirada con cada una de ellas, bajaba la mirada como si se sintiera culpable de algo.

—      Si no hablas frente a mi, lo harás frente a…!!

—      ¡¿Que pasa aquí?! — maldita la hora en que se le ocurre aparecer a la patética enfermera, esa gordita que cursa los 40 años se cree la mayor autoridad en su campo. Sabe como actuó, sabe quien soy, aun así no baja la cabeza frente a mí —. ¡Deje a ese chico! — con la mirada fija designando poder me obligo a dejarlo libre —. ¡¿Como te atreves a tratarlo así?! Después de que se preocupo por usted, ¡dejando sus clases para traerlo hasta aquí! — eso me confundió un poco —. ¡Yo lo hubiera dejado ahí tirado! Si hubiera sido por mi, ¡¡hubiera permitido que muriera de hipotermia o de la fiebre que tenia!! — el silencio que se otorgo ese instante me hizo comprender, que no había sido algún súbdito mío el que me encontró ahí desmayado, había sido el —. ¡Váyase de aquí! Si se siente ahora tan bien, ¡lárguese! — nose porque siempre me bota cual si fuera basura. La hubiera eliminado hace mucho tiempo, pero por desgracia es la única persona de su rango, genero y campo de salud que sabe lo que hacemos, y a pesar de tratarnos como escorias se ha declinado a curarnos y atendernos frente a todos los desastres físicos que se han dado dentro como fuera del instituto. La única respuesta que obtuvimos de ella es que lo hace solo por oficio y nada mas, salvar vidas es la única fuerza por la que se metió en esto, aunque a veces, como hoy, desea nuestra muerte con bastante sentimiento.

—      déjame contarte algo…déjame decirte algo… simplemente, deja que hable…— otra ves la burra al trigo.

—      ¿¡de cómo mierdas sabes que vivo aquí?! — dije al segundo de abrir la puerta. Era mas de media noche y note como estaba totalmente camuflado, unas gafas oscuras, una capucha negra cubriéndole la cabeza, los clásicos jeans apretos que suele usar sumado a unas botas de vaquero del mismo contraste. Por alguna razón una dudosa idea pasó por mi mente, una extraña y rara idea —. No quisiste hablar hoy en el insti, ¡¡así que púdrete!! — estaba por cerrar la puerta cuando note que una vara de madera impidió que lo hiciera —. ¿Que? ¿Ahora piensas hacer algo con eso? — lo mire al abrir de nuevo la puerta, ese estorbo… ¿que acaso pensaba golpearme con el? ¿O que?

—      Solo… — me miro, desviando ahora la mirada plantada al piso que tenía para verme —. Diré algo, que espero escuches…

—      Se me acaba la paciencia hermanito…— note algo en el cuando dije eso, como si sus ojos brillaran de alegría —. Tu tiempo de espera ya expiro, tengo muy poca paciencia, cuando la gente desea decirme algo debe ser en el momento, y tu ya te excediste de las 7 horas limite…

—      Tom, por favor, esta ves… seré directo, y diré de cómo…— no se porque lo vi algo apenado —. Te diré de cómo te ubique, te lo diré todo…— Me parecía algo justo, no daría nada a cambio… claro, solo el hecho de hacerlo pasar ya que me encontró durmiendo, solo residía frente a el con mi bata abierta mostrando mi boxer sin querer.

Lo deje entrar, ubicándolo en el mismo lugar donde deje a mama la ultima ves que la vi, las luces ahora adornaban el lugar, usualmente prefiero residir en la oscuridad, detesto la luz.

—      habla…— dije al ir al mini bar sin escuchar nada aun. Estuve preparándome un oscuro de Johnnie Walter, uno de los whiskys  que mas degusto, mas que todo si es uno en las rocas —. ¡Y pues!

—      ¡no culpes a mama por todo esto! Ella no tiene la culpa de nada, ¡yo lo decidí así! Ella no hizo nada, no la culpes, ¡yo fui el que empezó con todo esto! — lo mire algo extrañado, notando de cómo se paro al decir en voz alta todo eso —. Sin que ella sepa, yo empecé a buscarte hace unos meses atrás, mentira tras mentira para que no se diera cuenta empecé a buscarte…— sentado frente a el, observando como bajaba la mirada con pena, como si por alguna razón o motivo le estuviera poniendo nervioso. Ignore esa actitud y mientras degustaba de mi bebida con la mirada le indicaba que siguiera parloteando todo lo que le faltaba por decir —. Hize todo…— me miro retirando esos oscuros lentes, dejándome ver de nuevo esos ojos bordeados de negro —. Realmente me propuse en hacer todo para encontrarte desde que supe que ya no estabas con Jorg, me di cuenta muy tarde de que realmente, ya te había perdido… de que ahora puede que nunca más podría llegar a verte, y eso, realmente me dolió, me lastimo tanto… que desesperadamente busque respuestas.

—      ¿Fuiste donde Jorg? — dije al dejar el vaso vació en la mesita de estar.

—      Si, fui donde el. En medio de su alcoholismo solo perdí mi tiempo ya que no tenia idea de donde estabas, incluso el aun piensa que vives en ese basurero — tenia que ser, nunca se dio cuenta realmente de mi presencia, solo cuando necesitaba descargarse, ahí si sabia que tenia un hijo.

—      Estoy seguro que Simone, ¿no te dijo nada no?

—      No quiso hacerlo, hasta ahora ocultaba todo de ti, cada dato nuevo que tendría de ti lo anulaba para mi…— bajo su capucha, parece que se estaba empezando a poner cómodo, cosa que no espere para nada —. Pero, aun mantiene cada foto tuya oculta en un lugar secreto…— sonrió dejando aun su mirada en el piso. Vaya, parece que mi madre aun me quiere, como si ahora me importara —. Esas fotos, de nosotros dos cuando éramos niños… todas esas fotos, mostrando esos hermosos momentos cuando jugábamos, cuando la pasábamos tan bien, cuando…

—      Éramos una familia de un cuento feliz…— dije con descaro, como si todo desde un principio fuera falso —. Cuando, mama no sabía que papa le engañaba con otra desde hace 4 años…— la forma en que me exprese, me dio hasta escalofríos, hace años que no me dirigía a Simone como mi madre y peor a Jorg como mi padre —. Todo un hermoso cuento de fantasías…— dije dejando salir una risa al final.

—      ¿Tom? ¿Amor estas ahí? — mierda, no sabía que se despertaría tan rápido. Bill se dio media vuelta al escuchar esa voz femenina provenir del cuarto de atrás.

—      Veo, que tienes compañía…

—      Como siempre…— musite de inmediato —. Cosa de cada noche…

—      Nada seguro debo suponer…— eso sonaba más que una afirmación a una pregunta.

—      Ah, veo que tienes visitas…— decía la rubia de 90 60 90 al salir con esa blusa de tiros apreta y esa minifalda que desgarre al segundo de traerla aquí —. Mi cielo si me necesitas no dudes en llamarme, ¿ok? — se acerco a mi, con tal seguridad que dio miedo a Bill. No se porque al verla sus ojos se abrieron con tal magnitud que se notaba la palidez que poseía ahora, estaba sorprendido o simplemente ahora, tenia miedo de algo —. Cuídate mucho mi vida — dijo al final con un beso en los labios. Se retiro con suavidad, como si no hubiera estado aquí nunca, sin rastro alguno, así me gusta que sean.

—      ¡Que paso? — pregunte al ver como al parecer, deseaba no haber sido visto.

—      Tiene un tatuaje de estrella en su espalda…— dijo titubeando, tan bajo que apenas le escuche.

—      ¿Que?

—      No, nada. — ¿ahora parecía tener prisa o eran los nervios que lo estaban devorando? —. Mejor decírtelo ahora, antes de que te enteres por otras personas… ya que esto, ni mama lo sabe…— me pareció sospechoso de cómo hablaba ahora.

—      ¿A que te refieres?

—      La forma en como conseguí dinero tan rápida y fácilmente, de cómo logre encontrarte tan rápido…— no podía creer la idea de que Bill estuviera en el mismo negocio que yo.

—      ¿Que has hecho?

—      Algo, que se que me arrepentiré luego, pero… ahora que te tengo frente a mi, se que no puedo hacerlo…— ¡ya dilo maldita sea! ¡¿Que mierdas hiciste!? —. Tom, te quiero más que a un hermano, más que a un amigo, yo…

—      ¿Eh? — lo mire extrañado, ¿con cara de que me esta diciendo este pendejo?

—      Me di cuenta tarde, estaba nublado de mi egoísmo al creer que me habías abandonado y que solo pensaste en ti y en nadie más cuando se dio la custodia de ambos. Creía que solo lo hacías por ti, pero no, lo hiciste por mi… ya que sabias de ante mano como iba a acabar todo con Jorg. De cómo esa mujerzuela iba a dejar a papa para irse con todo su dinero y dejarlo en la miseria en donde esta ahora. Me salvaste, solo pensaste en mi bien, y yo nunca lo vi así y me arrepiento tanto de eso —. Bajo la cabeza, sosteniéndolas con ambas manos. Ahora veo que le costo darse cuenta de todo, pero aun así le dolió mas a mi, creo yo —. ¡Por eso deseaba tanto verte! — levanto la mirada y pude notar como sus ojos brillaban, ese mismo maldito brillo, idéntico al de Simone —. ¡No quería perderte! No como perdí mi vida estando con tigo, como perdió todo mama por mi, ¡echándome la culpa de cada empleo perdido al tener que cuidarme sola como si fuera un niño! ¡Pero no lo era! Tenía solo 15 años y aunque yo le dijera que quería ayudarla con un empleo siempre me lo negaba, siempre me decía que soy un inútil, ¡que no podría hacer nada! Que todo lo arruinaba, que fue mi culpa perder a papa, perder a otro hijo, ¡perder su vida! — mierda, con que conflicto me meten ahora. Al parecer no e sido el único en sufrir, pero mas que todo veo que Bill sufrió mas mental como sicológicamente, que físicamente. Como odio ver… a la gente llorar…

—      ya basta…— dije sujetando mi barbilla, lo dije con suavidad pero con un tono de orden —. Deja de llorar como niñita…— lo mire de reojo con fuerza —. No te hagas a la victima, ¡no creas que eres la única persona que sufrió aquí! — quien lo diría, Simone es demasiado débil, mas de lo que creía, caer tan bajo como para culpar a su propio hijo de sus propios errores.

—      Te nesecitaba Tom, no sabes cuanto…

—      Aprendí a vivir solo, así que te aconsejo que tu también lo hagas…

—      No puedo, no puedo…

—      Es fácil, ¡solo necesitas ser hombre! — me miro con algo de sorpresa.

—      Acaso lo sabes, acaso ya te diste cuenta…

—      No se de que me hablas, y mas vale que hables rápido.

—      No soy lo que crees que soy, e cambiado desde la última ves que me viste.

—      Eso obviamente puedo verlo.

—      No es solo como me ves por fuera Tom…— se levanto, colocándose de nuevo la capucha y los lentes oscuros —. Es ahora como me ven los demás…— no entendía lo que decía —. Ya te darás cuenta, de cómo este trabajo que no es el tuyo, me otorgo tantas pistas para encontrarte que también, me otorgo un servio nuevo para otros…

—      Oye, ¡espera!

—      No volveré a molestarte si lo deseas así. Pero solo te pido que seas paciente con migo, al verme cada día en el instituto, onquesea disfrutare de tu presencia en silencio —. Se retiro rápidamente, bajando por las escaleras en ves de usar el ascensor.

Los días pasaron, ya casi era fin de año, el semestre en el que entro Bill se estaba por terminar, ya no sabia casi nada de el, por alguna razón ni lograba verlo en los recesos. A veces pasaba por el otro paralelo, fingiendo que no buscaba a nadie, solo que inspeccionaba el lugar, aun así, no tenia respuestas de su presencia.

¿Que estoy haciendo? ¿Porque sin razón alguna lo estoy buscando?

Me fui a pasear en horas de clases por el instituto, aproveche las amplias arboledas para despejar mi mente. No había mucho movimiento con el trafico de armas como de drogas, así que tenia mucho tiempo para pensar, cosa que me disgustaba ya que venían a mi mente varias ideas acerca de el. Aun pensaba el como obtuvo dinero tan rápidamente. Me senté debajo de un árbol, mientras aun cabildeaba observe como Alexander se acercaba. Al parecer me estaba buscando por todos lados.

Una sugerencia suya. Irme a la zona roja.

Pero no exactamente para lo que siempre  va uno. Si no esta ves, por algo personal. Todo aquel perdido en estas calles siempre es visto por alguien, mas que todo por alguien en especial.

Al llegar no pude evitar ver que el lugar no había cambiado para nada, esa fachada suya tan pobre y despreciable engañando al ojo común día tras día, sin que la policía se diera cuenta que es uno de los prostíbulos más buscados de toda Alemania. Nada peor que la verdad te escupa en la cara, y no se porque, sentía que al momento de pisar esa alfombra oscura como el carbón pero tan suave como las paredes tapizadas de un terciopelo tan carmín como la sangre me dirían algo, que quizás no sabia pero a la vez me urgía saber.

Caminar de nuevo por estos amplios pasillos, adornadas de tantas puertas que parece introducirse sin saber, en un laberinto sin salida alguna. ¿Cuando fue la primera ves que entre? Claro, fue un “accidente”. Al momento de escapar de casa fue el único hogar instantáneo que encontré para ocultarme la primera noche. Era un muchacho incrédulo y de poco saber, pero a pesar de eso alguien noto ese sagaz brillo innato en mis ojos al segundo de mirarme, esa persona vio que tenia potencial en este mundo de mentiras y engaños. Que en un mundo tan lleno de escoria yo saldría ganando, ¿y a que no saben? Así fue.

—      la casa de la abuela…— dije al ahora recorrer el lugar con la compañía de la quizás, actual secretaria. Mientras la seguía al despacho de la que seria la mente maestra de todo el movimiento discreto de la, ahora mansión. Claro, en mis pobres épocas era tan solo una casona que parecía pudrirse apenas la mirabas. Pero el mundo dentro de estas gruesas paredes era muy diferente a su destruido exterior.

—      Madame…— dijo la señorita al tocar la puerta con suavidad —. La buscan…— abrió un poco para ver si estaba disponible.

—      ¡¡Te he dicho mil veces que no me molestes cuando estoy trabajando!!

—      Madame, es el señor Kaulitz…— decía al segundo de abrir mas la puerta para que me vea.

—      ¡Niña estupida! ¡Porque no lo dijiste más antes! Hazlo pasar de inmediato, que no puede quedarse ahí esperando — ese tono de orden apeno a la pobre chiquilla, que a pesar de tener una apariencia bastante sexy con ese tatuaje en forma de estrella negra en su cuello, no se destacaba en nada su cerebro —. Pase señor Kaulizt —  decía riendo la anciana, mientras recordaba que el “señor” nunca lo había usado con migo ni por mero chiste —. siéntase cómodo…— la “abuela” por así decirlo. Una señora de apariencia elegante, usando  joyas y perlas de lo más destacable, como si fuera de la realeza. Viendo el caso de la ropa casi similar que tenia siempre puesta frente al mundo interior, tan parecida a lady Di como a la reina Isabel, una combinación que solo le quedaba a ella con ese claro cabello recogido en un moño de trenzas. No cabe duda que apenas cambio, solo los años hicieron una ligera diferencia en esta mujer que casi ronda los 70 años de edad.

—      Veo que remodelaste el interior…— observaba como todo ahora parecía del siglo europeo en sus mas maravillosos auges.

—      Ya me conoces, siempre con el estilo de una reina — y eso no lo niego —. Dime que haces por aquí…—  un coñac en mis manos y otro en las suyas indicaba que no me había perdido el afecto ni el respeto. Esta mujer me ayudo a sobrevivir en el mundo que ahora me encuentro. Presentándome directamente a los cabecillas de las zonas cercanas, con tal confianza que podrían haberla matado de un tiro por querer insinuar siquiera que un pobre chiquillo como yo, podría estar destinado a la mafia Alemana —. Siempre llamas cuando requieres de nuestros servicios, ¿que paso ahora?¿ Acaso hemos fallado en algo? — tan delicada y respetuosa, sentada frente mío en uno de sus elegantes sofás tapizados de gamuza clara.

—      No, para nada. Su servicio me ha dejado satisfecho, como siempre — cada noche como debe de ser. O como en esos tiempos en que el poder había lavado mi mente temporalmente, pedía el “paquete Kaulitz” claro, eso lo invente yo. ¿Debido a que? Pues a que no me saciaba con una mísera sola noche, necesitaba tanto como en el desayuno y en el almuerzo un pequeño aperitivo carnal, claro esta, si esto no me saciaba, un pequeño tentempié de 15 o 16 años lo solucionaba todo. Una simple y llana llamada a cualquier hora de las 24 siempre era atendida y respondida para mí. ¿Porque? Pues, porque ahora soy el que mas mantiene vivo este lugar de putas callejeras. A pesar de que esta vieja me ayudo a salir del paso, todo lo demás lo hice por mi mismo, el camino que tome no fue para nada fácil, y esta vieja lo sabe. Hubiera deseado el mismísimo infierno a todo lo que tuve que pasar para desterrar uno por uno a las cabezas de la mayoría de todas estas zonas. Más le valía no pedirme nada, ya mucho le doy cogiendome a todas las putas que trabajan aquí.

—      ¿Entonces? ¿Kaulitz dime a que se debe tu presencia aquí? — mientras tomaba un sorbo a gusto empezó a mirarme con cautela —. Veo que has perdido algo, ¿no es así? — ¡maldita sea! ¿A que se debe eso? Mierda, había olvidado lo hábil que es al mirar a la gente a los ojos. Podría haberse ganado la vida como adivina o con lectura de cartas, ¡pero no! ¡Tuvo que abrir un maldito cabaret putero! —. Dime que buscas, y te lo buscare por ti…— dejo su coñac en la repisa mientras aun me miraba, con mi silencio y mi extrañada mirada solo le dije algo.

—      Si tú sabes lo que quiero, borra mi preocupación anulando las inquietudes. Sabrás que hacer para realizar un servio discreto — en otras palabras, ¡busca a mi maldito hermano y averigua de cómo ocurrió su actual presencia en mi vida!

—      Y dime Kaulizt querido — a pesar de verse arrugada y gastada no perdió ni un miligramo de la sutileza y encanto sensual en sus palabras como en lo que se pueda observar de ella, que estoy seguro, le pusieron en el lugar en donde esta ahora —. ¿Que ganare yo a cambio de ello? No me bastaría con el personal que siempre te llevas, necesitare algún tipo de… incentivo —. ¡Vieja maldita! De seguro me pedirá mercancía para sus victimas callejeras. Siempre ha tirado a las más jóvenes sin experiencia a su patio de juegos. Las pobres sin sabiduría no pueden satisfacer tanto como el cliente desea, por ello les proporciona drogas rojas, para dormirlos y así quitarles todo lo de valor; ya que mayormente conscientes no les dan ni para su pan. Los más viejos o más jóvenes van a estas calles viendo que son niñas incautas e ignorantes, para su mala suerte muy monas para safarse.

—      Creo comprender tu necesario, “incentivo” — dije al mirarle desde la mirada baja que tenia —. ¿Aun las usas? No puedo creer que sigas con tu ruphinol barato, si puedes tener el más avanzado de los nuevos mercados.

—      Kaulitz…— mi tan odiado apellido otorgado por mi padre, lo único bueno que me dejo —. No deseo matar a mis clientes…— decía quitando el dulce tono y mostrando dureza en sus palabras —. Así que, solo pediré mi droga roja, si no te molesta mucho — la mire como si me importara.

—      La tendrás cuando yo tenga noticias.

—      Me parece muy bien — me levante tomando en seco lo que restaba en mi vaso del coñac para retirarme y no tener que volver más —. Yo misma te llamare cuando tenga respuestas.

Pasaron los días, y ya me estaba hartando la espera. La vieja no me había ni mandado un mensaje al celular indicando algún avance. Maldita desdichada, lo que me gano por confiar en tal arpía.

No se porque, ahora no podía ni aguantar el olor de Bill. Por alguna extraña razón cada que lo miraba era como para provocarme a algo. Ese chico escuálido, blanco lleno de amenazas e insultos, de bromas y juegos sucios… por que aun mantenía… firme una bella sonrisa en sus labios, ¿¡¡CADA MALDITA VES QUE PASABA SERCA SUYO?!! ¡¡ME SONRIE!!

Ya no era obra mía, todo lo que el ahora sufría no estaba en mis manos, si es que quería mostrar lo poco fuerte que es al sobrevivir el día a día de todo ese tormento. Risas en los pasillos, sonrisas dulces, calidez en cada una de sus expresiones, y su mirada, clavada en mis ojos como si supiera el instante en que la curiosidad me picaba para verlo, siempre se cruzaban nuestras miradas. Y empezaba a sentir ya no tantas   ganas de matarlo, se me iba el aborrecimiento que tenia hacia el, se me nublaba la mente, y me mitigaba el dolor de la vida, por unos míseros instantes. Empezaba a sentir una extraña calidez. Estoy harto.

Esa misma tarde me escabullí a uno de los cafés que suelo visitar en el centro de la ciudad para disfrutar de mi no tan agradable, soledad. Me puse a pensar en varias cosas, la mayoría que no había tomado en cuenta, me llamaron la atención bastante. Al salir seria casi las diez de la noche, me protegían del invernal frió un abrigo largo y una chalina esponjosa, desvié mi vista a un grupo de hombres que acorralaban a alguien en el callejón cercano al café, mi curiosidad me provoco mirar si seria alguno de mis hombres los que estarían a punto de sacarle la mierda a alguien, pero no, pertenecían a Tony, uno de los mafiosos mas gordos que había visto en mi vida, no tenia idea de cómo el traje oscuro que llevaba siempre soportaba tantos kilos.

Continué mi camino, ignorando lo que pasaba coloque mis manos en los bolsillos. Pero aun así, lograba escuchar clemencia proveniente de esa persona, pedía auxilio a gritos.

—      No, puede ser…— dije al segundo de reconocer esa voz. Di la vuelta rápidamente, y observe como estaba ahí tirado en el piso, le habían lanzado el primer golpe rompiéndole el labio inferior —. ¡Deténganse! — grite a todo pulmón. Corrí encimándome al primer grandullón que vi, me desquite por completo con los otros tres que pensaban no conocerme, deje todos ahí tendimos en un charco de sangre. Al momento de tomar una bocanada de aire lo vi ahí nuevamente. No podía creer lo que mis ojos me mostraban, esa camisa blanca amarrada hasta la cintura, un jean a la cadera que mostraba como cinturón una pañoleta larga y sedosa, destacando mas que todo unas botas vaqueras de cuero, vestido como todo una puta —. ¡¿Que mierdas traes puesto?!

—      Tom, yo…

—      ¿¡Como se te ocurre salir así a la calle!? ¡Que te pasa! ¿¡Acaso estar enfermo!?

—      Tom…

—      ¡¡Como no crees que te vayan a querer cargar a piñazos si andas como travestí!!

—      ¡Tom! — me grito mientras aun estaba eufórico —. ¡Escúchame! ¡Escúchame por una ves en tu vida! ¡ESCUCHAME! — guarde silencio —. ¿¡Que acaso no lo ves?! — se paro y se puso ante mi como si se mostrara un espectáculo.

—      ¡Te estoy mirando que acaso no lo ves!

—      No me ves realmente, ¡¡realmente no lo ves!! — señalo su vientre, mostrando lo que antes no había notado —. ¡Mira! ¡¿Ves esto?! ¡¡O es que tampoco puedes verlo!! — una estrella. En su cadera izquierda tiene el tatuaje de una estrella…una, estrella… ¡¡no puede ser!!

Como no pude verlo, si es una de las respuestas mas claras que se podían haber dado, pero fui tan ciego al creer que mi propio hermano seria incapaz de hacer tal cosa.

—      ¡¡sos una puta! ¡¡Una maldita puta!! — le grite estando ahora en mi departamento —. ¡Como pudiste pagarme así! ¡¿Como!? — lo empuje con fuerza contra el librero que se encontraba detrás suyo —. ¡Yo, que hice todo por ti! Para que tuvieras una buena vida, ¡para que no cayeras en las garras de esta sucia ciudad! ¡Yo tenia que ser el único pecador! ¡¡No tu!! — me aleje de el, aun gritando empecé a romper todo a mi paso —. ¡¡Te vendiste!! ¡¿Porque Bill, porque lo hiciste?! — lo mire a lo lejos, no podía ni mirarme a los ojos —. ¡¡Dímelo!! ¡¡Maldita sea habla!!

—      ¡Lo siento Tom! ¡Perdóname por favor! ¡Perdóname! Era la única forma…— se acerco a mi a paso apresurado —. ¡Solo así, podía estar con tigo! — me miro teniendo los ojos llorosos.

—      ¿Que?

—      No había otra forma para encontrarte… no tenia opciones Tom…estaba solo…— sus estupidas lagrimas.

—      ¡¡Maldita sea como no me di cuenta antes!! — golpee contra la mesa del comedor causando un gran ruido —. ¡¿Que otra forma mas fácil de conseguir dinero rápido?! — lo mire —. ¡¿eh?! Que otra forma mas fácil, ¿¡de ubicarme?! — al parecer la forma en que gritaba lo estaba asustando — ¡¡que por las hijas de putas de ese burdel!! ¡Esa vieja lo sabia! ¡¡Y me lo oculto!! Te introdujo a su mundo por información, ¿¡no es así?! ¡Utilizo tu cuerpo como juguete! ¡Te manejo como a su propio títere! — señale con desprecio ese tatuaje que tenia, quitándole esa pañoleta para ver con mas claridad. Una estrella negra, una marca de la casa de la abuela para marcar a sus putas, como si fuera su ganado personal —. ¡¡Maldita sea!! ¡¡Como pudiste caer tan bajo!! ¿¡Como!?!— me sujete la cabeza tratando de calmarme, dirigiéndome a un rincón note como Bill trataba de hablarme, pero las palabras no le salían —. ¡Trate de salvarte! Trate de que tengas una vida mejor que la mía Bill, ¡¡una mejor vida!! ¡¡Alejándote de todo este mal incauto y doloroso en el que siempre tienes que pagar por algo!! — expresaba mis palabras con las manos, ¡tratando de que así me entienda algo para que hable! Quería escucharlo de el —. ¡Ya pues! ¡¡Habla maldita sea di algo!! No saldrás de aquí hasta que lo digas todo!! De cómo te ubico, desde cuando tu…!!

Necesitaba su respuesta, pero a cambio recibo lo que ya se. Mi celular empezó a sonar, una llamada con número privado, la vieja bruta.

—      Kaulitz…— decía con su engañosa dulzura —. Ya tengo lo que estabas buscando, si lo deseas puedes verlo mañana… estoy segura de no haberme equivocado — claro que no lo hiciste, vieja estupida ahora lo entiendo, ¡me tendiste una trampa! ¡¡Desde un principio querías sacarme mercancía gratis!!

—      Estoy seguro de ello…— dije fríamente.

—      No tienes de que preocuparte, lo tengo sano y salvo cariño.

—      Seguro que si…— la rabia ya se notaba en las palabras.

—      Kaulitz, ¿querido estas bien?

—      ¡¡Maldita vieja bruja!! ¡¡Querías verme la cara pelotudo!!

—      Pero, que…

—      ¡¡Lo has sabido todo este tiempo!! Tú lo acogiste como a mí, pero en ves de soltarlo lo agarraste para tus lucros sin beneficio, ¡¡lo amarraste a ti!! ¡Lo usaste como a una de tus putas! ¡Como pudiste hacerme esto! Tu sabias, tu sabias lo que había echo por el, ¡¡cuanto deseaba que mi hermano no fuera dañado!! — mientras inundaba los viejos oídos de la desdichada con mis gritos, notaba con ligereza como Bill me observaba quieto, oía todo lo que decía con desprecio y odio, escucho, cuanto lo quería como para descargarme así con la vieja pelotuda.

—      ¡Escúchame bien! Si no me das mis drogas rojas no te entregare a tu hermanito, ¡me escuchas! Pedazo de escoria, ¡eres aun un niño estupido! Jajaja como no te diste cuenta, ¡que todo este tiempo estaba en tus narices! ¡¡El ahora es mió!! ¡¡Y puedo hacer con el, lo que me plazca!!

—      Pelotuda de mierda, ¡¡cállate la boca que no sabes lo que dices!! ¡¡El es mió, siempre lo ha sido!! No dejare que lo toquen, ni un pelo de su mísera cabeza, ¡me escuchas! ¡Lo tengo con migo justo ahora vieja ingenua! — un silencio se escucho del otro lado, y repentinamente un mandato de búsqueda en el lugar —. Busca todo lo que quieras el ahora esta con migo, ¡y  ni se te ocurra introducirte en mis dominios por esta puta! ¡¡Sabes que saldrás muerta por ello!! — trataba de hablar pero las palabras no le salían, solo su respiración se escuchaba del otro lado —. ¡Agradece que te deje viva, vieja bruta! — tire el celular rompiendo con ello el aparador de la esquina. Empecé a gritar sin pausa alguna, caí de rodillas golpeando a puño firme el piso de madera, marcando así mis nudillos con odio.

—      ¡Tom, detente por favor! ¡Detente! — me tomo en sus brazos — perdóname, no quise causarte problemas, no quise que esto terminara así — nuevamente le brotaban las lagrimas —. Por favor, ¡no te lastimes más! — me abrazo fuerte —. No me había dado cuenta de lo mucho que te importo. Creí que solo era yo el que deseaba lo mejor para el otro, cada noche cuando miraba por mi ventana… ¿me preguntaba que estaría haciendo mi hermano ahora? ¿Donde estaría? ¿Si se acordaría de mí? Si, realmente yo le importaba…— empezaba a mojar mi hombro con su sollozo —. Ahora veo que siempre quisiste lo mejor para mi, siempre estuviste pendiente de mi…

—      ¿Siempre? — dije al mirarlo con furia en los ojos. Sabiendo que todo lo que había hecho por el, seria solo mierda.

—      Gracias, te agradezco por todo lo que hiciste por mi. ¡Pero ya no aguantaba las ganas de verte! Dijiste si estaba enfermo, ¡y lo estoy! ¡pero estoy enfermo de ti! No podía vivir sin ti desde que me di cuanta que…!!

—      ¿¡Que?! — lo sostuve de los brazos —. ¡¡Anda dilo!!

—      ¡¡Eres todo para mi Tom!! ¡Me habré convertido en una puta y lo admito! ¡¡Pero todo lo hice por que te amo!! ¡TE AMO! — no se porque reaccione de tal forma. Tomándolo de los brazos lo jale violentamente a la habitación, cerré la puerta con llave. Lo tire a la cama,  notando esa hermosa ingenuidad en su rostro.

Le iba a dar a conocer, por lo que me conocen y por lo que ahora, le conocerían más.

—      detente…— dejo salir de sus labios con una vos tan temblorosa que no importara a donde huyera, igual lo atraparía.

—      Te gusta, ¿no? Te gusta tanto, que ahora lo disfrutaras más que nunca — asegure al tomar ambas manos, sujetándolas con fuerza contra la cama. Sentía asco de verlo con esa ropa barata, como cualquier puta de la esquina — te quitare este estorbo — dije con una sonrisa torcida.

—      Tom, tu… tu no quieres realmente esto…— decía resistiéndose. Quería huir, realmente lo veía en sus ojos, pero su cuerpo no hacia caso a lo que ahora pasaba.

—      Dijiste que me amas, ¿no? — sucia perra —. Mí querido hermanito, tan lindo y adorable…— dije macabramente.

—      ¡To-tom! — empecé a besar su cuello, dejando que mis labios probaran su piel por ves primera.

—      Me debes Bill, no sabes cuanto…

—      Somos her-hermanos…— le estremecía la forma en que adornaba su cuello con mis besos húmedos. Marcándolo como si fuera de mi propiedad.

—      Eso, no te detuvo al decirme cuanto me…amas…— sentía que ya no se resistía, su cuerpo estaba quieto, listo para ser manipulado por mi —. llego la hora de… PAGAR…— era lo menos que podía darme por todo lo que hice por el, su cuerpo ahora seria solo mío.

No quería, creo que de verdad no quería, pero me sentía incapaz de detenerme. Quería hacerlo sufrir, quería desahogarme por todo lo que había hecho, seria como una dulce venganza antes sus torpes actos. Apenas comenzábamos y se rindió ante mí para que lo tratara como la puta que ahora es. Con descaro lo sujete del cabello, viendo como lo lastimaba. Cerro los ojos con fuerza al sentir como lo despojaba de esos harapos con violencia, lo acorrale contra la cabecera de la cama, viéndolo como una fiera feroz a su presa antes de devorarla.

—      querías esto, ¿no? — dije al quitarme los pantalones —. estoy seguro de ello…

—      T-Tom…— escapo de su boca con temor. Lo silencie con un beso, que estoy seguro que no espero. Probar sus labios tan carnosos, más suaves que los de una mujer. Aunque estuvieran heridos, ese sabor a sangre me gusto bastante. Tanto, que proseguí introduciendo mi lengua en su boca, jugando con la suya con bastante pasión. Empecé a tocar su cuerpo al momento de sentir como la temperatura en ellos empezaba a subir. Con tanta pervertidad que sus pezones se pusieron duros al instante.

—      ¿¡Te gusto no?! — dije al separarlo de mi, tirándolo con torpeza a la cama. Tanta que pude notar como lo había lastimado, el asombro en sus ojos, el dolor en su alma, por fin había notado que solo lo veía como a un juguete o menos, solo lo estaba usando para esa noche.

—      Tom, tu…— creo que no podría tragarse la idea de que estaba abusando de el.

—      Realmente, ¿te gusto no? — dije al tomar su rostro, inundando mi pulgar en la herida sangrante de su labio. Se quejo al instante de sentir el dolor —. Yo se que si, mírate Bill… ya estas mas que excitado…— reí ante ello. Su miembro se encontraba completamente erecto.

—      ¡¡No me toques!! — trato de escapar, esta ves si note desesperación en el.

—      ¡¡A donde crees que vas!! — lo agarre nuevamente de los cabellos — eres mi puta Bill!! ¡¡Mi perra personal!!Desde ahora para adelante…— enfatice al decirlo firmemente —. ¡¡Me escuchas!!

—      ¡¡Cállate!! — decía con dolor en sus palabras.

—      Ay, no Bill… ¿otra ves vas a llorar? Ay, ¡pobre nenita! — lo jale mas fuerte aun azotándolo contra el piso — ¡¡así tu lo quisiste!! — me miro aun derramando lágrimas con dolor, dejando correr ese oscuro delineador aun más de lo que ya estaba —. Lo quieres a la mala, ¡¡pues lo tendrás a la mala Bill!! — por alguna razón mi cuerpo pedía ese contacto tan cercano con el suyo, apenas lo había tocado y no quería dejar de hacerlo.

—      ¡Ahh! ¡¡Ah-ahhh!! — con facilidad introduje mi miembro en el, claro, como no hacerlo ¡si a la puta ya la habían usado tantas veces! — ¡To-Tom! ¡Ah-ahh! — arremetí fuertemente contra el, azotando su espalda contra el piso duro de madera —. To-Tom, duele… ah-ahh ¡duele Tom!— chocaba una y otra ves con mas fuerza que la anterior, empecé a embestirle con mas facilidad que a una mujer cuando trato de escapar,  volteándose a un costado empezó a gritar que lo dejara ir, con aun teniendo sus lagrimas en los ojos me permitió así someterle mas aun a mis envestidas, cada ves lo hacia con mas fuerza, con mas deseo, con mas destrucción. Teniendo aun mi miembro dentro de el, escuchaba aun sus dulces gemidos, esos gritos apasionados que sin querer dejaba adornar el ambiente. Rasguñaba el piso al no poder resistir mas el placer que le brindaba, cerraba sus ojos al colocar la cabeza a un lado, lamiendo sus labios como si lo saboreara, como si pidiera más. Le estaba otorgando mas placer de lo que creía. Y era su trabajo dejármelo saber.

—      No te sacias, ¿no es así? — dije al acercarme a el. Sus piernas se acomodaron encadenándose a mis caderas al segundo en que le susurraba esas palabras al oído, acaso fui tan sensual el decirlo que apenas nos miramos me tomo desprevenido, dándome un beso que segó mis pensamientos por unos segundos

—      ¡Perra sucia! — dije al chocar su cabeza contra el piso con dureza. Dejándole saber quien mandaba ahí realmente. Seria solo un objeto sexual para mí, no tendría porque tomar la iniciativa sin que se lo ordenara. Lo volví a besar, esta ves un tanto diferente. El beso se amoldo tanto a mis labios que no pude alejarme, entre abriendo y cerrando la boca deje que el beso se profundizara aun mas. Parece que estaba bien entrenado. Desde ese momento, no importara la forma en que lo hacia, si fuera dura o suave, si era amable o cruel, no tenia control de mis acciones, no podía detener el calor que se propagaba desde lo mas dentro de mi. Sentía que ardía en las llamas del infierno al sentir como ahora el me satisfacía, de cómo colocaba mi miembro en su boca, de tal forma movía su lengua en tal erecto lugar que me estremecía, la forma en que lo saboreaba, como lo chupaba mientras sus ojos desprendían lujuria y perversidad. Al parecer resultaba ser un pecado lo que estaba ocurriendo, pero eso ya no me importaba. Había llegado muy lejos como para detenerme. Y no iba a hacerlo hasta quedar completamente satisfecho.

Tanto en el instituto como en cualquier parte donde lo encontrara. Si simplemente me entraban las ganas de hacerlo sabía a quien usar para gastar mi apetito sexual.

—      Tenemos que hablar — dije en un hilo de voz, tan seco que no le di tiempo de reaccionar. Tome su brazo jalándolo al interior del baño ubicado por el patio trasero, un lugar desabitado por todos, y solo habitado por mi cuando tengo que arreglar cabos sueltos y adornar los azulejos con sangre ajena. Y si eso no bastaba y les pescaba con ganas de huir, estaban los vestidores del equipo de lacross conectado a las regaderas donde tarde o temprano se terminaba todo. Mi mini laberinto de dolor y sufrimiento para muchos —. Nadie nos vio entrar así que nadie, nos molestara…— dije teniéndolo a unos metros de mi. Si alguien nos hubiera visto, tendría curiositos esperando en ver acción, para ello alguno de mis lacayos estaría esperando afuera como es debido, captando de que todo este bien y salga como tenga que salir. Sin ser molestado Make it or brake it.

—      ¿Porque me trajiste aquí Tom? — por alguna razón no me molesto que me llamara por mi nombre —. No e hecho nada malo…— decía inseguro.

—      Si lo has hecho — dije al acercarme a el con pasos elegantes. No niego que el uniforme del instituto ayudaba bastante con la ética que tramaba llevar —. Me has hecho enojar Bill… y no sabes cuanto…

—      Pero Tom, ¿porque dices eso? Solo te he observado en silencio… no he hecho nada mas que eso. E obedecido, cada cosa que me has pedido…— bajo la cabeza indignado.

—      ¡Te equivocas! — lo golpee contra el fregadero, chocando la parte baja de su columna súbitamente —. ¡Me has provocado! ¡Cada ves que te veía me provocabas! — lo agarre de los hombros y lo sacudí contra la pared.

—      ¡¡Basta Tom, me lastimas!! — por alguna razón sin darme cuenta empecé a sujetar tan fuerte sus brazos que no podía siquiera mantener los ojos abiertos por el dolor —. ¡¡Arg!! ¡Mi-mierda Tom! ¡¡Ba-basta duele!!

—      Duele… — Es solo un sueño, cuando piensas que todo esta perdido. Sientes el alma caer, sientes que todo lo que creías puede mantenerte vivo, que solo la verdad a la que te aferras tanto puede hacerte respirar. Es solo un sueño. ¿O quizás una mísera pesadilla?. Una imagen engatuso mis pensamientos, nublando mi realidad. Esas palabras me dejaron en un transe en que solo podía escuchar nuevamente esa melodía en piano, ahora ya no tan triste como la primera ves. Apenas parpadee y pude notar nuevamente a esos niños, jugando con la alegría en sus venas. Pero el lugar, era muy diferente al anterior, el interior de una casa, la sala en cuestión debería acotar con la tv encendida dejando el ruido en su contorno. Al parecer estaban solo ellos, correteando por todo el lugar, tirándose cojines y gritándose incoherencias. Solo había algo que me perturbaba, ¿porque no podía ver sus rostros? ¿Se movían acaso tan rápido que no podía notarlo? ¿O era acaso el cabello que ocultaba tal identidad?

—      Tom, ¡¡Tom!! — ¿eh? ¿Quien me llama, acaso es Bill? Por que, ahora todo se ve tan oscuro… no distinguía ya nada de la casa mas que a los dos niños tirados en el piso uno encima del otro, rodeados de una profunda oscuridad. Pero que… porque, ¿solo puedo verlos a ellos? ¿Porque no puedo verme a mi mismo?…

Me duele, me duele Tomy…

Ya pasara, pronto el dolor se ira Billy…

ba-basta ¡¡duele!!

Ya falta poco Billy, solo un poco más…

¡Ahh! Tomy…

Se siente, tan bien Billy…

Ahora, lo entiendo todo…

Era tan claro. Apenas abrí los ojos y lo note ahí, frente a mí con la preocupación a flor de piel. Mirándome como de costumbre, con alguna que otra lágrima por sus mejillas, al parecer me había desmallado, y con ello, recuerdos reprimidos volvieron a mí.

—      ¡¡Tom!! — dijo fuertemente al abrazarme —. ¡¿Porque me asustas así?! — aun me encontraba en algún tipo de shock, sin poder reaccionar me quede ahí tirado en el piso, siendo acogido por sus brazos —. ¿Estas bien? ¿No te lastimaste? — me observo completamente pálido, teniendo aun la mirada algo perdida, estaba tratando de acomodar mis ideas. Viendo que no era la primera y se que no seria la ultima ves que me desmayaría por este tipo de cosas.

—      ¡Quítate! — replique al pararme.

—      Pero, Tom…— perdí el equilibrio, pero el me sostuvo —. No te encuentras bien, debo llevarte a la enfermería…— la enfermería, nuestro hospital privado con obviedad, notando que es un edificio de 5 pisos. Coloco mi brazo alrededor de su cuello empezando a arrástrame. A pesar de verse escuálido y debilucho podía cargarme.

—      ¡Puedo solo! — musite al alejarme de el. No quería su caridad ni sus amabilidades, nada, absolutamente nada de eso me vino bien antes ni ahora.

—      Tom…— me empezó a sangrar la nariz y todo estaba poniéndose borroso. Me miro completamente asustado, sin saber que hacer —. ¡No me importa si no quieres! ¡Te llevare a rastras si lo deseas así! ¡Pero iremos a la enfermería maldita sea! — me tomo de nuevo, empujándome a la puerta mientras me limpiaba la nariz con la manga del saco, por alguna razón ya no podía empujarlo con la fuerza de siempre, me sentía algo débil.

A penas llegamos me recosté en una de las camas. Mientras respondía las preguntas de la insulsa enfermera, empezaba a ver con normalidad otra vez, la nariz me dejo de sangrar y pude notar a Bill con más tranquilidad. Pero sabía que eso iba a cambiar rápidamente, como siempre.

—      iré por su historial, joven…— decía con desagrado la gorda. Quizás tiene la idea de que me metí en un pleito callejero como de costumbre.

—      ¿Tom, ya te sientes mejor? — pregunto mientras se acercaba a mi cama para sentarse en la orilla.

—      Solo necesito descansar, nada mas…— dije fríamente mirando a un lado. Bajo su mirada con tristeza, jugando con sus manos nerviosamente volvió a verme —. ¿Que? — quería decir algo, pero no podía hacerlo —. ¡Anda dilo! ¿Porque siempre tienes que guardar las cosas?!

—      Tom, estas enfermo ¿¡no es así?! — lo mire en silencio, mientras esperaba que dijera una respuesta confirmativa, me tocaba ahora a mi, bajar la mirada con algo de tristeza —. Se que es así…— se acerco mas a mi —. Una tarde, te vi en el baño del departamento vomitando sangre… temí acercarme a ti, debido que en la mañana me habías golpeado por haberte molestado cuando necesitabas estar solo…— otra vez, esos ojos llorosos suyos —. Pero, creí que no seria nada, hasta que te desmayaste hoy. Y cuando tu nariz, cuando empezaste a…

—      Esta bien — le corte —. No tienes porque contar las cosas que ya se — dije un tanto enojado, no podía expresar lo que sentía ahora, varias emociones como sentimientos me estaban dominando justo ahora.

—      Tom, dime que tienes… por favor, estoy bastante preocupado por ti…— al parecer no le importaba todo lo que le había hecho sufrir en este ultimo mes. Me hablaba como si nada hubiera pasado. Las veces en que no lo aguantaba y me daba ganas de follarlo hasta lograr romperlo. Cada día para el era un tomento, tanto físico como emocional, sabiendo de su declaración traía mujeres al departamento para juegos sexuales en los que el seria solo un espectador mas, solo para destruirlo aun mas de lo que ya estaba, para violar su cuerpo y su alma a mi manera, una vez mas.

—      Cuanto, deseo hacerlo solamente una vez mas…— dije al mirarlo, notando que no tenia idea de lo que hablaba —. Ya te darás cuenta, en general el porque yo también, tuve que hacer todo lo que hice Bill…— lo mire a los ojos, esta ves mostrando algo de suavidad, cosa que no vio en mi desde que me encontró. Estaba empezando a asustarse, quizás era lo mejor.

—      Bueno, veo que aquí están las respuestas a todas las preguntas…— la gorda enfermera entro sin aviso alguno, sentándose en la silla de a lado me miro de reojo notando como ahora Bill estaba desesperado por saber mi diagnostico.

—      ¿¡Dígame, que es lo que tiene Tom?!

—      Tú no deberías estar aquí…— dijo al mirarlo.

—      Vete Bill…— le ordene.

—      Esto no le concierne joven, por favor retirese…— se paro y le abrió la puerta —. Retírese por favor…

—      ¿Que? ¡No! No puede, ¡¡quiero saber que tiene mi hermano!! — me miro completamente desubicada, la enfermera parece que no había ni escuchado los primeros rumores de que Bill es mi hermano.

—      ¿Eso es verdad? — Bill me miro, esperando que dijera que si.

—      ¡Vete! ¡Que esto no te concierne! No eres mi hermano, ¡¡no lo eres!! — la forma en que se lo grite, la forma en que lo dije, simplemente la forma en que lo mire cuando lo dije, soy lo peor que existe en este mundo. Pero así es como sobreviví y así será como terminare, a veces dando más de lo que podría dar. Parecía ser eterno, cuando Bill escuchaba gritos dentro del cuarto le ardía la mano para abrir la puerta y entrar, no podía esperar mas, aunque halla escuchado lo que le dije, aun así, no pensaba irse. ¿Como es que pude causar algo así en el? ¿Como es que alguien puede aguantar a un ser como yo? Después, de todo lo que le e hecho, aun se preocupa por mi…

La enfermera salio, mirándolo de pies a cabezas, teniendo la clara evidencia del llanto por un hermano amado, suspiro al decirle que es mejor que me llevara a un hospital del centro, que viendo mi estado no resistiría ahí, si es que quería verme aun respirando…

Entrando completamente asustado me encontró con la boca manchada de sangre.

—      Tom…— me limpie la boca mientras me levantaba, listo para largarme de ahí —. Tom, que… que…

—      ¿¡puedes creer que esa estupida gorda me grito?! — dije algo alterado —. ¡No tiene ni el más mínimo derecho para levantarme la voz! — me tomo de los hombros — ¡¿oye que haces?!

—      ¡Dímelo! ¡Dímelo de una ves! — lo estaba destruyendo —. ¡Que es lo que tienes Tom! ¡¡Que…!!

—      ¡¡Estoy enfermo ok!! ¡Es eso verdad, lo que querías saber! Pues si, ¡lo estoy! Pero no es como tu caso, ¡que estas enfermo de amor pedazo de estupido! — lo empuje con las fuerzas ahorradas a la cama —. ¡O eras tú o era yo Bill! — me miro sin entender bien aun las cosas, asustado, sorprendido, completamente indefenso —. Preferí ser yo…— me senté a su lado, me miro estando aun ahí echado por el empujón —. Siempre e preferido ser yo Bill…— lo mire, asustándolo ahora con mis lagrimas —. ¡¿Porque crees que me enfade tanto cuando supe lo que hiciste para encontrarme?!

—      Lo se, tu me lo dijiste ese día…me dijiste que…

—      Era más que eso Bill, mucho más que eso…— mire las mangas del saco, manchadas por mi sangre —. Hace meses, gracias a la vida que me obligue a llevar por ti —. Lo mire rompiéndole el corazón aun mas—. Empecé a sentir dolores muy fuertes. El doctor dijo que me había causado una serie de hematomas internos en diversos órganos, listos a explotar en cualquier momento que me aventure a realizar una nueva pelea. Todo causado por los golpes de la vida Bill… mi cuerpo ya no aguantaba mas, se destruía por dentro dándome un boleto gratis al otro mundo…— por ello desde la noticia, andaba con gente a mi alrededor, lista a dar la cara por mi, aunque realmente nadie sabia de esta enfermedad igual seguían mis ordenes por sospechas de un nuevo asalto a las cabezas de la mafia Alemana, temiendo que la mía este en juego, no querían que su muchacho favorito resultara herido —. Ese día…— baje la mirada —. Empezó mi cuenta regresiva… cuando te salve de los hombres de Tony, recibí los últimos golpes que marcarían mi vida…— ahora se daba cuenta, del porque me veía tan agotado ese día, con falta de aire y algo pálido. Pensaba que era por el frío, pero no. Era porque ahora, mis órganos sangraban internamente de a poco.

—      Tom, yo… ¡yo, no lo sabia! — me abrazo, llorando en mi espalda —. Todo es mi culpa, siempre es mi culpa… soy un estupido, ¡no sirvo para nada! Era que me hallas dejado ahí, morir en ves que tu…!!

—      Bill, te amo…— levanto la mirada, teniendo su oscura cabellera empapada por sus lagrimas obstruyendo su visión —. Pensaba en dejarte ir, mil veces pasaba esa idea por mi mente, que lo que hacia no estaba bien para ti, era solo por despecho para mitigar mi dolor, no debía tratarte con furia aunque sea por eso, por hacerte sentir lo que sentía, para que no me vieras decaer, no deseaba ser visto por ti en este estado malogrado…pero, me dije…

Aunque te deje ir, no creo que pueda vivir sin un aliento mas, uno tuyo que roce mis labios, uno que caliente el beso, uno que quizás, me llene de vida. Piensas en nosotros, piensas en lo duro que fui, aunque me niegue, dudo resistir la idea de decirte cuanto deseaba esto. Si alguien me despertara, estoy seguro que a la única persona a la que haría caso seria a ti.

No podía creer lo que decía, mucho menos Bill. Pero estoy seguro que esto salía con palabras verdaderas de lo más profundo de mi corazón. Algo que no me había dado cuenta antes, o que realmente no quería aceptar. Me miro creyendo que solo jugaba con el, o que solo le decía aquello para calmarlo. Pero no, lo mire a los ojos, sosteniendo su bello y delicado rostro, otorgándole un tierno beso en su frente, diciéndole que lo nuestro siempre estaba ahí… pero que por alguna extraña razón lo habíamos olvidado. Desde que éramos niños no pudimos evitar esa atracción, sentirnos atraídos uno por el otro, de forma tan pecaminosa, tan sucia y atrevida… lo que creíamos un juego de niños, nuestro pequeño secreto ante el mundo, desapareció cuando la familia empezó a disfuncionarse, cuando empezaste a salir con tus amigos, cuando empecé a ver a las chicas, cuando… ahora ya no éramos uno solo, si no solo dos individuos a parte.

Lo contemple en silencio, mirándolo tan pasivamente, con la calma serena en mis manos sobre las suyas, sintiendo esta ves la cautivación de su mirada en su cuerpo, notando como deseaba hacerlo realmente con el, esta ves en serio.

Me acerque a probar sus labios sin mediar palabra, sin dejar de mirarlos los deje con suavidad, sus ojos cerrados y mis manos juguetonas en su cuerpo. Brotando en nuestros labios, un beso más profundo, mas atrevido, mas lleno de amor. Dejo salir un ligero suspiro cuando noto que estaba debajo de mí a la disposición de su hermano mayor, desabrochando botón a botón su camisa, ya que el saco se encontraba tirado en el piso. Unas cortinas plásticas nos rodeaban, colocándonos en total privacidad en ese único cuarto. Sus manos traviesas me tentaban realmente a mas de lo que quería observar, la forma sucia en que se tocaba el pecho, como frotaba sus pezones con la yema de los dedos mientras una mirada totalmente pervertida se colocaba encima mío. Acelerando mi corazón de forma agradable con un beso sensual y mojado, descendiendo a mis pantalones con un meneo gatuno, poco a poco bajaba el cierre del mismo para encontrar su objetivo. Su lengua me daba tanto placer que a penas podía contenerme. Y lo peor de todo es que lo hace sin apartar su mirada de mí para ver como reacciono. Subes y bajas a un ritmo lento y cargado de lujuria, dejando que ahora yo sucumba ante ti, cerrando los ojos y estremeciéndome con cada saboreada que le dabas.

¿Alguna ves me sentiste de esta forma? Se que sabes cuanto deseaba hacerlo de esta forma… sintiendo como ahora morías de placer, de cómo te agradaba la idea que notabas en mis ojos, la forma en que lamía el pircing de mi labio mientras te desnudaba, de a poco te acercabas para morderlo y disfrutar también del sabor. Gemidos y jadeos adornaban la habitación, en total éxtasis, presionaba sus muslos con ambas manos, teniéndolo hincado ante mi, colocando su cabeza hacia atrás mientras devoraba su cuello sintiendo ese aroma suyo tan lujurioso, cada ves me volvía mas loco. Mis pensamientos gritaban incesantes, de cómo por fin… seria realmente feliz…

Teniéndolo en mis brazos, presionando mi espalda con esas uñas negras suyas, tratando de hacerme daño, tratando de excitarme aun más mientras lamía mis pezones, pero lo que el no sabia, es que estaba estallando del placer que me brindaba.

—      ¡Ah-ahh! — ladeo la cabeza al dejar salir ese gemido, sintiendo como introducía dos de mis dedos en su interior. Lo acerque mas a mi cuerpo colocando mi otra mano por debajo de su nuca, mientras lamía su cuerpo de arriba a abajo no dejaba de gritar mi nombre con placer, con lujuria y pasión tantas veces que ya no me importaba si alguien nos escuchara. Ya no importaba nada mas, que solo el y yo.

—      Hum…¡¡ahh Bill!! — deje salir en un jadeo al ver como con ambas manos frotaba mi miembro erecto, estimulándolo aun más —. Qu-que haces — dije al ver como colocaba sus piernas alrededor de mis caderas, encadenándose mas a mi, mientras aun introducía mis dedos se aventuro a seguir con su trabajo, baje la cabeza, colocándola sobre su pecho, sintiendo que no podría aguantar mas, me cortaba la respiración, no le importaba estar en medio éxtasis por como movía mis dedos dentro de el para seguir manoseando mi miembro de tal forma que necesitaba mas, restregando mi cuerpo con el suyo empezando a gemir cual si fuéramos animales. Tanto calor se sentía en aquel lugar que nos encontrábamos bañados en sudor, disfrutando de tal excitación como si fuera la primera y la última ves que lo haríamos.

—      Ahh…ahh ¡¡ahh, Tom!! — gritaba Bill al ahora por fin introducir mi miembro dentro de el, reiteradas veces lo he gozado, pero no como ahora —. Mas, ¡mas! — oprimía mi espalda dejando que el vaivén lo dominara, de cómo lo envestía una y otra ves chocándolo contra la cama. Dejaba su boca abierta y los ojos cerrados con cada arremetida, ignorando como ahora acariciaba su miembro erecto al mismo tiempo en que yo lo invadía internamente.

—      Te amo…— deje salir antes de invadir sus labios con un beso ilimitado, que proseguía aun mientras lo arremetía, mientras frotaba su miembro, presionándolo con fuerza, tanto era el placer que le daba, que ya tenia las manos llenas de su semen corriendo por mis dedos. Pero eso era lo que quería, o incluso mas. Al besarlo con suavidad sin un rasgo de violencia, al lamer las comisuras de sus labios con cariño mientras lo miraba insinuándole aun mas intimidad, introduciendo mi lengua para que juegue con la suya. Todo aquello y más era necesario, para recompensarle por todo lo que había hecho por mí. Me había brindado los momentos de placer mas agradables de mi vida, el era mucho mejor que cualquier mujer con la que me habría acostado, aunque el no lo sabia había disfrutado cada momento, sin el mas mínimo remordimiento. Aunque no lo pareciera, así fue.

—      Yo también te amo…— dejo salir en un jadeo, envolviendo sus brazos en mi cuello, tratando de respirar con calma me miro con esa suave mirada reflejándose en la mía, que no estaba satisfecho —. Te amo tanto Tom…— importo el momento, la acción, los besos, tocarlo de forma tan intima y disfrutarlo tanto como el. El olor de su cuerpo en éxtasis, el sabor del mismo y la hermosa sensación de follarlo una y otra ves con tanto placer, que deseaba que nadie me lo quite de las manos —. ¡Ah-ahhh! ¡Ahh! Tom, mas fuerte ¡ahh mas!

—      ¡¡Ahhh Bill!! — arquee la espalda al sentir como me había corrido dentro suyo, dejando salir la respuesta a tanta acción. No podíamos parar, era necesario, como el aire que respiras, como la forma en que nuestros corazones se sincronizaban al juntar nuestros pechos, como ahora me tocaba a mi decir su nombre con placer, de cómo no podíamos controlarnos, adoraba su cuerpo, cada centímetro suyo lo saboreaba como un drogadicto a su droga favorita. Ahogaba su boca en mi cuerpo, deleitándome, frotando su cuerpo con el mío con tanta fricción que no era necesario fingir que no me agradaba como cuando abusaba de el. Me arrepentí tanto en el alma haberlo usado de tal forma, se lo mencionaba con cada beso otorgado en su vientre, un “lo siento” mientras el sujetaba mi cabeza. Acariciando mis trenzas me hacia saber cual si fuera un niño pequeño que todo estaba bien, que no importaba el que… el siempre me perdonaría —. Ahh-ahh Bill…— su boca parecía una aspiradora, que absorbía todo pensamiento dejándolo solo a el en mi mente. Colocándolo de espaldas, sujetándose de la cabecera de la cama con ambas manos, moviendo su cabello que cubría su cara con cada envestida que le daba, agarrando con fuerza sus piernas que temblaban con cada arremetida —. Así Bill, así…— decía al introducir aun mas mi miembro dentro de el. Se sentía tan bien, mucho mejor que antes.

—      Mas…— escuche salir de sus labios al sentir como tomaba mi mano con la suya, abandonando su pierna y empezando a sostener su erecto miembro —. Dame mas Tom, te deseo aun mas…mas…— me estremecí, de seguro me ruborice, no podía creer la forma que me miraba, de cómo esa expresión tan violable estaba en su rostro. Lo folle como nunca antes había follado a alguien, ya que nunca antes había tenido sexo no solo por placer, si no por amor también.

Es solo un sueño creer que pude tenerte solo para mi, no quiero pensar que seas de alguien mas, de otra persona que pueda utilizarte como yo lo hice, de alguien que solo te ame carnalmente y no sienta, realmente este sentimiento que yo sentí, esa quemadura que me gustaba, esa herida que me aniquilaba y me encantaba. Eres mi vida, y solo por ti daría mi vida, solo por ti… di mi vida.

— gracias, por todo…— dije suavemente, teniéndolo en mis brazos disfrutando de un tranquilo sueño. Acogiéndose a mí, dejando que lo protegiera con un abrazo. Mirándolo con dulzura retiraba algunos mechones de su oscuro cabello que estorbaban esa bella imagen que es su rostro. Empezó a abrir con lentitud sus ojos, notando como lo observaba con amor. Su sonrisa entregándome alegría, entregando felicidad a este pobre corazón, que se encontraba maldito sin su presencia. Creyendo que seria un sueño repentino, me acomode a ti… sin dejar de entrelazar los dedos de mis manos con los tuyos, otorgándote antes de ello, con lo poco que me quedaba… un beso.

Viviendo el día tras día, como si murieras del dolor ajeno, con cada acto de crueldad que te daba, con cada acción pecaminosa que te obligaba a darme sin que te dieras cuenta…de que yo… realmente me estaba muriendo.

FIN


20 Comentarios para “V!ve como s! mur!er@s •” By d!vA -One Shot

  1. LO ESPERE TANTO SEME PRECIOSA!!!!!

    de ratito que termine mis deberes lo leo!!!

    AWWWW!!!!!

    Lo ESPERE DESDE HACE CUANTO UN AÑO? XD

    Pero! Princesa que se que me va a encantar!!!

    TE AMORO!! SEME PRECIOSA!!!

    BESITOS!!!!!!

    PD: Misaki te manda un BESOTE!!!! ENORMICO!

    n3n

  2. ƒ a n t a s į a …•ˆ•

    Wwa !
    qe lindHo me enCanthOo
    ^_^”
    saludOozZ<—-☺

  3. No me encanto! Llore en algunas partes…
    Eres una genia me ha encantado! <3
    Realmente me habéis dejado sin palabras.

    ~Un beso, y cuídate mucho!

  4. Lo siento me comi una parte hahahha es asi la primera parte:

    “No me gusto! Me encanto!”

    Listo, arrglegado hahaha

    Besos! (:

  5. woolaa!!
    woowwwwwwwwwwwwwwwww!!
    ke geniiiaaaaaaaaaaaaaaall!!
    ame el shoot, me hizo lorar y buuaaaaaaaaa!!
    geniial geniialozoo!! INKREIBLE!!
    feliicidades!! nos staamos leyendo
    bye bye!!

    atte: Gladiiz.Kltz …………ich liebe Bk!!!

    • graxXe nena n.n q bien q os gustoO.. me lloroO de la felicidad
      me pones re feliz con tus palabras noO crei q les llegara tantoO
      asi >< t me cuidas okas xD!

  6. hermoso hermos hermoso♥ me encanto!

  7. Sacrificio

    Solo queria decirte que es magnifico, no consigo escribir bien las letras ya que sigo con las lagrimas por mi cara.
    Me ha resultado una historia, muy dura y muy real, con un final, que por desgracia nos damos cuenta tarde…que amamos a la perdona que mas daño hacemos.
    Gracias por haber conseguito que disfrutara tanto tu historia, y gracias por que has conseguido que mis sentimientos se habran por un pequeño espacio de tiempo.
    Espero y deseo que sigas escribiendo y deleitandonos con mas magnificas historas.
    Eres realmente explendida…gracias una vez mas.

    • graxXe a ti nena linda n.n q me habeis alegradoO el dia comoO
      la vida con tu lindoO comment ^^! el mensaje paq es bien profundoO
      y dolorosoO de aceptar peroO es algoO q qeria mostrar en este one shot …
      das todoO por ese alguien, este noO loO valora, cuandoO loO nota recien se
      mueve dañandoO mas aun a ese ser, lastimas pa noO admitir loO q sientes, mostrandote
      al final loO q escribiste …sitoO…amamos a la persona q mas dañoO hacemos ^^
      …agradescoO tu comment y again <3…me haceis re feliz leer q te halla
      gustadoO tantoO n….n <3 aun seguire escribiendoO jeje tengoO 2
      proyectos mas q me gustaria compartir con ustedes =D q esperoO les guste comoO este..
      agradescoO q te hallas tomadoO tu time pa leerloO nena cuidate muchoO ok =)

  8. jodeeer simplemente genial!!
    me ha fascinado!!!!
    tienes que seguir escribiendo es fantastico…
    la manera en como te expresas, las ideas y la mente que tienes
    me gusto, enserio me encantooo!!

    sigue linda… sigue escribiendo!

    • graxEe nena jeje me adulas muchoO con esoO ><
      but graxEe again sos genial y pues seguire nomas yaq me gusta escribir jeje xD
      t…me cuidas xD!!

  9. Diva preciosa!!

    te luciste!!! mi princesa!! te luciste!!!!!!!

    me quede asi de OMFG!!!

    Tom!!!

    te juro que llore un monton, me tube que esperar un ratito pRa poder escribir por k no podia!!

    no no no

    la espera valio mil la pena!!!

    Te quedo de uff!!

    no tengo palabras!!

    hermoso, tetrico, romantico, etico, profundo…

    no no no no

    es uno de los mejores escritos que e leido!!

    te amoro mucho seme preciosa!!!

    pero yo solo kiero ….. saber… como murio tom.

    deberias de aser el final alternativo o algo asi

    pero me encanto!!!

    TTTT______TTTT

    te amoro princesa mia de mi.

    Gracias por hacerlo amora.

    Te amoro!!

    en msn te digo otra vez lo mucho k me gusto ^^

    besiitos!! llenos de amor!!

    te amora Tu Uke ^_^

  10. holas!! dammit >< q me habeis dejadoO sin palabras! o.O
    …en serioO q si q..noO crei q les gustaria tantoO asi TT-TT
    me habeis hechoO re feliz..q noO podia ni decir pioO…muchas gracias chikas! (me lloroO)
    en serioO q con vuestras palabras me animoO a mas n.n graxXe a todas!
    noO crei q les llegaria tantoO comoO a mi realmente aprecioO q se hallan tomadoO el time
    pa lerrloO xD en serioO graXxEe! SoO MuCh! y lamentoO q les halla hechoO llorar T.T

    me animare a escribir el otroO q ya tengoO en mente xD (buenoO son 2 mas q ya tengoO en mente n.n) q esperoO recibir tan buenas criticas comoO este nenas lindas <3 se me cuidan okas =) sus comments me llegaron al heart las amoO!

    uke bella! noO qeria q llores nena T.T peroO veoO q os llegoO q te gustoO toy re feliz xD!
    gracias por decir q es unoO de los mejores q has leidoO
    peroO deben haber aun mejores jeje xP….jeje nena bella tom muere al final jeje
    lee las ultimas lineas el penultimoO parrafoO ahi os daras cuenta n.n <3 q muriO en digamos un sueñoO acogidoO de bill……..uke bella beshos!

    te amora mas tu seme xD <3

  11. camila

    Divaaaaaaaa! jajajaaja lo siento nos e q paso q se borro tu publi d mi muroo! bubu face pussy! jaaja bueno nena lo lei i esta genial!!!!! d donde la inspiracion??? jajaja t amo!!! a ver cuando salimos oki?? bello tu one! beso!!

    • camis linda! por loO enos loO aveis leidoO esoO me alegra la vida jaja xD
      graxXe! y q raroO q se halla borradoO o.O…jaja el face
      makana es ! la inspiracion noO se..jaja loO escriboO desde el añoO pasadoO…
      etoO….creoO q saqe d todoO un pokoO…cuandoO tenia este tipoO d
      emociones noOse..escuche la frase en una song q noO recuerdoO cual es…
      estaba en ingles, decia otra cosa peroO yoO loO traduje
      comoO …vive comoO si murieras xD peroO realmente noO decia asi jaja
      mi ingles noO its good xP…de ahi el tituloO ^^ loO demas os cuentoO luegoO
      jeje haber cuandoO nos vemos xD!

  12. waaa nnah estoy llorando
    me encanto simplemente no tengo palabras

    de los mejores escritos qe eh leido

    sube mas escritos ahora soy tu fan numero 1!!!!

    es tan cierto todo lo qe pusiste

    bno me voy para calmarme un poqo

    sigue asi
    te cuidas byee

    • graxXe x decir esoO n.n q linda jeje con tan lindoO
      apoyoO pues claroO q seguire escribiendoO amix n.n!
      cuenta con elloO y q bien q t gustoO un gustoO xD y t me cuidas okas!
      poSdAtAa…esperoO noO haberte hechoO llorar muchoO sorry ^^u

  13. jOanNa kAuLiiTz

    T_T
    WAA!!! NO LO HABIA LEIDO POR EL MALDITO TIEMPO!!!!
    wa!! no no no!!
    ESTA HERMOSO!!!
    lo ameee lo ame!!
    T_T
    me encantho!!
    Divizs! escribes geniaL!!!
    casi me muero!!! ^^

  14. Xoffi Kaulitz

    *APLAUSOS* *APLAUSOS* Diva …. ni;a (perdon no tengo la letra que sigue de la “N” :$ jajajaja) ME HAZ HECHO LLORAR! Tengo lagrimas en los ojos, te juro que en este One Shot yo … AME & ODIE TANTO A TOM …. Y bill tan tierno como siempre …el finall….
    N-O-M-E-J-O-D-A-S! ME ENCANTOOOO….!!! FUE EL MEJOR FINAL DE TODOS LOS FINALES QUE HE LEIDO EN TODA MI VIDAAAAA *-*!
    TU One Shot ….es hermosoooo!!! ENCERIOOOO!!!.. & yo recien lo leoo JAJAJAJAJAJ! Disculpame:$
    Pero Buenooooo LO AMEEEEEEEEEEEE!!!!!!!!!! ENCERIO!!! Haz pensado ….SER ESCRITORAA?! Jajajaja Pues ganarias el Oscar de Oro (? (NO TENGO NI IDEA DE OSCARES <—- NO SE SI ASI SE ESCRIBE JAJAJAJA ) pero ganariaaas obvioooo!!! *-*! Con lo lindo que escribes WAAAA!!! ME emocionooo jjajajajajja! O____O'
    Como seaa.. LO AME ENCERIO (:
    Besos, BYe (L)

  15. d!vA

    graxXie joanNa y Xoffi ^^
    q belloO leer esosS comments n.n
    algoO tardeE peroO tambinn NOo tuveE timeE
    pa venir a mi lugarR favoritoO…landD xD!
    …os agradescoO muchoO y los nuevos on shots ya estanN
    en caminoO ^^ esperoO les guste tantoO comoO esteE n.n
    soloO les pidoO q sean pasientesS yaq andoO con dos ideasS
    ahora y escribiendoO un fic enN el faceE xP….peroO loO dejareE
    en land paq loO disfrutenN n.n! se las kiereE! kisSesS! <3

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