-!Tomi! –Grito desesperado aquel pelinegro saltando a la cama de su hermano – ¡VAMOS TOMI! –Grito arrugando la nariz al ver que aquel ser que se encontraba dormido hundió su cabeza entre las almohadas. – ¡THOMAS KAULITZ!
-AHHWW – Se quejo el Tom al sentir a su hermano encimo suyo.
-¡Vamos levántate… es el día! – Dijo feliz el pequeño al mirar por la ventana los rayos de sol que iluminaban aquella habitación.
-Ñam..ñamm.. solo un rato más – Y de nuevo se acomodo para volver a dormir pero aquel intento fue interrumpido por un fuerte almohadazo por parte del pelinegro. – ¡Bill! – Se levantó enojado y ojeroso. La noche pasada se había dormido tarde gracias a su de nuevo hermano Bill.
-Tomi –Bill lo miro con mucho cariño, un cariño sobre humano. Por más que Tom quería enojarse con su gemelo no podía, era imposible enojarse con Bill, era imposible enojarse con aquel hombre que tanto quería con su alma, con su compañera de toda la vida, con su perfecto hermano.
-No puede ser – Se quejo Tom al mirar el despertador – Bill son las diez- Dijo con una voz quejosa y lastimera – Déjame dormir coño Bill.
-Tom ¡no! – Golpeo la cama en forma de berrinche, a Bill le molestaba que su hermano no le hiciera caso, el siempre quería tener la razón y aunque estuviera equivocado le molestaba que lo corrigieran y más el anterior nombrado Tom. – Tenemos muchas cosas que hacer – Comenzó a jugar con las manos, moviéndolas de un lado a otro junto con cada palabra que daba, Tom lo veía estupefacto, sin perderse ningún gesto o movimiento, sin dejar de escuchar aquella voz que tanto lo hipnotiza, que tanto le encanta, esa voz tan dulce y tan penetrante. – Mamá nos necesita.
-Tu ayúdala, yo duermo – Tom volvió a acomodarse tomando las mantas y tapándose hasta la cabeza intentando así volver a dormir pero lo que él no sabe es que Bill no se daría por vencido, tomo las mantas sacándolas de golpe poniéndose sobre su hermano y así comenzar a darles pequeños golpecitos en las mejillas – Bill basta, para ¡BILL! – Le grito el mayor al juguetón que se divertía al ver a su hermano refunfuñar.
-No hasta que no te levantes – Este seguía brincando encima suyo, sentado en su estomago dando brinquitos mientras jugaba con las trenzas del mayor.
-Bill – Hablo resignado, no pretendía arruinarle el día que tanto estuvo esperando a su pequeño hermano Bill – Tu ganas, te ayudare. – Dicho este, el pelinegro se quito dejándose caer a un lado de su hermano mayor, recostándose junto él. Tom lo miro, Bill miraba el techo y una sonrisa estaba dibujada en sus labios, el menor se veía muy entusiasmado.
Tom no podía entender que era lo que tenía su hermano que lo hacía sentir de una manera muy extraña, que lo hacía sentir como un estúpido, mariposas en el estomago y irracionalmente le produce alegría tenerlo cerca. Tantas cosas que Tom no podía descifrar, tal vez sea porque así se tratan todos los hermanos pero solo se engañaba porque su cariño iba sobrepasaba las fronteras de lo fraternal.
Seguía mirando a su hermano, es que no es posible que un un ser tan pequeño pueda caber tanta alegría, tanta pureza, tanta felicidad, tanta bondad, simplemente no lo podía entender.
Su hermano es perfecto, el siempre se lo dice a todas las personas, siempre que tiene la oportunidad de presumirlo, siempre que pude habla de él, su tema favorito se llama Bill Kaulitz Trumper. Adoraba ese pelo negro, sedoso, ese cabello que lo vuelve loco junto con sus rastas blancas, o esos ojos color avellana que cuando lo mira pude ver su propio reflejo en ellos, esa mirada que tanto lo seduce, quizá sean esos labios, esos rosados labios que encanta ver mover cada vez que habla o sonríe, o el carácter tan fuerte, ese carácter que lo hace ser su ejemplo a seguir, quizás también sea su carisma, su amor por las cosas, su humor, ese humor, Bill siempre está feliz, nunca se le ha visto llorar y cuando lo hace no se esconde, esa inteligencia, es capaz de hacer muchas cosas, es el más inteligente de los dos y más maduro, esa es otra cosa que a Tom le encanta de su hermano, su madurez, la madurez con la que asume las cosas. Bill es perfecto, es el hombre más perfecto que puede existir o al menos así lo ve Tom, perfecto, usando toda la extensión de la palabra perfecto
-¿Bill? – Pronunció su nombre en voz baja, el pelinegro volteo a mirarlo y la piel del mayor se erizo al ver su penetrante mirada, mirada que infunde alegría, seguridad.
-Dime Tomi – Bill sonreía, para el este día era el mejor, este día sería el más feliz de su vida.
-Te ves .. bonito – Se ruborizo al pronunciar aquello, el jamás decía eso, mucho menos a Bill. Extrañado el menor hico una mueca con los labios, eso le parecía muy tierno a Tom.
-¿Bonito? Tom ¿Desde cuándo usas “bonito” en una oración – Pregunto divertido, a Bill le encantaba jugar con la mente de su hermano.
-Am, yo, yo solo – Se levanto pesadamente de la cama observando como su hermano imitaba sus movimientos – Iré a desayunar.
Tom salió de su habitación dejando en ella a su hermano, estaba confundido, desde hace ya tiempo había cambiado de una manera notable, era más cariñoso, más paciente, en fin, todo en el era diferente, diferente desde que Bill había despertado algo en el, algo que no sabía en especifico que era.
Por más que le daba vueltas al asunto no había respuestas, quizá había despertado la necesidad de cuidarlo como hermano, pues como es obvio Bill es el menor de los dos y Tom al tener esa responsabilidad ha tenido cariño demás hacia su hermoso pelinegro.
Bajo a la sala, había muchas flores y gente entrando y saliendo, no encontraba a su madre por ninguna parte, quizá en este momento se estaría arreglando. Entro a la cocina y se preparo un poco de cereal, hoy sería un día demasiado largo y feliz para la familia, su madre se casaba después de tanto tiempo y una dolorosa separación hace ya once años.
El solo recordar esos tiempos su corazón se aguadaba y sentía escalofríos, desde que sus padres se separaron a tenido que estar al pendiente de su hermano, para Bill fue muy duro aquello, a Tom le dolía verlo así, llorando, triste, preguntando por su padre, preguntando el ¿Por qué? De todo aquello y Tom con tan solo siete años tuvo que madurar y tragarse toda esa tristeza para darle una imagen de seguridad a su pelinegro favorito, a su Billy.
(…)
Al otro lado de la casa, un duendecillo saltarín preparaba todo para el gran evento, Bill estaba muy entusiasmado, tantos meses de preparación y hoy esperaba que esos días de trabajo tuvieran un resultado positivo, quería que nada le arruinara el día a su madre y a su futuro padrastro Gordon.
Saco su elegante traje blanco, perfecto para la ocasión y el hermoso lugar en donde se llevaría a cabo todo.
Había comprado dos iguales, uno para él y el otro para su hermano, sabía que sería fácil hacer que se lo pusiera para Bill nada es imposible y menos cuando quiere obtener algo de su hermano.
Bajo felizmente a la cocina y se encontró con Tom viendo por la ventana, su pecho se lleno de felicidad, se veía muy hermoso este día, no sabía porque pero hoy en verdad Tom estaba muy atractivo, de seguro conquistara muchas mujeres, por eso tanto orgullo.
No quiso interrumpirlo así que solo lo observo sin perderse cada gesto. Para Bill su hermano era un gran ejemplo, es su mayor imagen, lo quiere demasiado, Tom es lo único importante para el pelinegro, siempre ha contado con él, siempre lo ayuda cuando más lo necesita, siempre le cuenta sus problemas y el de trenzas siempre está ahí, escuchándolo, brindándole amor, apoyo, uno que otro consejo pero sobre todo cariño, ese nunca ha faltado en la relación de los gemelos.
Lo que más le gusta de Tom es su carácter, fuerte, potente, no se deja vencer, siempre quiere estar con él busca cualquier pretexto, es que simplemente el fan numero uno de Tom es sin duda su gemelo Bill, ese enanillo que siempre está para sacarle una sonrisa en los momentos más difíciles.
Lo observaba, sus hermosas trenzas negras, esa nariz perfecta, su hermosos ojos cafés claros, ojos que para nada se parecían a los suyo, tienen una mirada diferente, más profunda, más cautivadora, más seductora, le encantaba ver esos labios, carnosos rosados con ese piercing que le daba un toque sexy, su rostro era el de un Dios griego, el más hermosos de todos, Tom es sin duda un perfecto modelo de revista, Tom es su modela, su modelo privado.
-¿Tom? –Se decidió a hablar con voz calmada – Tenemos que arreglarnos.
-No es gracioso – Dijo el mayor sin dejar de ver la ventana.
-¿El qué?
-Todo esto, ahora mamá está muy feliz, se va a casar, imagino que en verdad ama demasiado a Gordon.
-¡LO SE! Es increíble. – El menor toco el brazo del mayor pero al percatarse de su angustia la alegría se torno preocupación. – ¿Tom? ¿Qué sucede?
-Es solo que me preguntaba ¿tanto llegas a amar a alguien como para unir tu vida a la de esa persona?
-Sí – El pelinegro no entendía la duda de su hermano, pero lo que si entendía era eso que le pregunto, al amar tanto a una persona como para no importarte nada más que estar a su lado. – Si puedes llegar a amar tanto a una persona, simplemente te gusta compartir todo con ella, estar todo el tiempo con ese ser que hace que tu corazón palpite rápido y esa magia no se va, al contrario, se hace cada vez más fuerte que llegas a necesitarlo para vivir. – Tom veía y escuchaba con atención cada palabra de su hermano, hablaba de amor, hablaba de amar a alguien, de necesitar de alguien, el no entendía eso, nunca lo ha sentido, no sabe que es amor, ni sus derivados, no sabe que es necesitar de una persona para poder vivir, porque no necesita a nadie, o si, solo a una, a su hermano, si no lo tiene tal vez su vida se derrumbaría pero Tom mientras tuviera a su pequeño duendecillo no necesitaba del amor.
(….)
-¡Vamos! –Grito el pelinegro jalando del brazo a su hermano para sacarlo de la casa.- ¡TOM!
-No Bill… no iré así – Tom se reusaba a salir de esa manera, no le parecía como iba arreglado, nunca había usado ropa de su talla y mucho menos un traje, si no lo uso en su graduación a la cual se fue como le gusta vestirse ¿Por qué tendría que arreglarse ahora?.
-Tommy, te ves muy bien.. anda se hace tarde – Dijo quejoso Bill, iban retrasados, la había costado una vida vestir a su hermano de esa manera, Bill iba radiante como siempre, su taje blanco perfectamente acomodado, el pelo suelto y ligeramente agarrado con un listón blanco haciendo que sus rastas blancas sobresalieran. Su ligera capa de maquillaje y los ojos delineados lo hacían ver bello.
-Bill, solo ¡mírame! Parezco… no iré así –Tom se reusaba a salir, nadie lo sacaría, esta vez ni Bill lograría que se presentara en ese lugar arreglado como iba.
-Bien, si no vas, me voy solo –Dijo rendido Bill, estaba enojado, todo siempre tenía que ser arruinado por el capullo de su hermano.
-¡Vosotros dos! ¡dejad de pelear y subid al auto! Ya va a ser la ahora y vosotros no se alistan – Dijo Georg uno de los mejores amigos de los gemelos dentro del auto.
-Bill – Digo en tono chillón Tom – Mírame, sabes que .. esto no es lo mío.
-Está bien Tom – Dijo dándole la espalda – Si te quieres quedar, pues quédate, solo no te presentes vestido … como sueles hacerlo. –Tom no podía dejar que su hermano se fuera sin él, no quiere que el pelinegro se separe de su lado ni un momento, pero ¿Qué hacer? Solo el ver como estaba, tampoco quería hacer renegar a Bill, el lo es todo para Tom.
-Dios Bill – Se dijo a sí mismo en un suspiro.
(….)
Caminaban por el largo pasillo acomodado para la ocasión, una hermosa y fina alfombra roja adornaba el suelo, frente a ellos el mar era presente de ese día, la madre de los gemelos se veía muy contenta y hermosa, con su elegante y muy bien hecho vestido blanco que enmarcaba su fina figura, la sonrisa que adornaba su rostro era única, se veía en verdad contenta.
Había una gran cantidad de invitados, muchos niños corriendo y jugando con la arena, Bill estaba en sueño al ver el resultado de todo su trabajo, pero Tom, el parecía incomodo, siempre acomodándose el traje y jalando de la corbata, en verdad quería cambiarse.
-Mira Tom ¿no es asombroso? El día es perfecto – Dijo el pelinegro sonriendo de oreja a oreja, Tom suspiró al ver ese gesto, Bill hoy se veía hermoso, más que otras veces, o es que hoy así lo veía su hermano, perfecto, un ángel, el hombre más bello en la faz de la tierra. Bill toco la mano de Tom y el mayor al sentir al contactos se erizo de la piel, un choque eléctrico lo recorrió y sintió como si el corazón se le saliera del pecho.
-¿Qué es lo que pasa? – Pensó el de trenzas, todo esto no era normal, sentir eso hacia su hermano, no entendía nada ¿Por qué estar cerca de su hermano lo pone así? ¿Qué tenía Bill? Nunca había ocurrido esto, ni siquiera con una tía, Tom se estaba preocupando porque no podía definir lo que sentía hacia con su hermano y eso lo asustaba de una manera exagerada, es su hermano pequeño, su gemelo, la luz de su vida, no puede ser que… Agito su cabeza y saco todos esos pensamientos perturbadores.
-Vamos Tom, quiero presentarte a alguien – Bill jalo entusiasmado a su hermano, Tom simplemente se dejo guiar, mientras más estuviera con su hermano mejor. Bill lo llevo hacia un grupo de tías, a Tom eso lo extraño ¿Por qué lo llevaba con todas esas personas? Se detuvo frente a una tía rubia, de ojos azules, alta y buen cuerpo, en verdad era bonita pero ahora no le importaba, solo miraba a Bill, a su radiante hermano, a su duendecillo. –Mira, ella es Alicia, viene de Frankfurt, es la hija de la mejor amiga de mamá.
-Hola – Saludo muy tímida la muchacha.
-Soy Tom – Le extendió la mano, ella la tomo y la estrecharon, su mano era chiquita y suave pero no tenía comparación a la de su hermano, nadie se comparaba a Bill.
-Bien, los dejo para que se conozcan- Tom se exalto, vio como Bill le tomaba la mano a una castaña y se alejaba del lugar, los celos lo invadieron pera más la angustia, veía como su hermano se alejaba y el no podía hacer nada.
Poco después todos estaban sentados escuchando la misa religiosa que unía a su madre y a Gordon, Bill sentado una fila delante de Tom junto con esa tía frustraba demasiado a Tom.
Pasaron los dos para poner el lazo, en el acto Tom no pudo evitar ver a Bill y pudo ver como este o miraba intensamente, se puso nervioso y al bajar el escalón sintió como la mano del menor rozaba la suya.
-Calma Tom, todo tiene una explicación – Todo estaba en su mente decía él, todo pasara después de este día de tensión.
Al terminar la boda todos comenzaron a ir a la pequeña gran recepción que su gemelo había armado para celebrar la unión de su madre y ahora padrastro. El mayor busco al pelinegro por todo lados, se estaba desesperando, no lo encontraba, se supone que irían juntos y el estrés se aumentaba porque desde que Bill le presentó a Alicia esta no se separaba de él en ningún momento.
La angustia de Tom terminó cuando Andreas el mejor amigo de los gemelos le informo que Bill se había marchado minutos atrás con su pareja, sin dudarlo Tom tomo un auto y junto con Alicia fueron al salón de fiestas que habían rentado para la ocasión.
Al llegar se podía escuchar la música, los invitados sentados en las mesas enumeradas, otros en la pista de baile, los meseros sirviendo a los invitados, el jardín repleto de pequeños divirtiéndose y la grandiosa decoración que sin duda tenia la marca de Bill.
Tom se sentó en una mesa, junto con sus amigos y su ahora pareja asignada Alicia, aunque parecía divertirse y disfrutar de la conversación no lo estaba, buscaba a Bill con la mirada hasta que por fin lo encontró, sentado en la mesa de alado riendo y platicando con todos, pero algo le llamo la atención, tomaba de la mano a esa tía de pelo castaño. Averiguaría quien era esa que tanto llamaba la atención de Bill.
-Alicia – Llamo a la rubia que tomaba un poco de vino.
-Dime Tom – Dijo entusiasmada, en verdad le gustaba Tom pero a él le era indiferente.
-¿Quién es ella? – Señalo a la acompañante de Bill. – ¿La que está con mi hermano?
-Oh, je, ella, no la conozco bien, creo que es invitada del novio, parte de su familia o algo así me conto, se llama Cathy. – Tom molesto y frustrado de la situación quiso distraerse, tomo a Alicia de la mano y la saco a bailar, juntos fueron a la pista y comenzaron a moverse como todos los demás al ritmo de la canción.
Bill se percato de eso, una felicidad lo invadió, ¿por fin lograría que su hermano sentara cabeza? Orgulloso de su logro decidió sacar a bailar a su pareja, disfrutando de la fiesta pero sin darse cuenta que una mirada lo fulminaba y era la de su hermano que hervía de celos y furia al saber porque le pasaba todo eso. Solo es su hermano, solo eso, se repetía una y otra vez, solo hermanos.
Así pasaron las horas, Bill se sentaba, platicaba, convivía con los invitados, bailo con su madre y disfrutaba de todo mientras que Tom cargaba con la pareja que su hermano le puso encima y lidiaba con esos celos y esas ganas de estar cerca de Bill.
Se percato que Bill caminaba hacia un lugar alejado de los invitado y entraba por una puerta, esta era su oportunidad, la oportunidad de estar con él y escuchar su voz aunque sea un minuto.
-Me disculpas Alicia iré a ayudar a mi hermano. – Dijo Tom parándose y caminando hacia donde estaba Bill.
Entro por esa puerta y se encontró con otro salón un poco más chico pero más iluminado, no encontró a su hermano por ningún lado, lo busco por todos lados, solo habían cajas y cajas de vino, quizás haya visto mal y Bill no entro a ese lugar, cuando giro se estrello en el pecho del pelinegro llevándose un gran susto.
-¡TOM! – Lo llamo Bill contento – ¿Qué haces aquí? – Pregunto intentando despabilarlo.
-Yo..yo vine aa..
-Qué bueno que estas, mira ayúdame a llevar esas cajas afuera, están muy pesadas – Vio a Bill alejarse ¿es todo? No, necesitaba más tiempo.
-Mira – Hablo por fin el mayor. – ¿Qué hay arriba? –Pregunto viendo unas escaleras de mármol en forma de caracol.
-No sé, anda, ayúdame..
-No, hay que ver ¿no te da curiosidad? – Le dijo intentando tentarlo, Bill recordó la época en cuando eran niños que solían inspeccionar todos los lugares a los que iban, siempre juntos, Bill y Tom, por alguna razón le dieron ganas de revivir esos viejos tiempos.
-No lo sé Tom se ve muy..
-Anda Bill – Le pidió el mayor. Resignado Bill accedió ¿qué más da? Nada malo ha de pasar, se dejo guiar por su hermano subiendo cada escalón hasta por fin llegar a l aparte alta e impresionarse del hermoso lugar, era un hermoso salón con muebles algo finos, parecía castilla un ventanal gigante que dejaba ver una vista hermosa del océano, el piso de mármol blanco en el cual podían reflejarse, un piano negro, cortinas de seda rojas, y muebles cubiertos por sabanas blancas.
-Wow- Fue lo único que pronuncio Bill.
-Es increíble – Dijo Tom al adentrarse más al lugar.
-¿Cómo no lo vi antes? Es, perfecto. – Dijo el pelinegro abriendo sus ojos, parecía un crio en una enorme dulcería.
-No más que tu.. –Susurro el mayor pero no se percato de que Bill lo escucharía.
-¿Cómo dices? –Pregunto extrañado, Tom tomo aire, dejaría pasar todo, solo quería estar más tiempo con él y cualquier pretexto sería perfecto, a Bill le encantan las cosas nuevas y no creo que se niegue a estar más tiempo con él.
-Nada, solo digo que si, en verdad es hermosos este lugar – Los dos gemelos quedaron en silencio por unos minutos, el ambiente se torno tenso, incomodo, más para Bill que sentía extraño a su hermano, sentía que si le incomodara su presencia o como si quisiera escapar y dejarlo solo, pero para Tom era mucho peor ya que el estar en presencia de su hermano de esa forma no era agradable.
Se miraron directamente a los ojos, Bill noto algo extraño en Tom, lo podía notar en su mirada, preocupado el pelinegro se acerco a su hermano para asegurarse de que todo estuviese bien, con su fina y delicada mano recorrió su mejilla y esto a Tom le causo un escalofrío horripilante junto con una sensación de necesidad, solo quería una cosa en ese momento, probar a su hermano, saber de una vez lo que pasaba con él.
-¿Bill? –Dijo Tom aún con la mano de su hermano en la mejilla.
-Dime Tom – Contesto Bill, él sabía que algo malo estaba pasando con Tom y eso le preocupaba de una manera sobrehumana.
-Algunas vez te ha pasado que… ¿nunca has sentido que necesitas de alguien, que necesitas estar con él, que lo necesitas para vivir, para dormir, que esa persona, que es lo único que tienes en la mente y que cuando no la tienes cerca te asfixias y quieres gritar para que ese ser que necesitas venga?
-Tom ¿Qué sucede? ¿Por qué dices eso?
-Estoy muy confundido Bill, eso me pone muy..
-¿Quieres contarme? Sabes que puedes confiar en mí – El pelinegro sentía curiosidad, le gustaba mucho saber lo que pensaba su hermano, sus ideas, su forma de ver la vida y más le encantaba cuando tenía la oportunidad de darle consejos.
Bill intento sentarse en el brilloso suelo de mármol para así poder escuchar mejor a su hermano pero Tom se lo impidió tomándolo de los codos y juntándolo a su cuerpo lo más que pudo, quería verlo de cerca, sentirlo, oler su exquisito aroma, simplemente quería a su hermano.
-Tom.. oye.. me duele ¡quita! –Intento zafarse de su agarre pero Tom se lo impidió, a Bill le dio miedo, noto la mirada de Tom extraña, noto un brillo diferente, un brillo que nunca en la vida había visto.
-No temas Bill, no te hare nada, solo, solo quédate a mi lado – Lo abrazo, juntando sus cuerpo y hundiendo su rostro en el cuello del pelinegro, inhalo de ese dulce aroma, inhalo lo más que pudo, enredó sus dedos entre su pelo, Bill correspondió a su abrazo pues ¿Qué había de malo? Simplemente es un abrazo de hermanos, nada que no hubiera pasado antes pero para Tom era más que un abrazo, era necesidad, era la prueba que resolvería todas sus dudad, lo que le diría que el cariño que le tiene a Bill más allá de lo fraternal ¿pero entonces que es? Se pregunto una y otra vez mientras disfrutaba del abrazo de su hermano pequeño.
-Tom, estas raro ¿Qué te sucede?
-Yo Bill, Bill no sé que tengo.. – Dijo acercándose a él, Bill por inercia se comenzó a alejar pero mientras más lo hacía Tom se juntaba más a él. – No sé que tengo ¡estoy harto Bill! – Bill se exalto al ver a su hermano reaccionar de es amanera, le dio miedo, quiso irse pero cuando se dio cuenta estaba completamente pegado a la pared y acorralado por los brazos de Tom.
-Oye Tom, en verdad, necesito mi espacio – Intento sonar natural pero en su voz se notaba el miedo.
-Si lo siento – Tom pudo salir de esos pensamientos y ese encanto en el que lo tenía Bill, se separo de él y Bill se acomodo un poco el traje y se dispuso a salir del lugar para llevarle la caja de vino a su adorada y recién casada madre.
Tom todavía no se quería ir, necesitaba un pretexto y rápido para hacer quedar a Bill y lo primero que vio fue aquel piano.
-¡Mira! – Dijo corriendo a ese norme aparato musical.
-Tom..
-Es hermoso ¿no? Apuesto a que suena de maravilla.
-Tom no creo que sea buena idea – Bill se acerco temerosamente, sentía como si algo fuera a salir mal, Tom todo lo que toca lo destruye y por muy buen pianista que sea no tiene el sentido de cuidar las cosas que en verdad valen y son costosas. – ¡Tom! ¡ahh!
En cuanto Tom intento6 abrir la enorme tapa que cuidaba esas teclas de madera blancas una de las patas que sostenían a al monstruoso mueble negro se doblo haciendo que este se viniese de lado cayendo al suelo empujando a Bill y con este llevándose a Tom junto con él.
-¡Joder! – Se quejo Tom al azotar en el piso, cerró los ojos mientras caía pero lo que más le preocupo fue su hermano Bill, cuando los bario se dio cuenta que Bill estaba debajo de el, una situación muy incómoda.
Cualquiera que los viera en esa posición y no haya visto lo que paso pensaría muy mal, Tom estaba sobre de Bill con las piernas a los lados de su cintura mientras que Bill tirado bajo se cuerpo y el pelo enmarañado.
-Ja … jajaja – Comenzó a reírse Bill.
- ⌐⌐ – Tom no entendía la causa de su risa, solo lo veía debajo de él con un gran ataque de risa, eso le causo gracia y pronto comenzó a reírse con él.
-Tomi.. jaja..
- Bill para.. jaja no es gracioso.. mira lo que paso – Se quejaba Tom sin dejar de reírse.
-No.. no puedo jaja – La lagrimas le salían de los ojos de tanto reír – Te dije que no.. ja que no lo tocaras y mira, ahora estas sobre de… mi – Callo al ver la posición en la que estaba, se incomodo.
Tom se percato de todo y un enorme calor lo invadió, sintió tan cerca a Bill, tan íntimo y eso hizo que se pusiera nervioso pero por otra parte le agradaba tenerlo así.
-Tom ¿te he dicho que eres el mejor hermano de todo el mundo? – Esa confesión hizo sentir a Tom especial, su pecho se hincho de felicidad y de egocéntrica, sabía que era perfecto pero ahora que Bill se lo decía era aún mucho mejor.
-Tú eres el más divino de todo Bill, eres hermoso – Los dos se miraron y enredaron sus manso. Bill tan solo era inocente, veía a Tom como su hermano mayor, como su ejemplo, lo quería como hermano nunca vio más allá.
Duraron así unos segundos, sintiendo su respiración, sintiendo esa conexión de gemelos, no decían nada pero en el silencio estaban todas esas palabras, no necesitaban hablar, se decían todo atreves de sus sentimientos.
Tom no pudo más, se acerco a Bill, el pelinegro ante la acción abrió sus ojos como platos Tom estaba muy raro y ahora lo confirmaba.
-Bill, me tienes loco – Dicho esto junto sus labios con los de él, Bill se removió inquieto, intento quitarse, no entendía que hacia su hermano, se asusto, lo estaba besando, dos hermanos, dos hombres, dos gemelos, no era normal, Tom no estaba bien y eso molesto a Bill.
-To..mm tomm – Dijo entre sus labios, intento quitárselo, lo empujo, quiso rodar pero el peso de Tom era mayor.
-Bill, te lo pido, te lo ruego, no me prives de tenerte, disfruta esto como yo lo estoy disfrutando – Bill no entendía ¿Por qué lo trataba así? ¿Por qué lo besaba? No estaba ebrio, estaba en sus cinco sentidos sin más comenzó a llorar. – Bill, hermoso no llores – Se separo al notar sus lagrimas empapar sus mejillas.
-Tom ¿Qué hiciste? – le miro con temor.
-Solo, Bill, no sé, he querido hacerlo hace mucho. Solo fue un impulso – Bill lo miro con ternura, no podía sentir asco, mucho menos rencos, no podía, necesitaba entenderlo – ¿Te gusto? – Pregunto el mayor, el pelinegro solo lo miraba y al igual que Tom sintió la necesidad de saciar lo que ahora se abría en su interior, paso sus brazos por alrededor de su cuello y junto sus labios de una manera desesperada, de una manera de necesidad.
Tom paso sus brazos por la espalda del menor, su beso se hizo más apasionado cuando Bill dio entrada a la lengua de Tom a su boca, sintiendo como esta recorría cada espacio, dejando en todo aquello su marca, su primer beso y lo estaba disfrutando, junto con su hermano, sintió como mordía ligeramente su labio superior y junto con él un gemido por parte del menor, Tom jugó con el piercing de lengua del pelinegro, enredó sus manos en las trenzas de Tom y jalo delicadamente, quizá esto es lo que ha estado esperando Tom desde hace mucho pero ahora que podía sentirlo necesitaba de más, de mucho más.
Cuidadosamente quito el saco de su hermano dejándolo en la camisa blanca en la cual se podía trasver la blanca piel de Bill, cuando se separaron se miraron con deseo, esto se había convertido en más en algo que solo con una cosa se podría parar eso era tenerse uno al otro, en todo el sentido de la palabra.
Bill dio permiso a Tom de seguir, este quito su camisa delicadamente, sintiendo su delicada piel, recorriendo su pecho, sintiendo el calor de su hermano y llenándose de alegría, lo quería, es todo, amaba a su hermano, Bill era su enano, Bill es su único amor.
-Tom.. – dijo el menor jadeando – Tomi esto esta..
-Esto es lo mejor que me ha pasado – Bajo hasta sus pantalones y por encima de estos sintió el endurecido bulto de su hermano – Ya no lo podemos parar – Desabrocho la cremallera y comenzó a bajarlos dejando a la vista esas perfectas piernas y ese ahora notado miembro erecto.
-Solo.. – Este ayudo a su hermano a desvestirse quedando completamente desnudos, disfrutando de sus cuerpos, desnudos como cuando estaban juntos en el vientre de su madre solo que ahora con una diferencia, ahora con placer, ahora con amor por parte de Tom y con cariño de Bill, con ilusión y emoción.
Bill sería de Tom y eso es algo que nadie evitara. Beso su cuello delicadamente, Bill cerró los ojos, no podía creer lo que estaba pasando, no podía creer que su primera vez seria con su propio hermano, con el ser que más quería en la vida, con el ser que ha estado con el mucho antes de nacer, con su gemelo, con su Tomi.
Deslizo sus manos traviesas por el musculoso pecho de Tom, sintiendo su calor y el pequeño sudor que lo impregnaba, pego su rodilla mañosamente a su miembro y el mayor gimió al sentir la presión en esa zona, mordió la clavícula de Bill y apretó su trasero haciendo al pequeño excitarse un poco más, el placer por parte de los dos aumento con cada caricia, cada roce, cada masturbada que se deban, Tom provocándolo con el movimiento placentero que daba con su mano, parecía explotar, necesitaba de él, ahora, si no, se perdería.
Tom estaba plenamente feliz de sentir a su hermano, por fin ese espacio de vacío de se llenó, eso era lo que le faltaba, Bill, como estaba, acariciando su suave cuerpo, sintiendo sus caricias, sus estímulos, beso sus labios y junto con el beso pronuncio unas palabras en silencio.
Te amo
Lo amaba como un loco, amaba a Bill, lo quería, tanto tiempo y solo hasta ahora podía darse cuenta de lo que pasaba, de lo que sentía, por eso esa necesidad, por eso tantos celos al verlo con otra, por eso ese cariño sobrehumano.
-Tom.. te necesito..
-¿Estás seguro? –Pregunto sabiendo a lo que se refería su hermano, terminar con todo, hacerlo suyo, tener a Bill como quería.
-Más seguro no puedo estar – Dijo acariciando su mejilla con el revés de su mano, Bill quería ser de Tom de nadie más, quería que fuera el primero en su vida.
-Lo hare especial, con tanto amor – Se acomodo entre sus piernas, colocándose para poder, cuando iba a dar el primer movimiento Bill lo paro.
-¿TOM? ¿Me va a doler? – Pregunto asustado.
-Quizá un poco – Hablo con la verdad – Pero no te preocupes, no te lastimare enano, lo hare con tanto cuidado, como si mi vida dependiese de ello – Y sin más ejerció presión en la entrada de Bill, poco a poco entrando en su cuerpo, sintiéndolo y sintiendo un enorme golpe de placer. Bill apretó sus dedos y los ojos, sintió un fuerte dolor, en verdad dolía, sentir semejante cosa invadir su cuerpo, la presión era enorme y el dolor exagerado, pudo sentir como se desgarraba pero como Tom había dicho, estaba siendo delicado.
El comenzó a moverse hacia en enfrente y atrás, poco a poco, despacio para que Bill se acostumbrara a él, su hermano era estrecho y eso hacía que el placer fuera completo, necesitaba más pero no quería lastimarle, escucho a su hermano sollozar y se detuvo inmediatamente.
-¡Bill! ¡dios! ¿Quieres que pare? – Pregunto preocupado.
-NO.. aahh no no sigue – Dijo gimiendo, le dolía si, pero comenzaba a sentir placer. Y así fue, el dolor se fue y el placer llego, uno único, Tom aumento el movimiento y la velocidad, con movimientos de vaivén, los gemidos por parte de amos hacían eco en el lugar.
Cada embestida, cada electrón de placer, cada te amo por parte de Tom, cada gemido de Bill, las estocadas, los ruidos húmedos hacían el ambiente perfecto.
-TOMI.. AWW.. –Gemia Bill cada vez que Tom aumentaba la velocidad de las estocadas.
-Eres hermoso - La manos de Tom estaban a ambos lados de la cadera de Bill para darse impulsa, solo estaba acostado disfrutando de Tom, de cada movimiento y Tom disfrutaba de tener a su hermano, de hacerlo suyo, de hacerle el amor.
-¡Tom no puedo! – Dijo Bill cuando su vientre se contrajo, un chillido por parte del mayor y el menor explotó llenando se estomago de ese liquido amarillento que mostraba el fin de ese enorme placer pero Tom faltaba, embistió más fuerte, una, dos, lo hizo más rápido y exploto dentro de Bill, el menor sintió caliente y una sonrisa de satisfacción salió por sus labios.
Tom se dejo caer junto a Bill recargando su cabeza en el pecho de su hermano, Bill estaba feliz, su hermano lo había hecho hombre, su primera vez había sido perfecta.
Se abrazaron por un largo tiempo, disfrutando, no querían que ese momento terminara.
-Tomi..
-Ahhmm
-¿Esto se va a repetir verdad? – Pregunto, esperaba que Tom no se arrepintiera, después de este día quería que muchos más fueran similar, quería repetir este momento, quería ser suyo una y otra vez.
-Las veces que quieras, me declaro completamente tuyo Bill, hasta que la muerte nos separe – Dijo Tom fingiendo ponerle un anillo a su amado Bill, se estaban casando, se estaban declarando amor, fidelidad, estaban uniendo sus vidas para siempre.
-Hasta que la muerte nos separe Tom.
Y así, todo termina, un nuevo amor descubierto, los gemelos, en el amor más puro que se pueda imaginar, todo comenzó en una boda, en la boda de su madre, en la boda donde la mujer que les dio la vida unió su vida a la de un hombre, ese día sus hijos unieron sus vidas para siempre, hasta que la muerte los separe.
Lo que pasa en una boda es lo que pocos pueden imaginarse, mientras unos disfrutan una unión en la cual todos fueron testigos, los gemelos celebran su amor y la unión de sus almas sin testigos, solo con su amor, solo ellos y nadie más, juntos.
Dos almas gemelas unidas en una boda.















Awwwww me encanto *_*
gracias por mandarlo!!!!
besitos!!!
me gustaria leer otro one asi =B
me encanto
besitos!
waaaa LO AME!!
de vdd nnah!!
sigue escribiendo asi!!
<3<3<3<3
wow!! impresionaaaaaaaaaaaaante :D!!y muy pero muy romanticooo!1 i love it!! ♥
awwwwwwwwww.. no no
hasta k la muerte nos separee!!! dios
waaaaaaaaaaaaa…….. ;) estubo megnifikamente gniiao!! la amamos!!!!
nos enkantoooooo!!!! se ah vuelto una d nuestras favv….digo nuestras x mi ermana y yo heeheheh estan bn lendass!!!!
:3 que hermoso se casaron se declararon su amor que tierno!!!
GAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!
HERMOOOOOOOOOOOSSSSSSSSOOOOOOO!
no puedo describir todo esto que siento…
me hiciste recordar lo doloroso de un divorcio (mis padres estan divorciados)
la inocencia de alguien
los celos unicos del amor
y sobre todo EL AMOR
Adoré tu historia… es simplemente PERFECTO
esta esta ESTA …HERMOSOOOOO!!!!!!
ES MUY BUENO SIGUE ASI Y LLEGARAS HACER GRANDE
la verdad odiaba a tokio hotel pero de tanto estar viendo imagenes y videos donde se burlaban de ellos tengo que reconocer que bill me ha robado el corazon es hermoso no se si sea gay o no la verdad yo no lo soy pero el tiene un algo especial que me hizo amarlo sin conocerlo en relidad. es la primera vez que leo este tipo de nerraciones pero me encanto. envidio a tom jeje bye