Parte (2/2)
Entró en ella y casi se le cae la mandíbula ante lo que veía.
—¡Bill! Esto no parece una habitación…¡parece una tienda de dulces! — este solo bajo la mirada soltando una risa nerviosa.
—Bueno…eso era la idea a la hora que Alex decoró la habitación.
—¿Él la hizo?
—Eso estudia diseño de interiores y ya que mi habitación era un lienzo en blanco para él, la remodeló— Tom asintió pasando su vista por todo el lugar, la habitación era de muchos colores, habían bomboneras llenas de gomitas, paletas, chocolates y caramelos, bueno ¿qué podía esperar? Era el ambiente que más identificaba a su bello chico…y le gustaba ese ambiente para esta noche tan especial. Sonrió y caminó hasta la cama, cayendo los dos muy suavemente. Bill se sonrojo aún más al sentirse bajo el cuerpo de Tom, era una sensación muy cálida, tenía muchas ganas de abrazarlo y besarlo, sabía lo que Tom quería y a pesar que él también quería hacer lo mismo sentía un poco de temor…Tom tenía que saber algo antes.
—Tom…ahh…— habló casi en un susurro, pero cuando los labios de este atacaron su cuello no pudo hacer otra cosa que gemir.
Tom descubrió rápidamente que amaba besar la suave y blanca piel de Bill, era realmente adictiva, metió su mano bajo la blusa que llevaba este y lo sintió temblar, acaricio suavemente su abdomen, era muy cálido. Fue a por sus labios y Bill con algo más de confianza pero igual de tímido metió su mano por la abertura del cuello de su camiseta acariciando su espalda Tom pensó en lo increíble que era sentir el tacto del menor, era sumamente agradable.
Se besaron con mucha pasión, Bill solo había besado a un par de personas en su vida sin embargo a Tom le pareció todo un experto, una vez más ambos sacaron sus lenguas y esta vez las frotaron fuera de sus bocas, excitándolos más a ambos, a cada beso y caricia que Tom daba el pelinegro se deshacía en gemidos y suspiros.
—Ah…— jadeó cuando Tom lo tocó por debajo de la pequeña falda, le acarició los muslos pasando sus manos lentamente por ellos y encontrándose con las largas medias que llevaba, tomó el borde de una de ellas y la deslizo lentamente hasta sacarla por completo, hizo lo mismo con la otra y dirigió su mirada hacia las largas piernas de su chico, eran largas, tonificadas y sin rastro alguno de vello, eran realmente hermosas hasta se podría decir que eran mejores que las de una chica.
Después de algunos besos más Tom se irguió un poco y se sacó la polera que llevaba dejando al descubierto sus trabajados abdominales ante la vista de Bill quien tirado en la cama, sonrojado y jadeante sin ser consciente de lo que hacía levantó una de sus manos y los acarició suavemente, Tom sonrió cuando Bill se dio cuenta de lo que hacía, este alejo su mano y miró hacia otro lado avergonzado, lentamente se volvió a acomodar sobre él y se acercó a su oído derecho para susurrarle.
—Puedes tocarme…— le dijo suavemente, solo pudo escuchar el jadeo de un nervioso Bill— Vamos… — lo animó y pasados unos segundos, los cuales a Tom le parecieron una eternidad, Bill levantó ambas manos posándolas en su pecho y las fue bajando lentamente, pasando su suave tacto por su piel, arañándolo un poco con sus perfectas uñas pintadas con esmalte negro sin embargo lejos de sentir dolor, sintió cosquillitas muy agradables. —Lo ves — le dijo con una sonrisa— no muerdo— dijo provocando que Bill soltara una pequeña risa. Tom acarició los costados de su pequeño ángel mientras este le acariciaba suavemente.
—¿Sabes? —le volvió a hablar al oído—también puedes besarme…como lo hiciste en la sala— dicho esto el menor levantó la mirada y besó sus labios con muchas ganas, ambos movían los labios rítmicamente sobre los del contario. Con ayuda de Bill, Tom pudo sacarle la blusa dejando al descubierto su plano y blanquecino pecho el cual no dudo en besar en ningún momento, dejó un camino brilloso debido a los besos húmedos repartidos sobre este y después fue por sus rosados pezones. Tomó uno de ellos en su boca, saboreándolo, chupándolo y estirándolo con sus dientes sin hacerle daño, por su otra parte Bill arqueaba la espalda mientas acariciaba las rastras de Tom, sentía como la húmeda lengua de este lamer con muchas ganas sus pezones, se sentía algo avergonzado por los gemidos y suspiros que daba, es que nunca había estado así con alguien y a pesar de que recién había conocido esa noche a Tom, sentía que era alguien en quien podía confiar, sentía que era especial, nunca había sentido este sentimiento con nadie…¿podría ser amor? Fue sacado de sus pensamientos cuando sintió una corriente placer recorrerle la espalda, Tom había empezado a tocar su ya duro miembro por sobre la tela.
—¡Ahhh! — casi grito cuando este metió su mano dentro de sus ajustados bóxer para empezar a masturbarlo primero lentamente, pero a medida que pasaban los minutos y el calor se apoderaba de sus cuerpos fueron aumentando la velocidad.
Bill en medio de todo el placer llevó sus manos hacia el cinturón de Tom desabrochándolos y con ayuda de él se los sacó tirándolo muy lejos dejándolo solamente en boxers, estos cayeron junto al escritorio de la habitación haciendo que una botellita color marrón cayera, este sonido no pasó desapercibido por el de rastras quien curioso volteo a ver y una vez que pudo reconocer que era se levantó de la cama con una sonrisa yendo a recogerla.
—¿Q-que sucede? —preguntó sentándose en la cama mientras Tom recogía la botellita del suelo.
—¿Chocolate? —preguntó con una sonrisa.
—Oh…pues si…— respondió cubriéndose un poco con las desordenadas sabanas de la cama.
—Y…caramelos— siguió diciendo Tom cuando abrió una de las bomboneras encontrándose con caramelos de varios colores.
—Pues como veras tengo toda clase de dulces en esta habitación…esos son los más deliciosos que hay— dijo con una sonrisa.
A Tom se le había ocurrido una idea así que tomando la bombonera y la botellita de chocolate volvió a la cama dejándolas en el velador que estaba junto a esta y volvió a acomodar a Bill bajo su cuerpo.
—¿Qué harás? — le pregunto este algo nervioso cuando Tom le sacó la falda y después los boxers dejándolo completamente desnudo ante la vista de este.
—Voy a comerme a la cosita más dulce del mundo— le respondió este besándole la frente para después tomar la botellita en su mano esparcir el contenido en su pecho y sobre todo en sus pezones.
—Ahhh…— gimió cuando el frio contenido cayo en su piel caliente por la excitación. —Ahhh, Tomiiiiiii…— gimió aún más cuando este pasó su lengua a lo lago de todo su pecho saboreando el delicioso sabor a chocolate.
—Delicioso…— susurró este antes de volver a su tarea de lamer y saborear el chocolate junto a la piel de Bill…una combinación sumamente exquisita.
Vacío un poco más de chocolate en la ingle del pelinegro y la lamió volviéndolo loco.
—…aaa…Ahhh…T-Tom espera…— apenas pudo decir.
—¿Qué pasa? — preguntó este mientras lo miraba pasándose la lengua por los labios.
—Yo también quiero probar…— dijo Bill muy bajito y sonrojado hasta las orejas.
—Ok— sonrió dándole la botellita a Bill. Tom se sentó y Bill se puso a horcajadas sobre él.
—Pero no con esto— dijo dejando la botella de lado y tomó uno de los caramelos de la bombonera metiéndoselo a la boca y besó a Tom.
Ambos compartieron aquel dulce en sus bocas, saboreándolo y jugando con él es sus bocas, frotándolo con sus lenguas, una sensación muy agradable y excitante hasta que finalmente el caramelo desapareció en sus bocas. Después de unos besos más Tom recostó nuevamente a Bill en la cama, se quitó los bóxer dejando ver su gran erección, que hizo sentir un poco nervioso a Bill.
—T-Tom ¡espera! — dijo un nervioso gritó alejándose de Tom.
—¿Qué pasa? — pregunto este ante la actitud de Bill.
—Es que…— Bill sentía un poco de vergüenza— es que…tengo miedo…de hacerlo…—dijo apretando las sabanas entre sus dedos
—¿Por qué….acaso eres virgen? — pregunto Tom algo sorprendido, pensaba que el nerviosismo de Bill se debía a que era un extraño para él, no que tal vez era virgen, ¿Quién se podía resistir teniendo semejante hermosura a su lado?
—Sí…— dijo apenas con la mirada baja. Tom sonrió tiernamente y tomó su rostro con ambas manos para que sus miradas se encontrasen.
—Si no quieres no lo haremos…— le dijo depositando un beso en su frente.
—Es que si quiero…sí contigo, pero es mi primera vez y no sé cómo hacerlo bien— dijo abrazándose de él escondiendo su rostro en su cuello. Tom le correspondió el abrazo apretándolo más contra su cuerpo.
—También sería mi primera vez, pero con un chico— le dijo buscando su mirada— será como una primera vez para ambos— Eso hizo sentir seguro a Bill quien levanto la mirada sonriéndole.
—Solo se cuidadoso…por favor—le dijo acostándose nuevamente.
—Claro que lo seré…— le respondió transmitiéndole toda la seguridad posible. Le acarició el rostro y lo volvió a besar mientras separaba más sus piernas, frotaron sus miembros sintiendo lo excitados que estaban, los gemidos de Bill eran música para los oídos de Tom y ensalivando muy bien sus dedos los llevó hasta la virgen entrada del pelinegro.
—¿Listo? — le preguntó.
—Sí…— respondió en voz bajita. Introdujo un dedo sintiendo inmediatamente lo cálido y estrecho que era por dentro, eso hizo que su miembro recibiera un espasmo que lo hizo gemir, los movió muy lentamente y al ver que estos no causaban molestia introdujo otro sacando un agudo grito a Bill.
—¿Quieres que los saque?
—No…e-estoy…bien, sigue…— Tom los movió con más cuidado hasta que llego a tocar un punto que hizo saltar de placer a Bill—Ahhh…
—Vaya…¿te gusta que te toquen allí? —preguntó con una sonrisa.
—Eso…se sintió bien—suspiró. Tom empezó a mover sus dedos como si fueren penetraciones, buscando el punto de placer de Bill y en poco tiempo lo volvió a encontrar.
—Ahh…aaa…¡Ah! Tom-mi…— acalló sus gemidos besando sus labios y comenzó a frotarse contra Bill mientras lo penetraba con sus dedos cada vez más rápido.
—Ahh…Tom , para harás que me c-corra…
—¿Ya quieres hacerlo? — preguntó muy cerca de sus labios.
—Sí, pero contigo…y tú dentro mío…— Tom no espero ni un segundo más beso los labios del menor sacando sus dedos de este y tomo su miembro llevándolo a su entrada de sintiendo lo cálida que estaba su exterior. Bill enredo sus piernas en torno a sus caderas y se abrazó más fuerte a su cuello sintiendo el momento venir.
—No te arrepentirás de esto— dijo antes de hundirse en sus entrañas.
—Ahhh…— gimió sintiendo el cálido y duro miembro de Tom dentro suyo, este dio un gemido ronco maravillado por la estrechez y lo caliente que estaba por dentro.
—¿Sabes por qué? —preguntó mientras se empezaba mover lentamente para no dañar a la hermosa criatura que estaba bajo su cuerpo.
—¿P-por qué? Ahh…—apenas pudo preguntar, la mezcla de dolor y placer lo dejaban sin habla.
—Por qué…grr…te amo…— dio una estocada más fuerte que hizo gritar a Bill.
—¿Me…me amas…? Aaa…aaa…aaa…— empezó a gemir como loco cuando Tom lo empezó a penetrar con más rapidez, las lágrimas empezaron a caer de sus ojos, pero no de tristeza sino de alegría por las palabras de Tom.
—Sí…—respondió Tom besando las mejillas de su amor, secándolas de las lágrimas que bajaban por estas—Una vez mi amigo me dijo que cuando encuentras el amor de tu vida…lo sientes…— empezó a hablar sobre los labios de Bill, mientras este le acariciaba las mejillas. Las embestidas empezaron a ser más fuertes y los gemidos inundaron la habitación, el esperado orgasmo anunciaba su llegada—Bill…— lo llamó cuando ya estaban cerca, este abrió los ojos y sus miradas se encontraron—encontré al amor de mi vida…— y dicho esto ambos explotaron, Tom corriéndose primero, llenando por completo a Bill, y este manchando sus abdómenes con su esencia.
Las agitadas respiraciones sonaban como una sola, al igual que el latido de sus corazones, ya más relajados y cansados por lo ocurrido decidieron dormir, Tom se hecho de espaldas y con los brazos abiertos invitó a Bill a que se echará en su pecho y este gustoso acepto jalando las sabanas, tapando a ambos.
—Tom…— habló mientras este acariciaba sus cabellos.
—Dime…— dijo mientras seguía pasando sus dedos por los finos cabellos de Bill, nunca había sido así de cariñoso con ninguna chica, con Bill era diferente porque lo amaba, este se levantó un poco apoyándose en su pecho, se veía precioso con las mejillas sonrojadas y el cabello alborotado. Le miró sonriente antes de hablar.
—Yo también encontré el amor de mi vida, Tom…Te amo…— estas palabras hicieron que el corazón del rastrudo saltara de felicidad.
—También te amo, mi chico dulce— le dijo sonriente, acariciando sus suaves mejillas y besando sus dulces labios.
Después algunas caricias más y declaraciones de amor ambos cayeron en un profundo sueño con una sonrisa plasmada en el rostro sabiendo que la persona que estaba a su lado era la persona que más amaban en el mundo y la que siempre estaría a su lado…siempre.
Fin.















AAAAAWWWWW!!!! qe dulce :3 qe ermOzO me encantO…me gustaria qe mi habitaciOn fuera cOmO la de billy, llena de dulces.
Awww :’) , es muy lindo … deberías hacer un fic :B