Parte (1/2)
Nuevamente estaba allí, sentado en la mesa frente a frente con su amigo, analizando las palabras que le había dicho hace algunos minutos atrás.
—¡¿Qué?! — no pudo evitar gritar el rastrudo.
—¡Por favor Tom! — suplicaba el castaño de cabello largo y liso. — Es que no quiero dejarlo plantado, ni siquiera me ha visto por foto, solo hazte pasar por mi ¿sí? — dijo poniendo ojos de cachorro.
Era increíble lo que le decía Georg, no lo podía creer, haber aceptado que su amigo era gay era una cosa pero de ahí ir a una fiesta gay, tener una cita con alguien que no conocía y encima hacerse pasar por él era algo sumamente diferente, loco, absurdo y que no estaba dispuesto a hacer.
—No Georg, ni loco— quiso levantarse de su asiento pero fue detenido.
—Por favor, Tom— junto sus manos—¡nunca más te pediré algo en la vida!
—¿Y porque simplemente no le dices que no iras? — dijo cruzando los brazos.
—Es que es un chico muy, muy lindo y agradable, realmente no quiero que me deje de hablar por haberlo dejado plantado— Se quedaron mirando por unos minutos hasta que Tom habló.
—Ni loco— dijo levantándose rápidamente para ir en dirección a la salida.
—¡Espera! — grito Georg cuando el rastrudo toco la manija. —Lavare tu ropa— vio como Tom aún de espaldas se quedaba pensando.
—Eso no me convence Georg— volteo mirándolo.
—La plancho.
—Tampoco.
—¡Te lavo el coche!
—Yo me voy. — dijo dándose vuelta nuevamente.
—¡HARE TU TAREA DE LA UNIVERSIDAD LOS SUIGUIENTES SEIS MESES!
—¡Hecho! —Casi grito Tom— fue un placer hacer negocios contigo, Geo— estar libre los siguientes seis meses, eso sí que le convenía.
—Bien…— dijo el castaño algo agitado debido al esfuerzo.
—¿Cuándo será?
—El sábado.
—Hora.
—A partir de las ocho de la noche.
—¿Cómo se llama el chico?
—Matthew.
—Descripción.
—Rubio, cabello lacio pero corto, es algo bajo y siempre va vestido de un animal.
—¿Animal?
—Sí, es una fiesta de…disfraces se podría decir.
—Oh no…
—Sí Tom, también iras disfrazado.
—Demonios…Ok, veré de que voy— dijo rodando los ojos.
—¡Bien! —dijo con una sonrisa de oreja a oreja. —Solo tienes que hacer eso.
—Haces que suene fácil— dijo Tom con sorna—Nos vemos— se despidió abriendo la puerta para salir.
—Ok, cuiiiiidate— canturreó Georg relajándose en su silla.
***
El sábado llegó más rápido de lo que Tom pensó, empezaba a arrepentirse de haber aceptado semejante cosa, no es que fuera homofóbico pero prefería no estar en este tipo de cosas.
Se vistió con sus anchas ropas, ni loco iba a ir disfrazado, tomó sus llaves, subió a su coche y salió en dirección al sitio indicado por Georg.
Manejo por casi media hora hasta llegar al local donde se daría la fiesta, aparco el coche y salió. Las calles parecían solitarias casi nadie pasaba por allí, seguro por eso hacían este tipo de reuniones por zonas como estas. Toco la puerta y alguien, que al parecer era un chico por su voz, abrió la pequeña ventanita, tan solo mostrando sus ojos maquillados.
—¿Qué quiere?
—Vine por la reunión…que se dará aquí. — hablo Tom tratando de parecer seguro.
—Clave.
¿Clave?, pensó, Georg no le había dicho nada sobre claves.
—Pues…— pensó rápido— ¿Pastel de Azúcar?— se regañó mentalmente, como pudo decir semejante tontería.
—¡Bienvenido! — prácticamente grito el otro dejando a Tom con cara de póker— adelante— dijo mientras le abría la puerta.
—Gracias— fue lo único que pudo decir. Entró cautelosamente.
—¿Y tú de que vas vestido, guapo? — dijo lo que parecía un Drag Queen una vez que cerró la puerta.
—Ammm…de rapero— respondió Tom algo incómodo.
—Te va muy bien chico— dijo antes de empezar a caminar a lo que parecía era el salón— sígueme— le dijo.
Una vez que entró allí, inmediatamente la el sonido de la música dance invadió sus oídos, el lugar era iluminado por luces de colores en medio de la oscuridad, habían algunos chicos bailando en los tubos muy provocadoramente, sin embargo Tom ni los quiso mirar, había chicos besándose, otros vestidos de personajes, con plumas y lentejuelas, muy masculinos y otros todo lo contrario.
—Travestis…— murmuró con algo de disgusto caminado entre la gente una vez que estuvo solo.
Sea como sea tenía que hacer todo eso a un lado y buscar al tal Matthew.
Lo primero que hizo fue buscar rubios, miro por un momento el ambiente, ¡había muchos!, demasiados tal vez, empezaría descartar, tíos de cabello largo, eliminados, ya que según Georg, Matthew lo tenía corto, ahora solo quedaban siete más la pareja del fondo que se estaba besando, cabello rizado eliminado, bien solo quedaban esos siete, vestido de animales, ¡BINGO! Solo había uno que al parecer estaba de conejo. Tomó un poco de aire antes de acercarse y finalmente fue a la pista de baile donde se encontraba él.
—Hola— le saludo sonriendo, tratando de disimular.
—Hola— dijo alegre el chico que se movía al compás de la música—¿quieres bailar? — le preguntó.
—No, en realidad no ahora— miro hacia otro lado para después volver hacia el— ¿Eres Matthew? — quería ser directo. El otro simplemente rió.
—No, ¿lo buscabas?
—Sí— es más que obvio pensó para sus adentros.
—Pues él no vino.
—Ya veo— vaya decepción para el pobre Georg.
—¿Bailas? — pregunto de nuevo.
—Gracias pero no— y se dio media vuelta saliendo de la pista de baile.
Se sentía algo frustrado por haber perdido un sábado de descanso pero a la vez feliz de no haber tenido que pasar toda la bendita noche con el chico de Georg.
Fue hacia la barra para descansar un poco y beber un trago, lo necesitaba.
—Una cerveza— pidió al barman que inmediatamente le dio un vaso lleno de esta. Sentado allí dio un largo sorbo a su cerveza hasta que escucho una melodiosa voz, que a pesar de la bulla causada por la música se podía escuchar lo suave y linda que era.
—Hola Alex.
—¿Qué tal, Bill? ¿Quieres algo?
—Sí, por favor—dijo sentándose cerca de Tom, tan solo los separaba una silla.
—¡Vaya! — Exclamo quien al parecer era Alex, el barman— te ves muy bonito…y sexy.
—…Cállate— se escuchó con su voz muy avergonzada.
Tom, quien desde su posición había escuchado muy atento sin voltear a ver, ni despegado sus labios del vaso, giró la cabeza para ver qué es lo que se encontraba a su lado.
Se quedó sin palabras, ni siquiera podía escuchar a su subconsciente decir alguna, pero definitivamente sabía que era la criatura más hermosa que había visto. Estaba sentado allí, tenía el cabello algo largo, lacio y negro, no le podía ver los ojos ya que uno de sus mechones le tapaba el ojo pero definitivamente tenía un bonito perfil, sus labios estaban brillosos y se veían muy apetecibles, su vista cayó al suelo debido a tanta hermosura pero inmediatamente la volvió a subir esta vez empezando desde abajo, llevaba unos zapatos negros, medias muy largas que le llegaban casi hasta los muslos, siguió subiendo y en solo segundos se encontró con la pequeña faldita que llevaba este, que también era de color negro y cuando miro más arriba de su cadera lo observó completo, todo indicaba que estaba vestido de colegiala, aunque llevara esa falda, sabía que era un chico por su nombre.
Se quedó completamente embobado cuando este empezó a lamer la paleta de colores que había pasado desapercibida cuando lo admiraba.
—Su cuenta— la voz del barman hizo que reaccionara.
—S-sí— dijo sacando el dinero y dándoselo al chico que lo guardó en la caja.
—Bill—habló este.
—uhm— solo articulo este siguiendo en su tarea de chupar el caramelo.
—¿Me cuidarías el puesto?
—¿Iras con tu noviecito, verdad? —Alex solo se quedó callado mientras el rubor subía a sus mejillas—Vale, anda— dijo levantándose para ir detrás de la barra mientras el otro prácticamente salía corriendo en dirección a la pista de baile.
—¿Deseas algo más? —pregunto Bill a su cliente.
—Oh no, bueno en realidad sí— se quedaron mirando por unos largos segundos en los cuales Tom pudo observar sus finas y delicadas facciones del precioso chico…Bill…hasta su nombre le parecía bonito, también notó que sus ojos estaban maquillados con sombras negras eso hacía que le diera una mirada felina.
—¿Qué…deseas? — pregunto Bil, también algo perdido en la profunda mirada de Tom.
—Aa…—trató de pensar en algo— quiero…otra cerveza— dijo mostrándole su mejor sonrisa.
—Claro— dijo también dedicándole una antes de darle la espalda para servir su bebida.
Tras él, Tom no podía evitar ver desde su posición, el respingado trasero de Bill el cual hacia que esa pequeña faldita se alzara.
—Aquí tienes— dijo dejando la bebida frente a Tom, este le dio un sorbo para después decidirse y hablarle a Bill.
—¿Y qué tal la estás pasando? — preguntó.
—Pues bien, aunque no soy mucho de fiestas— habló Bill sentándose frente a él, lo cual a Tom hizo feliz.
—¿No sueles ir a muchas?
—Solo a estas— dijo Bill sacando un paquetito de gomitas de osito—¿Quieres? — pregunto extendiéndole el paquetito “Que chico tan dulce” pensó Tom con una sonrisa antes de responder.
—Claro— dijo tomando algunos.
—Y cuéntame— dijo Bill antes de meterse un osito a la boca—¿Qué te trae por aquí? Nunca te había visto.
—Bueno, no es quisiera estar aquí— dijo Tom apoyando su rostro en una de sus manos.
—¿Por qué? Es el lugar en que todo gay quisiera estar.
—Es que no soy gay— dijo Tom para después notar la mirada de desilusión del pelinegro.
—Oh…ya veo— hablo casi en un susurro bajando la mirada. Sí que era como un libro abierto.
—Pero…—Volvió a hablar Tom, esta vez rogando que Bill alzara la vista, y así fue—creo que estoy cambiando de opinión— dijo soltando una risa al final, Bill alzo la vista sonriendo y rió con él. Era verdad, a Tom nunca le había atraído alguien de su mismo sexo, tampoco es que fuera homofóbico pero prefería pasar del tema de la homosexualidad, sin embrago con Bill…con Bill era diferente, sabía que era un chico pero aun así no le incomodaba ni nada, sentía mariposas en el estómago de tan solo verlo, una sensación no experimentado con las chicas que había estado, su dulzura lo atraía mucho, todo en él le atraía. Sentía que era algo muy fuerte lo que sentía por Bill.
—Y a todo esto— habló Bill con un rubor muy tierno en las mejillas— Soy Bill, tengo diecinueve años— le extendió la mano.
—Tom, veintiún años— se la estrecho notando lo suave de su piel. Ambos se sonrieron, parecía que ninguno de los dos quería romper ese contacto entre ellos.
Se pasaron toda la noche hablando, ya sea de ellos, de lo que hacían, una que otra anécdota, incluso el porqué de que Bill estuviera vestido así, al parecer sus amigos prácticamente le habían obligado a vestir así para la fiesta, y Tom se los agradecía, una que otras veces paraban ya que Bill tenía que atender a los clientes, que Tom fulminaba con mirada cuando estos se comían a Bill con la mirada.
Finalmente se dieron cuenta que el lugar estaba casi vacío cuando Alex se les acercó.
—Bill— lo llamó cuando estuvo cerca de él.
—¡Oh! Alex, él es Tom— dijo presentándolos, ambos se saludaron dándose la mano y después este se dirigió nuevamente a Bill.
—Bill, ¿te puedo pedir otro favor? — le pregunto haciendo un puchero. Bill suspiro.
—Dime…
—Me quedare en casa de Andreas ¿Podrías cerrar el local tu solo?
—Vale, vale. Anda que ya es tarde.
—¡Gracias! Eres el mejor— grito emocionado para después dejarle un beso en la mejilla al pelinegro. —Nos vemos.
—Cuídate.
—Adiós Tom— se despidió y salió prácticamente corriendo, dejando solos a ambos chicos.
—Bien…—habló rompiendo el silencio—¿quieres que te ayude?
—Gracias seria de mucha ayuda— le sonrió Bill saliendo tras la barra. Nuevamente Tom no podía despegar su mirada de Bill, ese atuendo le quedaba muy bien…demasiado.
Acomodaron un poco las sillas, guardaron el dinero de la caja y algunas cosas del bar y finalmente salieron apagando las luces. Salieron en dirección al estacionamiento en silencio, pero este no era incomodo, se sentían muy cómodos estando al lado del otro, Tom decidió que invitaría a salir a Bill, pero cuando estaba a punto de hablar, Bill habló primero.
—Tom— dijo antes de parar y voltear a mirarlo— las calles de por acá son muy silenciosas y algo peligrosas a esta hora…Ammm…no quisiera que te pase algo malo, ¿no quisieras quedarte en mi casa…a dormir? — dijo empezando a sonrojarse—Bu-bueno, ¡Solo si tu quieres! — dijo mirando hacia otro lado. Si Bill no hubiera estado allí, Tom hubiera saltado de la felicidad, no podía creer lo que le decía.
—Me encantaría— hablo con una gran sonrisa. Bill soltó un suspiro de alivio, pensó que Tom lo rechazaría, la verdad es que no quería que se vaya, al menos quería estar con el unas horas más antes de que se vaya y nunca más volverlo a ver.
—Entonces, vamos— dijo sonriente, tomando a Tom de la mano inconscientemente, cosa que agrado a este, para llevarlo a su habitación. Entraron nuevamente al local abriendo una de las puertas y subieron las escaleras que llevan al segundo piso.
—Así que…¿Qué vives aquí? — pregunto Tom una vez que entraron a la sala, la cual tenía una muy bonita decoración.
—Sí, con Adam y un amigo más.
—¿Hay otro pregunto, Tom?
—Sí, Josh, a veces duerme conmigo y…— de repente el ambiente se había vuelto tenso, Tom sintió que se le rompía el corazón, no pensó que tal vez Bill ya tenía alguien especial en su vida, ahora entendía que solo estaba siendo amable con él.
—Entiendo— dijo Tom algo decaído.
—No, nosotros no…
—No— le interrumpido— no quiero malos entendidos entre tú y el por mi culpa…yo…ya me voy— dijo queriendo salir de allí lo más antes posible pero antes de que siquiera pudiera darse media vuelta Bill se abalanzo a sus brazos dejándolo de una sola pieza cuando este se abrazó a él tan fuerte como si…temiese a perderlo.
—¡No te vayas! — Gritó escondiendo su rostro en el cuello de Tom—No quiero que te vayas por favor— dijo empezando a quebrarse la voz. Tom lo abrazó acariciando sus cabellos cuando este empezó a soltar pequeños sollozos—Quédate por favor — pidió nuevamente— sé que no te van los tíos, pero…me gustas Tom…y mucho. Por favor no me odies, yo no…—no pudo terminar, ya que sorpresivamente los labios de Tom se posaron en los suyos callándolos de un beso.
—A mí también me gustas Bill— le dijo cuándo se separó, levanto una de sus manos y secó los húmedos rastros que habían dejado las lágrimas en el bello rostro de su amado, le beso la frente haciéndolo suspirar y se miraron fijamente a los ojos antes de que Bill, tímidamente se acercara a Tom esta vez siendo el quien lo besara, Tom movió sus labios sobre los de él, saboreándolos mejor que la primera vez, tenían un sabor delicioso, sabían a cereza, seguro era por los dulces que había estado comiendo durante la noche. Bill abrió la boca cuando la lengua de Tom pedio permiso para entrar en ella, él la recibió gustosa sintiendo como estas se acariciaban unas a otras. Tom lo abrazo más fuerte, sacando a Bill un gemido mientras acariciaba su pecho por sobre la ropa. Una vez que el besó fue roto por la falta de aire Tom impulso a Bill hacia arriba provocando que este pasara sus piernas por sus caderas y se abrazar fuertemente de su cuello.
—T-Tomi…— dijo algo nervioso.
—Shhh…— lo tranquilizó empezando caminar en dirección a la habitación de Bill, la cual fue muy fácil de encontrar ya que su nombre estaba escrito en la puerta, definitivamente sería una noche especial…
¡gracias por dejarnos subir tu precioso one cielo :’3!















ahhhhh!!! AY SEGUNDA PARTE!!!?!?!?! LA KIERO LEER!!!
nooooooooooooooooo! es que quiero leer la segunda parte ya D: me gusto demaciado n_n