El amor nunca muere Parte (2/2)
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ACTUALIDAD
––Como quisiera volver a vivir eso contigo. Te confieso que aún tengo el palito del algodón guardado en un cajón de mi habitación ––rió un poco–– .Me gustaría revivir tantos momentos, tantas sensaciones, tantas caricias. ¿Cómo hacerlo?… No sé y no creo jamás saberlo.
Se frotó el rosto en señal de frustración. Después observó el amarillo cielo y un recuerdo azotó su mente––. ¿Recuerdas el día que enfrentamos a mis padres? Jamás olvidare ese maravilloso momento…
4 De Febrero De 2009
Bill y Tom por fin habían decidido afrontar a los padres de Tom. Los padres de Bill hace más de dos años que sabían de su relación, cosa que agradecían profundamente, pues los apoyaron y dieron ánimos cada vez que su relación parecía ir en una cuerda floja.
–– ¿Estás nervioso? ––preguntó Tom a su novio.
––Un poco. ¿Tú no?
––Demasiado ––admitió––, pero hay que ser fuertes, mis padres son homofóbicos pero sé que me aman. Sé que me apoyaran ––carraspeó un poco––. Eso espero.
Las puertas del salón de pronto se abrieron. Tom había pedido hablar con sus padres en la sala de su casa, les dijo que era algo de suma importancia, cosa que a sus padres asustó un poco y enseguida regresaron de una pequeña comida que tenían en casa de una de sus amistades, para poder hablar con su único hijo.
Fernanda y Gordon Kaulitz entraron al gran salón, observando sorprendidos al pelinegro que estaba sentado al lado de Tom, sosteniendo su mano amorosamente––. Bill, qué gusto tenerte aquí en casa ––dijo dulcemente la madre de Tom, dedicándole una amable sonrisa a Bill.
––Mamá, Papá, quiero que se sienten… Lo que les diremos puede impresionarlos demasiado ––decía con voz temblorosa, tartamudeando un poco.
––Adelante, hijo. Habla ––alentó Gordon, sentándose junto a su mujer en el sillón que quedaba justo enfrente de los dos muchachos.
––Bien… no sé como tomarán esto. Ustedes siempre dicen que… Que debo encontrar el amor, que debo encontrar a la persona que me haga feliz con el simple hecho de saber que está a mi lado ––tomó una fuerte bocanada de aire––. Quiero anunciarles que ya he encontrado a esa persona ––terminó. Cogió dulcemente la mano de Bill, confirmando con eso que Bill era la persona de la que hablaba. Esperaba cualquier reacción de parte de sus padres, pero se extrañó al ver no mostraban sorpresas en sus rostros.
Gordon carraspeó y después su madre habló mostrando una hermosa sonrisa––. Tom ya no te pongas nervioso. Y tú…–– dirigió su vista a Bill ––…no nos mires con esa carita de asustado, sabemos todo. Sabemos acerca de su relación, sólo estábamos esperando éste momento. El momento en el que no los dijeran, el momento en el que nos tuvieran la confianza necesaria. ¿Por qué no confiaban en nosotros?
––Madre, pensaba que ustedes eran homofóbicos, pensaba que no aceptarían nuestra relación ––bajó su vista avergonzado––. Teníamos miedo
––Eso era antes, Thomas ––Fernanda tomó dulcemente la mano de su hijo––. Sí, en efecto, éramos homofóbicos. Pensábamos enfermo un amor entre personas del mismo sexo, pero después de que los descubrimos una tarde bajo aquel cerezo, diciéndose las palabras más dulces y abrazándose como si se aferraran a la vida misma, entendimos. Corazones, tienen nuestro apoyo ––Gordon y Fernanda extendieron sus brazos para recibir a los dos muchachos, que tras oír las dulces palabras de la señora Kaulitz, se soltaron a llorar de felicidad.
Ya no se esconderían más, ahora todo el mundo sabría sobre su amor. Serian felices hasta que sean unos ansíanos, sus rostros estén cubiertos por sabias arrugas y sólo de recuerdos de su juventud vivan.
ACTUALIDAD
––Ese fue otro de los días más felices de mi vida, y como todos a tu lado, mi flaquito ––las lágrimas seguían rodando por sus mejillas––. ¿Por qué la vida es tan injusta? Todo era felicidad entre nosotros. A veces pienso que la vida es una mierda. Aún no puedo sacar el dolor que se formó en mi pecho cuando nos dieron aquella dura noticia… la más amarga y dolorosa, la cual pensé nunca escucharía. La noticia que marcó nuestras vidas, la noticia que nos arruinó nuestra felicidad. Cuando pensábamos que nada ni nadie nos podría separar, cuando pensábamos que estaríamos justo para siempre, cuando decíamos que llegaríamos a viejos y que en cuanto nos casáramos adoptaríamos a dos pequeños: una niña de Asia y un niño mulato de ojos verdes. No contábamos, ni siquiera nos imaginábamos esa terrible noticia, esa noticia que acabó con nuestra felicidad…
10 de Febrero de 2010
Después de una cena familiar que organizaron los padres de Tom para celebrar la relación de sus hijos, Bill se sintió mal: empezó a tener un fuerte dolor de cabeza, a marearse y sentir su vista nublada. En cuestión de segundos cayó desmayado entre los brazos de Tom.
Asustados y desconcertados por el repentino desmayo, trataron de reanimarlo con alcohol, pero al ver que no reaccionaba, decidieron llevarlo al hospital. Todos estaban preocupados por la salud de Bill, siempre había sido un chico demasiado sano, nunca había tenido enfermedades. Era saludable y risueño, pero tenía días que su rostro se mostraba pálido y las fuerzas parecían agotarse.
–– ¿Paola Trümper? ––preguntó el doctor al salir de la habitación de Bill, después de estar sin saber nada del pelinegro por más de dos horas. La madre de Bill, Paola Trümper, se levantó de inmediato de su lugar acompañada por su esposo y padre de Bill: Georg.
––Soy yo… ¿Qué pasa con mi bebé? ––preguntó desesperada y angustiada por la salud de su único hijo.
––Señora, lo siento mucho…
Paola esperaba escuchar la peor noticia, cerrando los ojos se acorrucó en el pecho de su esposo, quien también tenía los ojos fuertemente cerrados.
––No quisiera ser yo el portador de tan desgarradora noticia, pero… ––el doctor hacía leves pausas, sembrando en los presentes más angustia––… a Bill se le detectó un tumor en el cerebro.
Paola ahogo un fuerte grito, apretó fuertemente la mano de su marido sintiendo todo su interior colapsar en un segundo.
––Lamentablemente el tumor está establecido en una zona inoperable y muy delicada del cerebro… Y aunque quisiéramos operarlo… ––dio un suspiro–-… lamentablemente el tumor es maligno. El cáncer está muy avanzado. Calculamos que Bill ya está en fase terminal. No sabemos por qué nunca se le detectó… Lo siento tanto ,señora ––el doctor cerró los ojos, una noticia como la que estaba a punto de dar, nunca era fácil decirla––, a Bill sólo le quedan dos a tres meses de vida ––la madre y padre de Bill se echaron a llorar desconsoladamente. El doctor al ver la desgarradora escena, no pudo más y tras disculparse, se marchó.
Tom estaba en shock, había escuchado todo. No se movía, no hablaba; sólo las lagrimas brotaban de sus ojos abundantemente. Sus padres le abrazaron de inmediato. Ante esto Tom se quebró y se echó a llorar como un niño pequeño––. ¡No! ¡No! –– Gritaba con todas sus fuerzas–– Díganme que no es cierto. ¡Bill! ¡Él no! Él no me puede dejar, lo amo… ¡Lo amo!
Los padres de Bill se acercaron al muchacho para abrazarlo, compartiendo su dolor. Así se consolaron unos a otros, desahogando su dolor, llorando desgarradoramente.
Tom sin poder más, se tiró en el frio piso. Las fuerzas de sus rodillas se agotaron, su interior se quemaba, su cabeza daba vueltas, su corazón se comprimía. Quería escuchar de la boca de alguien que lo que estaba pasando sólo era un mal sueño, una muy pesada broma… pero eso nunca sucedió. No podía creer que la vida le estaba haciendo la más sucia de las jugadas: le arrebataba al amor de su vida, a su única motivación de vivir.
12 de Marzo de 2010
Bill después de su diagnostico fue empeorando notoriamente. Cada día se miraba más frágil y enfermo, ya no quedaba nada de aquel muchacho risueño, alegre y luchador por sus sueños que antes era. Ahora sólo quedaba la sombra de todo lo que un día fue.
–– Tomi… ––llamó en un hilo de voz. Se encontraba recostado en su cama, ya no tenía las fuerzas necesarias para pararse. Estar de pie por sí solo, era demasiado agotador.
––Dime, flaquito ––Tom se acercó rápidamente a la cama, se sentó en una silla al lado de Bill y tomó delicadamente la frágil mano de su novio entre la suyas, depositando un dulce beso en la pálida y fina piel.
––Tomi… ––Bill trataba de hablar, trataba de mantenerse concentrado. Rogaba al cielo porque le diera sus últimos momentos de lucidez, pues en ocasiones duraba horas sin recordar nada a casusa de su enfermedad. Rogaba a dios, que si existía, le brindara sus últimos momentos de felicidad completamente lucido––… Ya siento que es hora de que me vaya, lo siento en mi pecho… lo siento en los huesos. Cada día me siento peor… Creo que ya no puedo quedarme más tiempo…
Tom sentía como cuchillas clavadas en su pecho esas tristes palabras, sentía que una bala atravesaba su corazón. No podía soportarlo. Pero tenía que tragarse su dolor, no quería que Bill lo viera quebrarse ––. Shhh, no te esfuerces tanto, bebé ––trataba de que Bill no siguiera hablando, se miraba tan agotado intentando hacerlo, pero Bill no hacía caso y seguía tratando de hablar.
––Gracias por estar a mi lado, gracias por nunca despegarte de mí… gracias por amarme. No quiero dejarte, no quiero irme de tu lado ––sus parpados se cerraban por ratos. Se podía notar el esfuerzo que hacia ––… Cada día me siento peor, siento que sólo te hago daño viéndome sufrir. Me he aferrado a la vida solo por ti, pero mis fuerzas están casi nulas… No puedo más, no quiero que me veas sufrir más… Es hora de que me vaya ––decía mientras derramaba las más dolorosas lagrima, sintiendo como su novio le apretaba dulcemente su huesuda y muy frágil mano.
––No flaquito… Shhh… No digas nada de eso. Aún tenemos mucho por vivir, aún debemos casarnos y tener esos dos hermosos hijos que una vez soñamos juntos. Ser ansíanos y pelearnos por cualquier cosa, como viejos cascarrabias que seremos a nuestros ochenta años, así como lo hacen nuestros abuelos ––quería seguir mostrándose fuerte ante Bill, pero el nudo en su garganta lo traicionaba y no pudo retener las lágrimas por más tiempo––. Aún tenemos mucho camino por recorrer, no te puedes ir, no puedes dejarme solo… ¡Te amo!
Bill no pudo contestar nada a Tom, los sollozos le impedían hablar. Sólo llevo una de sus frágiles manos a la mejilla de Tom, limpiando con un dedo las lágrimas que emanaban de sus tristes ojos… las más dolorosas lágrimas.
––No, Tom. Hay que ser realistas, sé muy bien que ya no me queda tiempo… Aunque me duela con el alma decirlo, sé que ya no hay un futuro para nosotros, sé que ya no habrá un después ––los sollozos por parte de Bill no cesaban, su pecho saltaba con cada palabra que decía––. Sólo quiero que me cumplas mi último deseo…
––Lo que tú quieras, bebé ––Aunque se negaba a la idea de que su Bill estaba pidiendo su última voluntad, no podía simplemente ignorar el hecho de que su pequeño estaba en la recta final de su vida. De esa maravillosa vida de la cual Bill le entregó sus mejores años.
––Quiero que vayamos a nuestro árbol, aquel cerezo que está siempre para nosotros. Quiero vivir contigo mis últimos momentos, quiero que tú seas testigo de mi último aliento, de mi último suspiro, de mi último beso. ¿Me lo prometes? ––Bill seguía tratando de encontrar la cara de su amado, pero no podía verle con claridad debido a esa estúpida enfermedad que poco a poco le iba debilitando su capacidad para ver.
Tom después de escuchar esa petición sólo pudo abrazarlo con fuerza. No quería dejarlo ir nunca, no quería que repitiera que ya pronto no existiría más, no quería pensar en que pronto el lugar que ocupaba Bill en su vida quedaría vacio.
––Lo que tú quieras haré… Si ir a nuestro lugar sagrado es tu deseo, así será. Pero estas muy débil ahora. Iremos cuando te sientas mejor ––lo contemplaba con dolor, no podía creer que ese frágil cuerpo perteneciera a Bill: el niño hiperactivo y feliz que siempre había conocido.
––Llévame ahora, Tomi. Ya no queda tiempo.
Tom obedeció las palabras de su amado. Elevó a Bill entre sus brazos y a paso lento, cuidando que su pequeño no se lastimara, salió de la habitación. Los padres de Bill lo miraron, pero parecieron entender y no dijeron nada, al contrario, Paola le ayudó a abrir la puerta principal de la casa y vio con nostalgia cuando se alejaba con su único hijo en brazos.
No tardaron mucho en llegar, Tom no estaba cansado, pues Bill pesaba casi nada. Al llegar se sentó bajo aquel enorme cerezo, posando a Bill en sus piernas––. Ya estamos aquí, pequeño–– anunció.
Ante lo dicho Bill abrió sus cansados ojos, encontrándose con la cara de su amado, esta vez más clara––.Tomi, estamos aquí… en nuestro lugar… el lugar que fue testigo de los momentos más maravillosos que he vivido en mi vida, todos a tu lado, todos siempre contigo
––Los más maravillosos que he vivido también yo a tu lado, aquí estamos pequeño. Estamos en el lugar donde comenzó todo. En el lugar donde por primera vez nos declaramos nuestro amor ––le acariciaba la mejilla dulcemente, tan delicadamente que pareciera que con cada rose temiera lastimarle.
Bill derramaba más lágrimas ante cada dulce palabra que su amado le decía––. Nunca olvidaré la primera vez que me entregué a ti. La primera vez que hicimos el amor… mi primera vez. Recuerdo que ese día tenía tanto miedo, pero tú fuiste tan delicado y cuidadoso de no lastimarme, que te ame más de lo que ya lo hacía ––empezó a dar besitos en la mejilla de Tom––. Ahora sé que tú siempre fuiste mi único verdadero amor, y no me arrepiento de nada. Cada cosa que viví a tu lado fue maravillosa
Tom le dedicó una enorme sonrisa, para después dar un casto beso en su frente mientras acariciaba su cabello. Bill aún tenía cabello, pues se negó rotundamente a hacer algún tipo de quimioterapia, no quería llenarse con falsas esperanzas.
––Tomi… ––llamó Bill en su susurro cuando sintió un fuerte dolor apoderarse de su cabeza, eso sólo anunciaba una cosa: sabía que la hora había llegado.
––Dime, pequeño…
––Bésame ––pidió entre sollozos.
Tom no espero más y acortó las distancias sellando de nuevo su amor en un dulce beso. Un beso sincero, lleno de sentimientos, emociones y anhelos frustrados… Su último beso.
Tom sentía las saladas lágrimas de Bill bajar por sus mejillas y llegar a su labios.
––Te amo, Tomi ––dijo Bill en un hilo fino de Voz. Se abrazó fuertemente de Tom dando un fuerte suspiro, sintiendo una lastimera punzada en su cerebro y otra en su corazón. Sus oídos pillaron, su poca visión se volvió negra, su respiración se fue pausando, su corazón fallaba. Sólo pudo oír tristemente antes de sentir que su alma abandonaba su cuerpo, las últimas palabras de su amado––: Te amo tanto, Bill.
Poco a poco Tom sintió como el cuerpo de Bill perdía fuerza, lentamente soltaba el fuerte agarre que tenia de él, dejando caer sus flácidos brazos sin fuerzas a sus costados. Tom sabía lo que pasaba, pero simplemente no quería aceptarlo, no quería asimilar lo que acababa de ocurrir, se negaba a la idea, quería cerrar su mente, volverse loco: Bill, el amor de su vida, había muerto entre sus brazos.
Abrazó con mucha más fuerza el ya cadáver de su amado, pegándolo completamente a su pecho, meciéndolo como a un niño pequeño, empezando a llorar desconsoladamente ––. ¡No! ¡Dios, no me lo quites! No me lo arrebates así de mis brazos. ¿Qué no ves que sin él no hay más vida? ¡Por favor! Bill despierta, abre tus ojitos, por favor, mírame. ¡NOOOO!
Pero ya no se podía hacer nada. Así gritara, pidiera a Dios y llorara; su amado Bill ya había abandonado ésta vida. El corazón de Bill no latía más, el alma de Bill ya no ocupaba su cuerpo.
¿Una prueba? ¿Karma? ¿Qué era lo que pasaba? ¿Por qué la vida lo castigaba tan cruelmente? ¿Castigo de Dios?…
Su mente estaba en blanco, culpaba a todos y a todo. Se culpaba a sí mismo, culpaba a la vida, al cielo, a la tierra… pero al final de todo nadie tiene la culpa, pues así es la ley de la vida… Bill, aunque era demasiado joven, terminaba su ciclo de vida.
Y ahí se quedó Tom tirado bajo aquel cerezo, sosteniendo entre sus brazos el cuerpo inerte sin vida de la persona que más amó, sintiendo como el cielo rugía y lloraba junto a él la muerte de su pequeño, sintiendo como gruesas gotas de lluvia mojaba todo a su paso.
No podía creer que ahora tenía entre sus brazos un frio cuerpo sin vida, no podía creer que pertenecía a la persona más hermosa y risueña que conoció, la persona que más le amó y que más le apoyó. Con la que compartió los mejores momentos de su vida, con la que paso situaciones difíciles, quien confió en él ciegamente y soportó todo por estar a su lado. Quien le mostro las cosas más hermosas de la vida. Quien le enseñó cómo luchar por lo que quería, a ser paciente, honesto y sereno. Quien le dijo las palabras más hermosas. Quien le entregó todo de él sin pedir nada a cambio. Aún no podía creer cómo esa brillante luz que un día mostró Bill se había apagado en un instante.
Una vez más aquel cerezo fue testigo de cómo el amor más profundo que se confesó bajo su sombra, ahora moría y se disolvía de la manera más triste. Una vez más aquel cerezo fue testigo del amor de aquellos dos jóvenes amantes, que hasta sus últimos días se dijeron cuanto se amaban, de nuevo sin dudar de sus sinceras palabras, de nuevo sin miedo de mostrar sus más puros sentimientos…
ACTUALIDAD
Tom se acorrucó bajo el cerezo, acariciando con su mano la lapida de la tumba en donde yacía el cuerpo de la persona que más amó: Bill Trümper, el chico que le robó el corazón, el chico que se llevó su corazón cuando murió.
––No sabes cuánto te extraño, Bill. No sabes cuánto me haces falta por las noches. Nada es igual desde que no estás. He tratado de sobrevivir sin ti, pero es imposible, no puedo más. ¡Te necesito tanto! ––lloraba sin consuelo. Nunca logró reponerse de la muerte de su amado, nunca ha vuelto a ser feliz, nunca ha vuelto a sonreír… Nunca ha vuelto a amar.
Ya había planeado todo, había calculado cómo todo iba a suceder. Ya sabía que era lo que quería… y lo que quería era estar con Bill. Sin pensarlo dos veces, sacó de su bolso del pantalón el pequeño frasco de veneno que difícilmente consiguió.
Sabía que suicidarse era una forma estúpida de morir, ni siquiera sabía si se encontraría con Bill. ¿Y si no existía un cielo? ¿Y si no encontraba a Bill? ¿Y si lo que hacía no funcionaba? Esas preguntas atormentaban su mente, pero debía arriesgarse… tenía que arriesgarse.
––Perdón si quiero irme de la forma más cobarde, pero no puedo seguir sin ti. Te necesito de nuevo a mi lado, necesito de nuevo estar contigo ––abrió el frasco lentamente––. Te veré pronto, flaquito. Confió en que me encontraré contigo de nuevo, entonces seremos felices para siempre ––bebió todo el contenido de la mortal sustancia, tosiendo ante el horrible y amargo sabor que quemó su garganta. Se acorrucó en la tumba en posición fetal, esperando la hora en la que su vida acabara.
Poco a poco sintió como todo se oscurecía y un sueño se apoderaba de él. Lentamente fue cerrando sus cansados ojos, hasta que sintió que todo se volvía negro y una paz inexplicable se apoderaba de él.
19 horas después…
–– ¡TOM! ¡TOOM! ––gritaba su madre desesperada. Tom había desaparecido de su habitación y no lo encontraban. Habían salido a buscarlo por muchas horas, pero no encontraban ni rastro de Tom. Desesperados pidieron ayuda a Paola y Georg y juntos salieron en su búsqueda.
––Calma, mujer. Ya aparecerá ––trataba de consolar su esposo.
–– ¿Ya fueron al cerezo? ––preguntó de pronto la madre de Bill.
–– ¡Cómo se nos pudo olvidar ese lugar! Es obvio que al primer lugar que iría sería a ese ––de inmediato comenzó a correr.
No tardaron mucho en llegar. De lejana distancia pudieron divisar bajo el cerezo un bulto encima de la tumba de Bill… Sabían que era Tom.
Los padres de Tom caminaron lentamente hacía donde estaba el cuerpo de su hijo, temiendo lo peor. Cuando llegaron hacia él, Fernanda se llevó una mano a su boca totalmente aterrada cuando vio el cuerpo de su único hijo. Su piel pálida y los labios ligeramente morados, le anunciaban que ya estaba sin vida. En una de sus manos sostenía un pequeño frasco. En la otra una foto de Bill se aferraba a su pecho.
Su esposo la abrazó fuertemente, Fernanda lloraba sin consuelo.
Los padres de Bill miraban la escena con tristeza, pues sabían lo que era perder a un hijo.
Fernanda parecía no tener consuelo, se sentía perdida, pensó quedarse sin fuerzas, sentía que ya no podía sostenerse, quería morir. Entonces el viento sopló con más fuerza, llevando a los oídos de los presentes susurros mezclados con el dulce ruido de las hojas. Susurros que todos escucharon, susurros que decían: ‘’Juntos para siempre’’. Entonces comprendieron.
––Él ya está con el amor de su vida ––dijo Fernanda, para después empezar a llorar de nuevo, esta vez de felicidad al saber que su hijo y Bill por fin volvían a estar juntos. Esta vez para siempre…
Así fue como la historia más hermosa de amor terminaba. Como dos seres que se amaron de la manera más pura y sincera, abandonaban nuestro mundo. Como Tom Kaulitz terminó con su vida para estar de nuevo con la persona que más amó, con la persona a la que juró amor eterno. Con la persona que lo llenaba de felicidad, su única motivación de vivir: Bill Trümper.
El amor va más allá de la muerte, la muerte no separa; sólo hace que las almas se fundan en una sola, haciendo a las personas cometer actos desesperados por estar con su ser amado. El amor nuca muere, solamente se hace más fuerte cuando la muerte se hace presente y secuestra el alma de la persona que más te amó. De la persona a la que más amaste…
C H E R R Y T R E E
BY SANHELL
















): Me lo lloré entero , el mejor que he leido .. sin duda alguna , no puedo parar de llorar .. gracias por ayudarme en los peores momentos de mi vida. te admiro demasiado <3
comenze a leer el capitulo y ya estaba llorando :’c que triste :’c
WOW, sencillamente perfecto… estuve sensible en cada línea que el teclado aun está húmedo… no se que más decir!!! hermoso.
IMPOSIBLE no llorar, esta más que bello, esta hermosisimo n_n !
Awwwws de vuelta en TWCland y me encuentro cn esee One’
estaa hermosooo!!! lo ameee *w*
ME ENCANTOOO!!! <3<3<3
pfff espero la segundaa partee! n_n
Awww a misa le encanto !!!!
esta todo asi de bubububu Kuppy kuppy !!!!
me encanto!!!!
!!!!
yo quiero leer mas one shot tuyos !!!!!
eres genial!!!!!
pocas acen que realmente te metas en l historia !!!
Juro que llore al final ;)
I LOVED!!!
sigue asi!!!
*w*
con cariño Misaki
No juegues esta hermosa no dejo de llorar es lo mejor que he odio no juegues aun lloro :’( todo sea por el amor aaaay no fue lo mejor muchas felicidades(:
awws!! *U* lo amee!!
T.T llore lo juroo!!
me ecantoo neena! :33
felicidadees!! <3
llore y staba escuchando
la cancion de titanic y llore mas
y honestamente ke historia tan linda
es muy muy bonita!!
te felicitoo!!
me encanto este cap esta muy bien e interesante suban mas jijijij
Hermoso…ermoso..esto es ermoso?…Esta acosatda en mi cama eso de las 5.30 am conectada desde mi cel,buscando un one shot de la pag para leer, de repente choco con este one shot, me llamo la atencion asi que decidi leerlo, fue lo mejor que ise…Me emocione demaciado, con cada palabra con cada sentimiento con todo, aun no puedo creer como las fan de tokio puedan escribir asi, es INPRESIONANTE! increible son admirables! me causan un orgullo ernorme, adems de amar el Twincest saver que mis sister(somo una gran familia de alien) como io les digo Twcisters, puedan expresase tan bien escribiendo esto..En verdad es un orgullo leer cada fic y one shot que cada una de ustedes escribe ya no tengo palabras para agradecer y decir la admiracion que les tengo!
Hermoso…ermoso..esto es ermoso? no es ermoso, No es hermoso es INCREIBLEMENTE EXPECTACULAR! LA PALABRA HERMOSO LE QUEDA PEQUEÑA… queria comentar este fic por que me emocione tanto nena si vieras como lloraba cual niña pequeña, creo que lo sabran, apuesto todo a que cualquier ermosa alien que leea esto se emocionaria tanto o aun mas que yo ♥
Las admino mucho pequeñas escritoras! ..Exelentes . PERFECTAS.
no se que mas decir, asi cmo ustedes tambien quise expresar lo que siento asia el twc por medio de un one shot que lo comenze ace poco, lo terminare y pronto para la que quiera, lo enviare a la pag, a la unica pag que lo enviare… ojaala me lo publiquen aki seria un honor enorme Gracias por leer mis palabritas c:…
Camila :)