Los gemelos tienen que separarse por unos días, y Bill le prepara a su hermano una ‘brillante’ bienvenida al hogar.
PARTE (1/2)
Cleopatra (fantasías amorosas de una diva en apuros)
—¡Oh, no! No puede ser…
Un Bill desolado, todo él delantal de flores, manoplas y confusión, contemplaba el resultado de sus esfuerzos como un general vencido el campo de batalla.
Volvió a leer la receta con detenimiento. Estaba seguro de que había seguido cada paso al pie de la letra, exactamente como venía en el libro, pero por más que le echase imaginación aquel pegote de masa recocida que acababa de sacar del horno no se parecía en nada al sublime pastel que lo miraba desdeñosamente desde la foto de muestra. Podía ver cómo se reía de él, pavoneándose con su textura esponjosa y sus bordes dorados. Era intolerable.
—Si quieres guerra, la tendrás —dijo, apuntando amenazadoramente al libro de recetas: ‘¡Atrévase! Repostería fácil para torpes’ —Este es un asunto entre tú y yo, uno de los dos sobra en esta cocina…
—Ey, Bill, ¿ahora también vas por ahí amenazando a pobres libros indefensos? —David asomó la cabeza a través del dintel de la puerta, divertido. Bill intentando cocinar siempre era un espectáculo, y él estaba dispuesto a disfrutarlo
—Yo no amenazo, yo sugiero con elegancia —alzó la barbilla en un gesto altanero que no cuadraba con su nariz manchada de harina y su delantal floreado.
—¡Ah! Así que tus gritos atronadores no son más que tímidas sugerencias… Bien, al staff le encantará saberlo —rió.
—Muchas gracias —Bill bufó sonoramente y le lanzó una mirada asesina, pero enseguida volvió a centrarse en su desastre culinario— ¿Qué voy a hacer? No me queda tiempo para preparar otra cosa— sonaba de verdad afligido y David lo quería demasiado para permitirlo.
—¿Por qué no compras un pastel ya hecho? —sugirió, tomándole con cariño por los hombros— Iremos a esa lujosa confitería que hace esquina con Rodeo Drive, tienen cosas increíbles.
—Lo sé, pero la idea era prepararlo yo mismo. Quería… No sé… que fuera especial —Suspiró, mirando su intento de bizcocho intensamente, como si en su masa seca y aplastada se escondieran todas las respuestas— Eres muy feo —le habló al pastel casi con ternura— y tú…—apuntó de nuevo al recetario— Tú eres un jodido fraude— En menos de un pestañeo y un revoleo de manoplas, el libro voló hasta la otra punta de la cocina, estrellándose contra los morros del viejo Scotty que en ese momento disfrutaba de su octava siesta del día.
—¡Acaba con él, Scotty! ¡Defiende el honor de tu amo! — jaleó Bill, pero sólo consiguió una mirada de soslayo y un tremendo bostezo— Venga, valiente… babéalo por lo menos… —pidió con voz lastimera— Dios, estoy acabado— musitó, dejándose caer trágicamente al suelo de la cocina.
—Nada de eso, tú puedes sacar esta sorpresa adelante y lo sabes —Aseguró— Fíjate en la decoración, te ha quedado muy…—Recordando experiencias pasadas, David supo que debía elegir las palabras con cuidado, o el corazón de su amigo rodaría en trocitos por todas partes. No en balde llevaba una semana diseñando hasta el último y chispeante detalle— Muy…
—¿Muy…? —Bill lo miró con ojos de cachorro, grandes y húmedos. Expectantes.
—Muy… De tu estilo. Eso es. La decoración grita ‘Billkaulitz’ por donde la mires —David esperaba haber acertado con la respuesta sin tener que mentir. En su interior se hizo cruces cuando el chico sonrió un poco.
—¿Crees que le gustará? —el brillo de la ilusión había regresado, y al mayor se le atascó su opinión en la garganta. En realidad el salón era una orgía de telas brillantes de todos los colores, guirnaldas doradas, cientos de orquídeas blancas regadas de polvo de plata y luminosas colgaduras, todo ello aderezado con velas escarchadas y unas copas altas de cristal. Justo en el centro de la sala y rodeado de pebeteros orientales para prender incienso, se alzaba un majestuoso diván tapizado con piel de leopardo (sintética, por supuesto) y cubierto de cojines de satén dorado. Todo tenía un aire egipcio, mezclado con estética glam de discoteca ochentera…
Tan Pomposo. Tan Ingenuo.
David pensó que el conjunto debía incluir unas gafas de sol para sobrellevar ese deslumbrante decorado sin que las retinas quedaran dañadas en el proceso.
—Creo que es… Brillante. Mucho —tragó duro— Aunque quizás haya demasiados adornos…
—Nunca hay suficientes adornos, es mi ley —David miró los múltiples pendientes que llevaba, sus manos enjoyadas, las cadenas que le colgaban del pantalón, y tuvo que asentir.
—No hace falta que lo jures —ambos rieron con ganas— Bah, no te preocupes. Tu hermano es un tipo de gustos sencillos. No sé qué tienes pensado, pero amará cualquier cosa que hagas pensando en él, y lo sabes —Bill sonrió dulcemente y supo que había dado con la respuesta correcta. Y esta vez no tuvo más que decir la verdad.
—Lo extraño, ¿sabes? —su voz se hizo diminuta— Hace ya una semana que cogió el avión, y desde que volví del aeropuerto estoy preparando su bienvenida.
—Ha estado en Alemania, ¿no? Me dijo que iba a Hamburgo a resolver el asunto de Reebok de una buena vez. Podías…
—¿Haber ido con él? Sí, claro —se apartó un mechón rebelde de la frente con molestia— pero no quiero viajar a Alemania, la verdad. Ya no es mi casa, me siento extranjero cuando voy. Paso de los alemanes, de esas mentes pequeñas y cuadriculadas que no saben reconocer un artista de verdad cuando lo ven… —rió, y su risa tenía un punto amargo— ¡Ahora el mundo entero es mi patio de juegos! Sólo necesito a Tom para estar en casa, no importa dónde.
—Pues que tus fans alemanas no te escuchen, o liarán la tercera guerra mundial.
—¿Qué fans alemanas? —preguntó, lanzándole una media sonrisa irónica que David captó al vuelo. Aún le dolía el fracaso de Oberhaussen— Como sea, lo importante es que Tomi vuelve esta noche… ¡Y que tengo que hacer algo con este jodido bizcocho!
—Ya verás cómo se te ocurre algo, eres un verdadero artista —dijo, guiñándole el ojo. Bill sonrió— Yo me voy, que aún te queda trabajo… Y esta fiesta es demasiado exclusiva para mi gusto.
—Sólo para dos, ya sabes —lo envolvió en un cálido abrazo—Mañana te cuento cómo ha ido.
—Puedo sobrevivir sin conocer ciertos detalles —rió— pero suerte con los adornos.
Bill se quedó en suspenso, con los ojos muy abiertos.
—¿Adornos? ¿has dicho adornos?… ¡Gracias! ¡Tengo la solución! —le cerró alegremente la puerta en las narices al productor, y volvió a la cocina dando saltitos— Ya lo tengo-ya lo tengo-engo-engo…—canturreaba camino de la encimera donde descansaba el intento frustrado de pastel. Lo estudió por todas partes con mirada crítica, cogió la manga pastelera cargada de nata y le dijo:—Vale, no eres muy comestible, pero al menos serás una tarta con glamour, lo prometo. Cuando yo digo que no hay nada que un buen maquillaje y algunos complementos no puedan solucionar… — Y así, haciendo dibujitos con la nata, empezó a decorar el bizcocho de su hermano.
—¡Ah, Scotty! —dijo al chucho que dormitaba felizmente en su manta favorita— Vete preparando que tengo grandes planes para ti esta noche. Planes con estilo.
En vez de temblar ante esa ‘sugerencia’ que pendía como espada de Damocles sobre su futuro cercano, Scotty miró de reojo a su amo, resopló con infinita pereza y siguió durmiendo.
















Yo amo el titulo xd
se ve que esta buenisimo!!!
aww kiero la segunda parte xDDD
WOW!
jaja me encanto ^^
Awww , está muy hermoso , ya quiero leer la otra parte. ;)
yo estoy con vosotras Misaki y Kalaa K. hermosas esta guapisimo el capi esta hermoso que subal la segunda parte de este lindo capi estoy ansiosa de leerlo ya que siempre se acaban todos los capis en lo mas interesante jojojo
xfa subir la segunda parte de este capi que esta muy bien y de muerte x Dios