“Dolls” Cap 8~ By olgap_k

Al día siguiente, le despertó un grito molesto y el sonido de algo cayendo al suelo, así que entreabrió los ojos y observó.

La misma chica que había llevado la noche anterior al departamento, estaba de pie frente a Bill, observando al pelinegro casi con odio, mientras éste simplemente señalaba la puerta y se cruzaba de brazos, enarcando la ceja, como si la estuviera retando a llevarle la contraria.

Lo que había caído al suelo fueron los zapatos de la chica, que el cantante había lanzado lejos de él, en dirección a ella.

—No puedes obligarme a irme —gruñó ella, terminó de abotonarse la blusa y se apartó un mechón de la cara, para poder mirar fríamente al joven frente a ella—. No tienes ningún derecho.

Tom se mantuvo en silencio.

Quiso reírse en la cara de la chica y decirle que claro que el pelinegro tenía todo el derecho de pedirle que se fuera… a ordenárselo, porque ella estaba imponiendo su presencia en la habitación del vocalista…

La misma que compartía con su hermano, y que él había mancillado.

…pero si lo hacía, se descubriría ante su gemelo, que ya no estaba durmiendo.

Cerró los ojos, porque vio como Bill movía un poco la cabeza, para observarlo, y no quería enfrentarse a éste mientras una desconocida estaba allí, observándolos.

Prefería que si el moreno iba a gritarle, lo hiciera cuando sólo estuvieran ellos dos. Si su hermano iba a destruirlo y a discutir con él, cuando menos sus discusiones merecían un poco de privacidad… por el motivo de éstas.

—¿Entonces…? —quiso saber Bill—. ¿Qué estás esperando? Fuera de mi casa…

Ella recogió sus zapatillas y se las puso, tomándose su tiempo, queriendo frustrar al cantante… estaba indignada del mal trato al que éste estaba sometiéndola, como si fuera su culpa que hubiese estado tan oscuro que ella jamás se dio cuenta que Tom la había llevado al mismo cuarto donde su gemelo dormía.

Dudaba mucho que el moreno realmente hubiese sido testigo de aquella escena que protagonizó con Tom, porque seguramente éste se hubiese indignado tanto que les hubiese arruinado el momento.

—Sigo creyendo que no puedes hacer esto.

—Y yo pienso que he sido demasiado paciente contigo —el tono de su voz había descendido, era el tipo peligroso que usaba siempre que quería amenazar a alguien. Sus ojos también se habían entrecerrados y había dado un paso al frente, listo y dispuesto a empujar a la chica.

Ella sopló aire por la boca, molesta, pero se dio la vuelta.

—Lo que sea… probablemente estás molesto porque no tienes el mismo tipo de acción que tu hermano.

Hasta Tom supo que ese había sido un golpe bajo, y algo muy desesperado por querer herir al pelinegro, como venganza por estarle pidiendo que se marchara.

Y si Bill no hubiese estado tan enamorado del de rastas y herido por todo lo que éste hacía para negarse el amor que él también sentía, el pelinegro habría ignorado aquel comentario; pero había soportado demasiado.

Por eso mismo recogió el peine que había caído al suelo y lo lanzó en dirección a la joven.

Un movimiento bastante infantil, pero que logró calmarlo un poco.

—Y tú no finjas demencia o sueño, sé que estás despierto —gruñó Bill y pateó la cama de Tom.

Tom bostezó y abrió los ojos.

El otro lo conocía tan bien que a veces se preguntaba por qué quería engañar al de cabellos oscuros; no tenía sentido.

—Deja de hacer dramas —fue todo lo que dijo e inmediatamente se arrepintió un poco de sus palabras al ver la expresión del rostro del menor de los Kaulitz.

El vocalista había entrecerrado los ojos y pateó, aún con más fuerza, la cama de Tom, sacudiéndola violentamente.

—Sí, claro… porque fui yo quien trajo a una desconocida a la misma habitación donde duerme mi hermano para cogérmela mientras éste dormía.

El guitarrista tuvo la decencia de sonrojarse y apartar la mirada, reconocía que fue un acto cruel y algo desesperado por probarle algo al otro, pero jamás pensó realmente en la barrera que esta situación levantaría entre ambos.

Y tampoco sabía si era algo bueno o no.

Pero, desde que vio a esa chica y ésta se colgó de su brazo, no se apartó de ella.

No era la más hermosa que pudo encontrar, pero fue la más fácil de conseguir… ni siquiera tuvo que intentarlo, ella pareció pegarse a él como si él fuera un imán y ella algún metal. Su docilidad y el entusiasmo que tenía también ayudaron a convencerlo… más en ese momento que estaba tan confundido que hasta intentar conquistar a alguien iba a ser complicado.

Su hermano sólo ayudaba a enredar sus pensamientos y dejarlo sintiéndose estúpido por no encontrar una solución a todo aquello.

—Lo siento —se disculpó el rubio.

No quería ponerse de pie, porque estaba desnudo, y lo último que quería en ese momento era mostrarse así ante su hermano… Además, eso sería simplemente echarle leña al fuego; el vocalista estaba tan furioso que recordarle que había estado con una mujer, justo al mismo momento que él dormía, no era algo muy inteligente.

Lo había hecho con esa intención, con todo el conocimiento que sus actos iban a herir, pero lo que decía su hermano era muy cierto… de haber sido él quien recibiese eso, se sentiría mal, herido.

Agradecía que su hermano aún fuera virgen.

—’Lo siento’ no es suficiente. No cuando hiciste lo que hiciste y sabías perfectamente que yo estaba aquí… ¿por qué no pudiste aguantarte un poco más si estabas tan urgido? ¿O pudiste pagar una habitación de hotel? No es como si no tuvieras el dinero para hacerlo —Le dijo mientras se pasaba una mano por el cabello.

Al despertarse, había vuelto a sentir el enfado y los celos creciendo en su interior a la imagen que le recibió al abrir los ojos; su hermano estaba siendo abrazado posesivamente por una joven que tenía el rostro escondido en el cuello de Tom.

Su frustración alcanzó niveles altísimos cuando notó que la chica empezaba a despertarse y besaba a Tom tiernamente en el mismo punto donde había estado apoyándose mientras dormía.

Después la había llamado y le había ordenado que se vistiera y se marchara.

No creyó que alguien fuera a oponerse a una orden suya, y más una completa desconocida que estaba usurpando su lugar.

—¿Qué más quieres que diga?

—No lo sé… sólo sé que ahora eres la última persona a quien quiero ver, y eso no ocurre muy a menudo —confesó el joven, bajó la mirada al suelo, sus pies descalzos eran más interesantes que ver la culpabilidad bañando el rostro del de rastas. Sabía que si lo miraba iba a perdonarlo, porque su hermano se veía casi tan desolado como él—. No me importa que te hayas follado a alguien, lo que me molesta es que lo hayas hecho frente a mí.

—¡Estabas durmiendo!

—¡Te escuché, idiota! Me despertaron los ruidos de ésa… gemía como una puta —murmuró, volviendo a enfadarse, pero recordó aquello que había calmado su ira en la madrugada y volvió a bajar la mirada, mientras se sonrojaba—. Dijiste mi nombre, Tom.

Tom suspiró.

Claro que sabía que había dicho el nombre de su hermano; mientras el cuerpo de aquella joven le recibía y le abrazaba, como devorándolo, solamente imaginaba a su hermano bajo él, mientras lo aceptaba en su interior… y aquel pensamiento fue lo que le ayudó a poder tener sexo con aquella chica.

Ella no había sido nada fenomenal, había sido bastante pobre su participación, y deseó no haberla escogido a ella… por eso y porque realmente quería estar con el pelinegro, fue que, en su mente, estaba con Bill.

—Sólo tú podrías despertarte para escuchar precisamente eso —dijo, su tono de voz amargo.

Se suponía que aquello debía suceder para que su hermano perdiera esperanzas en ellos dos, no para que le escuchara gimiendo su nombre mientras se venía dentro del cuerpo de una mujer anónima que había recogido en un bar.

—Oh, jódete —murmuró el joven y se dirigió a la puerta.

No se detuvo hasta estar fuera, dejando al otro Kaulitz solo en la habitación, completamente arrepentido de lo que había hecho.


Después de una hora, se reunió con los otros en la sala, y vio que su hermano estaba distraído viendo la televisión.

Una entrevista donde aparecía el rapero a quien más odiaba en todo el mundo era lo que había llamado la atención del menor de los Kaulitz; mientras éste apoyaba su mejilla sobre sus rodillas… estaba sentado en el sofá con las piernas sobre éste, flexionadas, mientras las abrazaba contra su pecho.

—Creí que estabas molesto con Bushido por lo que dijo de ti —comentó Gustav.

El de cabello negro se volvió a medias a su amigo, y pudo ver que su hermano ya estaba ahí, de pie bajo el umbral de la puerta, luciendo bastante nervioso, un poco cansado y también algo molesto cuando sus ojos se posaron sobre la pantalla de la televisión.

—Nah, lo único que quiere es que le practique sexo oral —dijo, sonriendo—. Cualquiera quiere eso.

Y mientras decía eso, sus ojos no abandonaban a los de su hermano, esperaba una reacción de parte de éste, cualquiera era bien recibida en aquel instante.

—¿Se lo harías a Bushido? —preguntó Georg, interesado en la respuesta del pelinegro.

Jamás habían cuestionado la sexualidad de Bill, porque con ellos no era tan femenino… ésa era la actitud que reservaba en algunas ocasiones frente a las cámaras… el pelinegro era bastante rudo también, y también se había sentido atraído a mujeres, y había tenido novias.

—¡No! —casi gritó Tom, sobresaltando al bajista.

Bill rió, había esperado que su hermano respondiera por él. Había sido parte de su plan, y la ansiedad en su voz le dijo que todo estaba saliendo tal como él quería.

—Tranquilo, Tomi… no estoy haciéndole nada a Bushido… aún —comentó y disfrutó la ira en el rostro de su hermano.

Tuvo la idea de ponerse en pie y decirle algo a Tom, pero se contuvo, volvió a dirigir sus ojos a la pantalla y empezó a tararear cuando programaron un vídeo del rapero… por supuesto que no se sabía la letra, porque no era el tipo de música que él escuchaba, pero podía seguir el ritmo fácilmente.

La canción llevaba unos cuantos segundos apenas cuando sintió como el de rastas le arrebataba el control y cambiaba de canal.

—Supéralo, Tom —pidió Bill, poniendo los ojos en blanco.

Cualquiera que dijera que el pelinegro no era un buen actor, jamás había interactuado con él.

Se puso en pie lentamente, estirándose en el proceso, y caminó en dirección a la puerta, para salir de ahí, dejando solos a los otros tres.

El guitarrista sintió como si la actitud de su hermano fuera la venganza a lo que él había hecho, y volvió a sentir la culpabilidad llenándolo por completo.

Y no era una agradable sensación.


Suspiró, estaba harto.

Su hermano les había atrapado en algún tipo de laberinto emocional, y caminaban sin sentido alguno, sin rumbo o dirección; estaban perdidos en emociones y acciones, y aunque habían hecho más de lo que él hubiese permitido, de no haber sido seducido, parecía que aquello no resolvía nada.

Y ahora el pelinegro no dejaba de tararear aquella maldita canción de Bushido.

Sabía que su hermano lo hacía simplemente por molestarle, era su desquite a lo que él había hecho… por eso no estaba preocupado, pero sí empezaba a sentirse frustrado por la falta de atención del vocalista.

No lo ignoraba por completo, pero tampoco estaba sobre él como lo haría normalmente.

—Tú y Bill están actuando muy raro —dijo Gustav, el más observador del grupo; claro que iba a notar que el cantante no estaba queriendo jugar con Tom o simplemente pasando tiempo de gemelos con él—. ¿Están peleando? Porque eso explicaría el comportamiento de Bill.

El de rastas se permitió una sonrisa leve.

—No, no estamos peleando, pero Bill parece haber desarrollado una nueva fijación, y no quiero estar ahí.

—Juro que hace unos días tu hermano aborrecía a Bushido… ¿qué cambio? —preguntó, pero la pregunta no estaba dirigida a Tom. Era simplemente una pregunta.

El guitarrista sabía qué había cambiado, pero no sabía cómo deshacer ese cambio.

En ese momento, el pelinegro quien acababa de entrar a la misma habitación que Tom y Gustav, se dejó caer junto al otro Kaulitz, en el amplio y mullido sofá en que estaba descansando y se apoyó en él.

—Bushido es un idiota —fue lo único que dijo y descansó su mejilla sobre el hombro de su hermano.

Gustav sacudió la cabeza y sonrió, poniéndose en pie, para dejar a los gemelos solos, para que hablaran del extraño comportamiento de Bill, o para que simplemente no hubiera intrusos en el tiempo de gemelos.

—Tomi… —susurró el pelinegro, cuando vio que el baterista ya estaba bastante lejos y no podría escuchar su conversación—. ¿Por qué dijiste mi nombre?

El rubio sujetó a su hermano del brazo y lo giró bruscamente, hasta que estaban frente a frente y sin previo aviso juntó sus labios a los de Bill.

Fue un beso breve, bastante desesperado, sus labios apoyándose en los de su hermano; un beso seco y rápido.

Después lo empujó un poco, apartándolo de su cuerpo y sin decir palabra alguna, se puso en pie, ampliando la distancia entre ellos, lanzó una mirada de reojo al vocalista, una mirada cargada de significado, pero uno bastante complejo; posteriormente dejó a su hermano solo, con un montón de dudas acosándolo.

Y a pesar de la violencia y brusquedad en las acciones de su hermano, el pelinegro estaba sonriendo levemente… Tom estaba aprendiendo a aceptarlo, aunque parecía que estaba costándole mucho.


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