“Dolls” Cap7~ By olgap_k

Estaba nervioso, quizás también un poco molesto.

Una vez más, al abrir los ojos, se había encontrado con que su hermano ya no estaba ahí, así que por eso mismo se bañó y se arregló, no quería que su hermano al regresar lo encontrara como lo había dejado.

Además, quería estar limpio cuando hablaran, porque esta vez sí iban a hablar; Bill había cruzado la línea y él ya no sabía qué hacer para detenerlo.

Porque quería dejar bastante claro que aquello, aunque ahora lo había disfrutado más, era algo que no debería suceder de nuevo; le hacía estar alerta, preguntándose en qué momento su hermano iba a querer volverlo a involucrar en una actividad como ésa,

El problema no era qué tan placentero o no aquello podía ser, acababa de pensar que lo disfrutaba, el inconveniente era otro.

Moralmente estaba mal, y a él los hombres no le gustaban de esa forma.

Además, la declaración de parte de su hermano, que él tampoco era homosexual le hacía dudar de sus propias inseguridades, pero no quería simplemente aceptar a Bill. Era mucho más complicado que eso.

También se percataba que el plan de ataque de su hermano era ir debilitando su rechazo a la idea que le atraía sexualmente otro hombre mediante los atuendos que se empeñaba en usar para disfrazarse de mujer y poder complacer los deseos, necesidades y anhelos que a ambos les asaltaban.

Necesitaba tiempo y mucho de éste.

También hacía falta más que eso, lo sabía, pero aceptarlo era algo bastante grande.

Lo que quería era distancia.

Si seguían así no podría resolver nada.

Aunque no había nada que resolver… él simplemente no quería ceder a su hermano; era tan fácil simplemente decir que sí, pero al mismo tiempo era complicado y tomaba mucha más fuerza de la que él tenía.

Y, ¿qué si las cosas no funcionaban?

Sacudió la cabeza.

Estaba pensándolo demasiado, cuando lo único que requería en ese momento era que su hermano apareciera para decirle que ya habían llegado demasiado lejos. El vocalista debería conformarse con lo que ya habían hecho, no necesitaba más.

O quizás sí necesitaban más, pero él no quería ser ambicioso.

Algo tan bueno como lo que hacía con el pelinegro no podía estar permitido.

De hecho no lo estaba.

Curiosamente, era lo último en lo que él pensaba; la idea cruzaba su mente, pero era fácil ignorarla o pretender que no la había pensando.

Lo que le molestaba más era el hecho que su hermano tuviera pene, que fuera hombre. Que no fuera una chica cabeza hueca de cuerpo delicioso y curvilíneo como aquellas tontitas que a él le gustaban más, por su facilidad, era lo que le dejaba petrificado.

¿Por qué Bill no podía simplemente aceptar que lo suyo estaba mejor como una relación puramente platónica?

Cerró los ojos y se frotó la sien.

Después golpeó la cama con el puño y aunque no se sintió menos confundido, liberó un poco de ira.

Cruzó por su mente la idea, pero se contuvo de imitar las acciones de su hermano y ponerse a lanzar las mantas por toda la habitación y golpear paredes. No era su estilo.

Él por lo general superaba sus frustraciones con la ayuda de Georg, yéndose a un bar a embriagarse, para después recoger a la chica más linda que estuviera dispuesta a un simple acostón, sin ninguna atadura de por medio, para regresar a su hotel para satisfacer sus más bajos instintos durante toda la noche si es que la cantidad de alcohol consumida se lo permitía.

En estos momentos de confusión, no quería llegar a hacer eso, pero quizás si lo hacía su hermano comprendería.

Sería cruel, pero era necesario.

Además, se daba cuenta que otra de las razones por las que la seducción del pelinegro estaba funcionando de maravillas era que no había tenido sexo en mucho tiempo. Tampoco iba a restarle puntos a su hermano, su caracterización de una mujer era la más sexy que había visto en muchísimo tiempo.

¿Qué tan patético era de su parte sentirse enamorado y atraído sexualmente a Bill?

¿Y qué tan patético era el cantante por hacer todo lo que hacía simplemente para satisfacerlo?

Suspiró y observó a su alrededor.

Ambos eran bastante patéticos, queriendo estar juntos, pero él sin rendirse por completo a sus sentimientos, y su hermano haciendo todo lo posible por convencerlo que estaba bien, que el hecho que ambos fueran hombres no estaba mal.

¡Claro que estaba mal! A él no podía gustarle otro hombre, no importaba que fuese Bill.

Observó a su alrededor, las paredes del hotel eran color crema, las alfombras eran oscuras. Miró su reflejo en el espejo y observó el cansancio que era bastante visible en su semblante.

¿Acaso así se veía uno cuando estaba tan confundido como él?

No podía ver ese cansancio en el rostro de su gemelo. Probablemente estaba oculto bajo las capas de sufrimiento y dolor que sí era capaz de distinguir ahí, a pesar de la sonrisa siempre presente en su rostro.

Lo conocía tan bien que sabía distinguir la máscara en el rostro de su hermano.

Era el único capaz de hacerlo, así como muy seguramente el pelinegro era la única persona capaz de darse cuenta de lo mucho que él estaba luchando por seguir dándole la espalda a aquellos sentimientos que parecían explotar en su ser cuando menos él se lo esperaba… era un sentimiento recurrente cada vez que estaba con el pelinegro.

Suspiró en el preciso momento en que la puerta se abrió y su gemelo entró, luciendo cansado y harto del mundo.

—¿Qué es lo que tienes? —preguntó.

Podía posponer su conversación con él durante un instante más para intentar animar al pelinegro; por supuesto que después iba a volver a hundirlo, pero eso era lo de menos.

El pelinegro lanzó una mirada al rubio y se encogió de hombros.

—Es el estrés —respondió y se dejó caer sobre la cama, haciendo que su hermano se volviera a medias, para poder observarlo, se acomodó para poder ver a Bill a la cara, subiendo una pierna a la mullida superficie de la cama y apoyando su espalda en el respaldo de ésta.

Movió la cabeza, como si comprendiera.

Pero era bastante obvio que su hermano siempre resentía más el estrés que los demás, por ser él en quien se concentraban los medios de comunicación.

Al vocalista le habían llamado de todo, desde anoréxico hasta homosexual, y a pesar de los constantes ataques a su autoestima, el único que había sido capaz de dejarlo en un estado anímico pésimo había sido él.

Tanto por ser el hermano protector, y realmente no estaba siéndolo, sino justamente lo contrario.

Era él quien le cortaba las alas a su hermano y lo limitaba.

—¿Quieres hablar de eso? —quiso saber, acercándose un poco más, para posar su mano en la espalda del menor, sintiendo como éste se jalaba un poco más hacia él, para acortar la distancia.

—No, no quiero hablar de eso —susurró—. Son problemas que no tienen importancia, y estamos aquí porque tenemos una entrevista hoy. Regresaremos al departamento y las cosas van a mejorar, lo prometo.

No supo si creerle o no al vocalista, pero no lo cuestionó más.

Deslizó sus dedos por la espalda del pelinegro, quien casi ronroneó, porque estaba relajándose bajo las atenciones de su hermano.

Era un sonido para nada sexual, pero que no ayudó mucho a Tom a liberarse de dudas.

—Aún no estás listo —comentó, subiendo sus dedos hasta los hombros de su hermano, y después movió su otra mano, para masajear apropiadamente el cuello y los hombros del pelinegro, quien ladeó la cabeza para poder observar al de las rastas, quien parecía bastante concentrado en lo que estaba haciendo.

Arrugó la nariz en un puchero y sopló aire, para apartar un mechón que había caído sobre uno de sus ojos y le impedía observar con claridad a su gemelo.

—Sólo me falta alaciarme el cabello y terminar de aplicarme el maquillaje —dijo—. Sólo me faltan los ojos.

—Te ves bien así —dijo el guitarrista.

—Para ti, seguro que sí —respondió el menor, girándose para poder sentarse y después ponerse en pie—. Pero el resto del mundo quiere al muñequito viviente que están acostumbrados a ver cada vez que estoy en una entrevista.

Un asentimiento del rubio.

Era cierto, a veces sentía que él era el único que aceptaba la verdadera apariencia de su hermano; que era el único fácil de complacer… pero después recordó que no estaba completamente satisfecho con la apariencia del pelinegro, y que por eso mismo éste tenía que ocultarse bajo ropa femenina.

¡Vaya! No sólo el mundo era injusto con Bill, él también lo era.

—Voy a terminar de peinarme —explicó el de cabello oscuro al súbito movimiento que había hecho, de apartarse del de rastas y el masaje que éste estaba dándole—. Veo que tú ya estás listo, así que deberías bajar a desayunar algo.

Le guiñó el ojo y se sentó frente al espejo.

—Se desayuna mucho mejor en un hotel que en el departamento —le dijo antes de tomar un cepillo para pasarlo por su cabello, antes de empezar a alaciarlo.

El pelinegro tenía una estilista, pero había ocasiones en que él casi exigía peinarse él mismo y maquillarse por su cuenta, sin la ayuda de nadie más.

Tom se dirigió a su contraparte y sorprendió a su hermano cuando depositó un beso en su mejilla.

—Te esperaré abajo —susurró y se dirigió a la puerta.

No alcanzó a ver la expresión de completa felicidad que se apoderó del rostro del pelinegro, quien no pudo dejar de sonreír todo el resto del día.


Por supuesto, el pelinegro sabía que no debía confiarse mucho cuando se trataba de Tom, pero tampoco pensó que su hermano iba a deshacer todo el avance que tanto tiempo le había costado lograr en su relación.

Debió suponer que teniendo un hermano tan hormonal y estúpido aquello que ahora estaba observando era algo que debía suceder.

Tomó un sorbo del cóctel para niñas que Georg tan cariñosamente había bautizado así después de ordenarlo, porque él había estado demasiado indignado y furioso como para siquiera hablar; después lanzó su peor mirada a su hermano, quien en ese momento se había atrevido a voltearlo a ver.

¿Qué? ¿Quería ver cuál era la reacción de Bill? Pues el muy idiota podía irse al demonio si esperaba verlo llorando o deprimiéndose.

En su interior había sentido el dolor punzante que destrozaba una vez más su corazón, después que el mismo guitarrista lo hubiese remendado en la mañana, pero no iba a llorar en público; se merecía la privacidad necesaria para desahogarse… y ahora, estaba perfectamente contento simplemente estando furioso.

—¿Por qué estás tan enfadado? —preguntó Gustav—. Hace unos días estabas deprimido y ahora furioso, ¿qué pasa contigo?

—Estoy en mis días —gruñó el vocalista, pero sonrió cuando recibió la reacción esperada.

El baterista había expulsado su bebida por la nariz y ahora estaba tosiendo, intentando recuperar el aire y calmarse un poco.

—Lo siento – se disculpó el de melena negra—. No es nada, es el estrés —repitió, y se sintió un poco mal por estar amargándoles el día a sus amigos.

—No te preocupes… todos tenemos nuestros malos días —aseguró el baterista y le dio un leve empujón—. Si te sientes tan mal, ya sabes malhumorado, deberías decirle a Tobi que quieres regresar ya.

Bill movió la cabeza, era una negación… pero aún así se puso en pie y se dirigió a su jefe de seguridad.

Pocos minutos después, estaba saliendo de allí, la mirada de su hermano fija en él, mientras caminaba a la salida, seguido de cerca de Tobi.


Le despertaron los gemidos que podía escuchar del otro lado de la habitación y abrió los ojos, sorprendido.

Cuando distinguió el cuerpo de su hermano en la oscuridad, cogiéndose a una completa desconocida, quiso lanzarle la lámpara al de las rastas.

Eso por supuesto, hasta que vio en las sombras, como su hermano se quedaba rígido, prueba que había alcanzado el orgasmo… y gemía el último nombre que él se hubiese imaginado escuchar en ese instante.

—Bill…

Después escuchó el ronquido de la joven, lo que significaba que ambos estaban tan ebrios que probablemente la joven al día siguiente no lo iba a recordar.

Sintiéndose al mismo tiempo que traicionado, un poco satisfecho por la revelación que su hermano había estado cogiéndose a otra tipa, pero pensando en él, se permitió volverse a quedar dormido.

Al día siguiente tendría que hablar con su estúpido gemelo y reclamarle que había llevado a una desconocida al departamento, y que había estado con ella mientras él dormía en la cama de al lado.

Por ahora, ni la idea de Tom con otra mujer le podía volver a poner de malhumor.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

msn[email protected]

EnglishFrenchGermanItalianDutchRussianPortugueseJapaneseKoreanChinese SimplifiedChange to your lenguage

ADVERTENCIA

Esta pagina no pretende ofender a nadie. Si eres homofobico o no te gusta el twincest o el contenido, por favor no sigas aqui.

~ESTE MES EN LAND~

~ Concurso de brazaletes Sisters. UNETE!~

~San Billentine - 14 febrero~

Land Chat

~*~Galery´s

ALL ABOUT THE TWIN APP
Ir a Videos by Kazzy
Ir a Autores Tokio Hotel Fics

Map