“ SE MI MASCOTA”
El pelinegro se veía mas joven de lo que podía ser, su camiseta le quedaba enorme, a las rodillas, tenía el cabello liso y escurrido y una mirada juguetona que le decía que debería ser alguien que no se quedaba quieto, muy diferente a el que le gustaba quedarse en su sofá afinando su guitarra.
- ¿Qué haces aquí? – le preguntó serio. El chico le sonrió de vuelta y dejo la sudadera en el sofá
- No tengo a donde ir – dijo levantando los hombros – quiero quedarme.
- ¿quieres quedarte? Esto no es de si te quieres o no quedar, es mi casa mocoso – dijo Tom sorprendido
- Puedo quedarme haciendo lo que quieras! – dijo el pelinegro emocionado – como lo que quieras de verdad!
- ¿bueno quien te has creído? – preguntó Tom sonriendo – yo no te necesito.
- Tu casa esta muy sucia – dijo Bill como comentario. Tom le vio de reojo.
- ¿y que quieres quedarte como sirviente? – preguntó el sarcástico.
- Te hace falta – dijo el pelinegro sonriendo – de verdad Tommy.
- No me digas Tommy ¿de donde te has sacado mi nombre? – preguntó fastidiado.
- De por ahí – dijo travieso – ¿entonces?
- Tienes que irte – dijo decidido.
- ¡quiero quedarme!
Tom le vio malicioso, le propondría algo que nadie sería capaz de aceptar, le obligaría a irse, no necesitaba un incordio como ese chico.
- Entonces se mi mascota – dijo sonriendo burlón. El pelinegro le vio sorprendido y después de unos segundos le salto encima.
- ¡hecho! – gritó sonriendo. Tom le vio anonadado.
¿ había aceptado? ¿había dicho que si a la humillación de ser mascota de alguien?
- No tienes derechos de humano – le advirtió en un intento por convencerlo de marcharse – nada de amigos, ni de nada de nada, tu obedecerás mis ordenes, y ya.
- A cambio me das de comer, tengo un techo y te encargas de mi – dijo Bill sonriendo. – tienes que ser un buen dueño Tommy.
El de rastas le vio aún sin comprender ¿Cómo era que había terminado en esa situación? No podía creerlo, el solo quería una noche tranquila, algo que comer y su cama, ahora tenía una mascota que le pedía quedarse.
- Tooommy – dijo cantarín. – tengo hambre, dame de comer.
- ¿ahora? – preguntó fastidiado.
- Te espere todo el día – dijo Bill con una mueca – quiero comer, no puedes olvidarte de mi.
- Bien, bien ya – dijo el de ratas poniéndose de pie. Fue hacía la cocina y saco un par de cenas de microondas del congelador.
En cuanto estuvieran listas las puso en la mesa y el pelinegro se sentó a su lado entusiasmado por la comida.
- Me llamo Bill, pero como soy tu mascota puedes llamarme como quieras – dijo mientras comía.
- Scotty – dijo Tom sonriendo – me recuerdas a mi perro scotty.
- Oye ¿estas diciendo que tengo cara de perro? – preguntó sorprendido
- Eres delgado, con apariencia agradable y cabello esponjado… eres idéntico a scotty.
Bill hizo una mueca para después continuar comiendo. Tom le vio realmente con atención, el chico parecía muy hambriento, se preguntaba donde había estado para no tener hogar y que le había sucedido.
- ¿Qué hacías en la caja? – preguntó.
- Unos tipos me golpearon, cuando se descuidaron salí corriendo y me escondí en la caja, estaba desesperado! Y los tipos medían dos metros!!
- Que exagerado – dijo Tom riendo.
- De verdad Tommy! Dos metros, con músculos al puro estilo terminator- dijo Bill haciendo un movimiento que decía que los hombres eran realmente altos – los ceños fruncidos y con ganas de molerme a golpes.
- Algo has de haber hecho – le dijo Tom sonriendo.
- ¡yo soy un angelito Tommy!- dijo Bill fingiendo seriedad – no podrías haber conseguido una mejor mascota.
- Aja si – dijo el de rastas – bueno y después que?
- Bueno que me quede dormido – dijo Bill alzando los hombros – y después me encontraste tu.
- Vaya, que suerte la mía – dijo Tom sarcástico.
- Creo que no estas viendo las cosas como son Tom – dijo Bill – ¿Quién podría tener un Bill de nombre scotty como mascota? Nadie, Tom, nadie.
Tom tuvo que darle la razón, acababa de conseguirse una mascota de lo mas peculiar, eso era seguro.
Las once de la noche. Tom quería dormir ya, así que se levantó y Bill, su ahora mascota le imitó, se quito la camiseta en el camino y la aventó en el sofá, se metió a su habitación y cuando vio que Bill tenía intenciones de seguirle le detuvo con un dedo en la frente.
- ¿A dónde crees que vas? – preguntó.
- A dormir – dijo Bill como si fuera obvio.
- No vas a dormir en mi cama – dijo Tom decidido
- ¿Qué nunca has dormido con tu mascota? ¡yo si dormía con mi gato! Era tan maravilloso!…
- No es no – dijo Tom serio.
- Pero…
- Al sofá – dijo señalando el mueble. Bill vio el mueble y después a Tom. – es una orden Bill.
- Pero…voy a pasar frío. – dijo fingiendo tristeza. Tom tuvo que darle la razón así que saco dos cobijas y tomó una de las dos almohadas de su cama y se lo dio a Bill.
- Aquí tienes, a ver que dueño le da dos cobijas y almohada a su perro? – dijo sonriendo satisfecho. Bill le vio enfadado.
- Eres malo Tommy – dijo. Tom le sonrió y después cerro la puerta
- Buenas noches scotty.
Muy temprano por la mañana, exactamente a las ocho de la mañana Bill se levantó y vio exactamente donde estaba, en casa de su nuevo dueño, Tom Kaulitz, un chico que trabaja de…bueno no sabía, lo averiguaría después, con una nueva casa ya podía estar tranquilo, ¿Quién diría que su estrategia funcionaría? Estaba seguro que el chico se hacía el fuerte pero era un amor , ¿si no por que le había dejado quedarse? Se levantó y vio en el refrigerador una nota que decía que tenía una junta a las nueve, al parecer su dueño tenía manía por pegar notitas en el refrigerador para acordarse de sus cosas, suspiro, si Tom no se levantaba en exactamente 5 minutos el iría y lo levantaría al puro estilo mascota feliz.
Midió con reloj en mano cinco minutos y en cuanto dieron las nueve con cinco minutos salió disparado al cuarto de su nuevo dueño, abrió la puerta de golpe y se coloco encima de Tom el cual solo gruño en respuesta, Bill sonrió divertido, vaya dueño tan flojo que tenía. Se inclino y con total descaro lamió la mejilla del de rastas.
Esto logro despertar a Tom que abrió los ojos , sonriendo pensando que Cindy era quien le despertaba, así que aún medio dormido abrazo a quien creía su novia y Bill se río por la situación. Saco la lengua y le dio un largo lengüetazo en la nariz. Tom le apretó más contra su pecho.
“ más Cindy” dijo en voz suave. Bill casi se deshace en risas calladas mientras que trataba de liberarse de los brazos de Tom, pero este parecía reacio a dejarle ir, la situación se comenzó a salir de control cuando sintió que tanto le gustaba Cindy a Tom por que definitivamente el “mini tommy” estaba bien despierto. Se removió para salirse pero Tom gimió de placer y el se sonrojo, ¿Qué clase de dueño se excitaba con su mascota en brazos? La respuesta vino de inmediato cuando Tom comenzó a realizar pequeños movimientos en contra de su cadera, y Bill gimió dejando a un lado su papel de mascota.
Entonces se le ocurrió que tendría que tomar medidas desesperadas, se acerco al oído de su dueño y con voz clara y grave ladro exactamente como creía que lo hacía un perro.
El resultado fue que Tom brinco del susto y el salió de la cárcel en la que estaba. Tom jadeaba tanto del susto como de las reacciones de su cuerpo.
- ¡¿Qué haces aquí en mi cama?! – le gritó a Bill el cual se puso de pie y sonrió.
- Se te hace tarde – dijo señalando el reloj. – lo anotaste en el refrigerador, junta a las nueve.
- ¡mierda! – gritó Tom cuando vio su despertador, le quedaban menos de quince minutos para darse un baño y salir. Se puso de pie como de rayo y entró al baño.
Bill se instalo detrás de la puerta del baño donde estaba Tom tomando un baño a velocidad demonio.
- ¿Quién es Cindy? – preguntó mientras jugaba con su cabello.
- ¡que te importa!- le contestó Tom desde el otro lado. – ¡una mascota no pregunta!
- Yo creo que si, te estabas restregando en mi nombrándola a ella…- dijo Bill fingiendo inocencia. – soy tu mascota sabes.
El pelinegro rió cuando escuchó como algo se le caía a Tom de la pura impresión.
- ¡no hagas preguntas tontas! – le dijo Tom – dedícate a ser mascota y ya.
No podía creer que se hubiera despertado en tal estado y todavía mostrarle bien claro a ese chico de allá fuera como estaba, pero es que olía tan bien, y no solo eso, su cuerpo en sus brazos era simplemente perfecto, o eso sintió hace unos momentos en su cama.
Salió del baño ya vestido y vio a Bill sentado en el sofá cambiándole a la televisión. Sacó del refrigerador un envase de jugo y le tomo dos o tres veces.
- ¿sabías que eso es antihigiénico? – le dijo Bill desde la sala.
- ¿sabías que este es mi apartamento y tu mi mascota? – le contestó Tom.
- Hablando de mi, ¿puedes darme de desayunar? – preguntó Bill entusiasmado. – ¡tengo hambre!
Tom vio estupefacto al chico ¿enserio esperaba que el le diera de comer? Busco signos de alguna broma pero no encontró ni uno. Vista la situación sacó un plato hondo, cereal de chocolate y vació leche en el.
- El desayuno – dijo Tom apurado – si tienes mas hambre ahí hay papas, o algunas otras cosas y ya que estas viviendo aquí sería bueno que recogieras algunas cosas.
- Las mascotas no recogen Tommy – dijo Bill sin verle. Comía su cereal con ganas. – solo son mascotas.
- Pero tu si recoges – dijo Tom mientras buscaba sus llaves.
- No, yo no – dijo Bill
- Haz el favor de no tirar más entonces, llegó temprano a levantar algo – dijo Tom exasperado – hasta entonces!
Bill vio como el chico salía del apartamento y suspiro, definitivamente tenía que recoger algo de ropa y cosas, todo estaba muy sucio y tirado, si se apegaba a su papel posiblemente Tom nunca levantaría nada y el al fin y al cabo estaba viviendo gratis así que nada le quitaba un poco de limpieza.
Llegó a tiempo a su junta con el cliente, sus amigos y compañeros ya estaban ahí y le vieron aliviados cuando le vieron llegar. La junta salió perfectamente así que se sintió tranquilo cuando estuvo lejos del cliente.
- Vamos a festejar – dijo Georg contento – podemos ir a comer algo… y en la noche…
- Me parece buena idea – dijo Tom pensando en lo que podrían comer cuando recordó que había una mascota en su apartamento. – creo que primero tengo que ir por alguien… no pienso prepararle algo…
- ¿tu preparar algo para alguien? – preguntó Gustav sorprendido – ¿Quién es?¿Cindy?
- Terminé con Cindy – dijo Tom mientras recogía sus cosas – tengo a una mascota.
- ¿y las va a llevar? – preguntó Georg confundido.
- Si – dijo Tom apurado, si se daba prisa podría comprar algo de ropa decente y de la talla para su scotty . – los veo a las cuatro en el restaurante de costillas.
- Bien.















Awww <3 , me encantó ! , Síguele !! (:
geniaalll :) es como entre tierno y aaa noc :3
LA AME!!!! POR AMOR A BILL!!! SIGUANLAAAA!!!!
Esta super buena!!! Siguela porfa!!! :-)
Wow :O me enkanthoooo!!!!!!!!!! XD <3.<3