MUDO
Estaban comiendo en un restaurante cercano a la oficina, comían ahí por dos cosas, estaba cerca de la oficina y las meseras eran realmente lindas, claro que Gustav estaba ya saliendo con la perra esa que Tom había odiado, Georg estaba listo para ligar con cualquiera y el, bueno el también estaba libre pero no tenía ganas de ligar con ninguna.
El celular de Tom sonó y el lo saco, era un mensaje de texto, lo leyó y después sonrió.
- ¿Quién es? ¿una bella chica? – preguntó Georg.
- No, Bill – dijo Tom – quiere que le compre cereal por que ya no tiene, antes de de volver a la oficina lo compro, quizás también algo de cenar, esta muy delgado…
- Tom – dijo Georg – nunca creí que fueras un dueño tan…responsable.
- Dueño, si bueno, Bill es mi mascota, tengo que cuidarle – dijo Tom sonrojado.
- Tom, ¿Qué va a pasar cuando el se tenga que ir? – le preguntó Gustav – es decir, tiene vida, y algún día va a tener que irse.
Tom vio a sus amigos sorprendido, no había pensado en la sola idea le provocaba un mal estar.
- Bueno si se va, y ya – dijo Tom viendo la carta.
- Pero en estos días no hay nada más para ti que Bill – dijo Georg- ya ni siquiera te acuestas con chicas.
- ¡eso no es verdad! – se defendió Tom.
- ¿Cuándo fue la última vez que…
- ¡basta! – dijo Tom serio – eso es mi vida, si me acuesto o no con chicas… que tontería…
Cambiaron de tema pero Tom se quedo pensando en la última vez que se había sentido bien o que había tenido sexo, y no la recordaba bien, la última vez que se sintió excitado fue con… Bill en el baño. No podía ser eso, no podía creerlo, si necesitaba una chica, por que a el le gustaban las chicas, por que era lo que había sido toda su vida, si necesitaba una chica.
Vio a la camarera que le sonreía, podía llevarla a la casa, podía ser ella, así que puso en marcha todas sus habilidades que le hacían ser un gran seductor y para el termino de la comida tenía una cita con la chica, la llevaría a su casa, ya estaba hecho.
………….
Era ya tarde y quería cenar, no había realmente nada, y Tom no llegaba ¿no debería de haber llegado ya? Se sentó frente al televisor y puso un programa de música, ya vería que otra cosa ver, no podía concentrarse en nada hasta que Tom llegara , al menos podía marcar ¿no? De repente la puerta se abrió Y Bill volteo a ver, era Tom, se puso de pie y le vio, estaba cansado, y encima no tenía nada en las manos, traducción, no cenaría esa noche y quizás tendría que desayunar algo que no le gustaba por que tampoco le había comprado cereal.
- ¿no trajiste nada de cenar?
- No – dijo Tom quitándose la chamarra – lo olvide.
- ¿y mi cereal?
- Lo olvide.
Bill se acerco y pudo ver como en el cuello de Tom lucía una marca, una marca que solo dejaban las sesiones de sexo, una marca de otra persona, una chica quizás, esto le hizo sentir mal, por que en toda su estadía Tom nunca había sido así, era un chico después de todo, pero ahora le caía el veinte, y dolía como el demonio.
- Estabas con una chica – dijo Bill dolido.
- Estoy soltero Bill, estar con una chica es natural, era una mesera…
- No quiero saber los detalles gracias Tom – dijo molesto Bill. – al menos pudiste llamar, estaba preocupado
- ¿disculpa? Es mi casa Bill, tu eres mi mascota, no mi novia como para pedir que te llame si llego tarde – dijo Tom serio. Bill le vio estupefacto, volteo el rostro para que Tom no pudiera ver sus lágrimas y se acostó en el sofá, pronto escuchó la puerta del cuarto de Tom cerrarse y el pudo llorar con mas libertad, Tom era un idiota.
¿Qué demonios había hecho? Ah si, dormir con una completa extraña por la estúpida bocota de Georg combinado con su ego. Su cabeza le dolía, estaba sufriendo las consecuencias de su noche y la verdad pensaba que se lo merecía, recordaba haber peleado con Bill lo cual era raro.
Salió de su habitación y encontró a Bill desayunando leche y algo de…bueno sobras de alguna cosa que había en el refrigerador. Recordó entonces que se olvido de traerle la cena, de traerle el cereal y entonces se pregunto si Bill estaba comiendo bien.
- Olvide el cereal, lo compraré hoy – dijo Tom al sentarse en la silla. No quería estar enfadado con Bill. – no tienes que comer eso, podemos ir a desayunar algo, si quieres.
Esperaba que dijera que si, esperaba poder disculparse por que era obvio que el había sido el estúpido, eso era obvio, solo que no sabía decir lo siento. Pero Bill no dijo nada solo sacudió la cabeza en una negativa y termino lo que estaba comiendo.
- ¿vas a ir a ensayar hoy?^- le preguntó Tom buscando conversación, De nuevo Bill asintió. – podemos comer juntos.
Bill negó con la cabeza y Tom comenzó a preguntarse que tan enfadado estaba Bill. Busco en su rostro señales de enfado pero se veía normal, solo que no hablaba nada.
- Entonces quieres algo más de desayunar…- ofreció Tom. Bill negó con la cabeza, le sonrió y después salió del departamento.
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