Derribando Murallas
El sonido de la puerta cerrándose demasiado bruscamente sobresaltó al mayor de los Kaulitz y abrió los ojos, confundido y preguntándose qué tanto, o más bien qué tan poco, había dormido para sentirse tan cansado y adormilado aún.
Recordaba vagamente que habían llegado al departamento que compartían con Georg y Gustav, donde tenían su estudio de grabación. También recordaba que lo primero que había hecho fue dirigirse al baño, tomar una ducha breve y encaminarse a su habitación para lanzarse sobre su cama y enrollarse en las mantas.
Había estado bastante cansado.
Experimentó al entrar al departamento un cansancio que no sabía que estuvo cargando durante las últimas semanas del tour; porque cuando había estado toureando, no se sintió jamás tan agotado o tan drenado de toda su energía.
Aún no estaba completamente recuperado, pero se sentó en la cama, observando a su hermano, quien se pasaba un cepillo por el lacio cabello negro, un poco furiosamente, mientras jalaba bruscamente mechones de cabellos al intentar desenredar los nudos que se habían formado en la noche.
—¿Por qué estás tan molesto? —quiso saber el guitarrista, se puso en pie y caminó al baño, sin esperar la respuesta de su hermano.
Quería lavarse la boca antes de poder tener una conversación apropiada con su gemelo.
Al salir del baño, el moreno estaba esperando el regreso de Tom; había dejado el peine sobre el buró y estaba jugando con uno de sus anillos de forma distraída.
—¿Qué es lo que tienes? —intentó de nuevo Tom, se acercó a su hermano.
Esperaba su respuesta.
Y aunque sabía que a lo mejor ésta demorase en llegar, iba a hacerlo. Porque el moreno no podía negarlo, no a él. El rubio conocía sus estados de ánimo y podía leerlo como un libro abierto. Lo conocía tan bien que podía adivinar qué era lo que estaba sintiendo con sólo mirarlo a los ojos.
Así de fuerte era su conexión.
—No lo sé —refunfuñó el menor y alzó la vista, como estaba sentado tenía que mirar hacia arriba para ver a Tom a la cara—. Estoy cansado y se supone que estamos aquí para relajarnos y trabajar en música… pero David sigue haciendo planes sin consultarme antes.
—No es agradable, ¿lo ves?
El joven frunció el ceño; su hermano seguía recordándole siempre que podía lo mucho que a él mismo le molestaba que Bill tomara decisiones por él. O que el vocalista se quisiera anticipar a las respuestas de Tom.
Eran gemelos, era cierto, pero no compartían los pensamientos.
De ser así muy probablemente no estarían en aquel tan complicado problema. Pero era así, estaban atrapados en las sensaciones y en los sentimientos que ambos experimentaban sobre el otro… y lo peor era que ya habían actuado sobre aquellos impulsos y a Bill simplemente le había servido para asegurarse que siempre estuvo en lo cierto, que esto era lo que quería.
Ahora no iba a arrepentirse, y sabía que debía hacer otro movimiento pronto.
A pesar de que sabía que eso sería presionar demasiado a su hermano, y que éste podría molestarse con él… que era lo último que debería hacer, había la necesidad ardiente de terminar de sellar aquel lazo.
Quería una unión física, como complemento al vínculo emocional que los ataba.
Como Bill no respondió a lo que él dijo, sino más bien lo ignoró, no queriendo iniciar una discusión con el de las rastas, lanzó un suspiro y observó fijamente a su hermano.
Siempre disfrutaba mucho la visión que su hermano presentaba ante él, a pesar de la falta de maquillaje y del peinado exótico.
Al natural incluso se veía mucho mejor, contrario a lo que el pelinegro pensaba.
Era algo que le hacía feliz, ser una de las pocas personas a quien Bill le permitía observarlo en aquella condición… porque sabía lo mucho que su hermano odiaba no estar presentable para las cámaras o sus fanáticas.
Para Bill, él sin maquillaje se veía horrendo.
Para Tom, la falta de maquillaje, simplemente le hacía apreciar aún más la belleza natural y fina del rostro de su hermano.
—¿Qué es lo que David quiere que hagas?
—Una entrevista —respondió—. Una maldita entrevista donde quieren que hable de cosas de las que no quiero hablar.
El otro enarcó una ceja, confundido.
Había tantas cosas en el mundo, y parecía que uno de los pasatiempos del moreno era hablar, que existiera un tema en el mundo que no quisiera abordar hacía las cosas un poco sospechosas… más cuando era en televisión nacional o para una revista. Bill era un parlanchín por naturaleza… algo debería estar seriamente mal.
—¿Qué cosas? —le preguntó, interesado en conocer la respuesta.
Sacudió la cabeza, negándose a compartir con él aquel tema.
Sabía que su hermano iba a querer saber qué era lo que David estaba pidiéndole, pero esta vez simplemente quería levantar una barrera entre ambos o encerrar aquel tema bajo llave y jamás dejar a Tom enterarse.
Leer más »
.::Recent Coments::.