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“Bajo el deseo de mi padrastro” Cap1~ By Andrea B. Alfaro‏

CAP1: RIVALIDAD”

 

 

By: Bill

 

Mi nombre es Bill Trumper, tengo 20 años y vivo solo con mi mamá…que por cierto tiene un novio y aun no nos conocemos lo que es para mí…no quiero, ni tengo deseos de conocer a ese tipo que pretende a mamá…Trabajo en el restaurante favorito de mamá, y cuando hay una ocasión especial la llevó a cenar ahí…solo para complacerla…Se preguntarán ¿Por qué con 20 años aun no tengo novia? Muy fácil, no lo se, tal vez no ha nacido la mujer que me enloquezca…

Simplemente no…hay muchas mujeres por ahí, pero ninguna me llama la atención…En el trabajo hay una chica muy guapa, si, no lo voy a negar, me agrada, pero, no me gusta…

 

Después de la siesta que me di, ya me sentía un poco más relajado, ayer tuve un día algo pesado…y agotador, pero, tenia que ir al trabajo…Me tomé una ducha rápida, y como es costumbre, algo que no faltaba, era el maquillaje en mi rostro…

 

Bill: mamá, ya me voy

Alma (mamá): claro, hijo, ten mucho cuidado. – Me dijo dándome un beso en la mejilla. –

Bill: claro…

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“Dolls” Cap 8~ By olgap_k

Al día siguiente, le despertó un grito molesto y el sonido de algo cayendo al suelo, así que entreabrió los ojos y observó.

La misma chica que había llevado la noche anterior al departamento, estaba de pie frente a Bill, observando al pelinegro casi con odio, mientras éste simplemente señalaba la puerta y se cruzaba de brazos, enarcando la ceja, como si la estuviera retando a llevarle la contraria.

Lo que había caído al suelo fueron los zapatos de la chica, que el cantante había lanzado lejos de él, en dirección a ella.

—No puedes obligarme a irme —gruñó ella, terminó de abotonarse la blusa y se apartó un mechón de la cara, para poder mirar fríamente al joven frente a ella—. No tienes ningún derecho.

Tom se mantuvo en silencio.

Quiso reírse en la cara de la chica y decirle que claro que el pelinegro tenía todo el derecho de pedirle que se fuera… a ordenárselo, porque ella estaba imponiendo su presencia en la habitación del vocalista…

La misma que compartía con su hermano, y que él había mancillado.

…pero si lo hacía, se descubriría ante su gemelo, que ya no estaba durmiendo.

Cerró los ojos, porque vio como Bill movía un poco la cabeza, para observarlo, y no quería enfrentarse a éste mientras una desconocida estaba allí, observándolos.

Prefería que si el moreno iba a gritarle, lo hiciera cuando sólo estuvieran ellos dos. Si su hermano iba a destruirlo y a discutir con él, cuando menos sus discusiones merecían un poco de privacidad… por el motivo de éstas.

—¿Entonces…? —quiso saber Bill—. ¿Qué estás esperando? Fuera de mi casa…

Ella recogió sus zapatillas y se las puso, tomándose su tiempo, queriendo frustrar al cantante… estaba indignada del mal trato al que éste estaba sometiéndola, como si fuera su culpa que hubiese estado tan oscuro que ella jamás se dio cuenta que Tom la había llevado al mismo cuarto donde su gemelo dormía.

Dudaba mucho que el moreno realmente hubiese sido testigo de aquella escena que protagonizó con Tom, porque seguramente éste se hubiese indignado tanto que les hubiese arruinado el momento.

—Sigo creyendo que no puedes hacer esto.

—Y yo pienso que he sido demasiado paciente contigo —el tono de su voz había descendido, era el tipo peligroso que usaba siempre que quería amenazar a alguien. Sus ojos también se habían entrecerrados y había dado un paso al frente, listo y dispuesto a empujar a la chica.
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“Dolls” Cap7~ By olgap_k

Estaba nervioso, quizás también un poco molesto.

Una vez más, al abrir los ojos, se había encontrado con que su hermano ya no estaba ahí, así que por eso mismo se bañó y se arregló, no quería que su hermano al regresar lo encontrara como lo había dejado.

Además, quería estar limpio cuando hablaran, porque esta vez sí iban a hablar; Bill había cruzado la línea y él ya no sabía qué hacer para detenerlo.

Porque quería dejar bastante claro que aquello, aunque ahora lo había disfrutado más, era algo que no debería suceder de nuevo; le hacía estar alerta, preguntándose en qué momento su hermano iba a querer volverlo a involucrar en una actividad como ésa,

El problema no era qué tan placentero o no aquello podía ser, acababa de pensar que lo disfrutaba, el inconveniente era otro.

Moralmente estaba mal, y a él los hombres no le gustaban de esa forma.

Además, la declaración de parte de su hermano, que él tampoco era homosexual le hacía dudar de sus propias inseguridades, pero no quería simplemente aceptar a Bill. Era mucho más complicado que eso.

También se percataba que el plan de ataque de su hermano era ir debilitando su rechazo a la idea que le atraía sexualmente otro hombre mediante los atuendos que se empeñaba en usar para disfrazarse de mujer y poder complacer los deseos, necesidades y anhelos que a ambos les asaltaban.

Necesitaba tiempo y mucho de éste.

También hacía falta más que eso, lo sabía, pero aceptarlo era algo bastante grande.

Lo que quería era distancia.

Si seguían así no podría resolver nada.

Aunque no había nada que resolver… él simplemente no quería ceder a su hermano; era tan fácil simplemente decir que sí, pero al mismo tiempo era complicado y tomaba mucha más fuerza de la que él tenía.

Y, ¿qué si las cosas no funcionaban?

Sacudió la cabeza.

Estaba pensándolo demasiado, cuando lo único que requería en ese momento era que su hermano apareciera para decirle que ya habían llegado demasiado lejos. El vocalista debería conformarse con lo que ya habían hecho, no necesitaba más.

O quizás sí necesitaban más, pero él no quería ser ambicioso.

Algo tan bueno como lo que hacía con el pelinegro no podía estar permitido.
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“Surreal” Cap5~ By olgap_k

Estaba tiritando de frío sujetando con fuerza la suave y acolchada toalla que tenía sobre los hombros, para evitar que su cabello siguiera goteando sobre la enorme camisa color verde oscuro que el escritor le había prestado para que tuviese ropa seca y no se enfermara. Su ropa estaba en la secadora, junto con la de Tom.

El escritor, en ese instante, estaba en la cocina, preparando café para poder ofrecerle a su invitado, quien se abrazaba a sí mismo y aspiraba el aroma a suavizante que se desprendía de la tela mullida que estaba cobijándole.

Veía el departamento de Tom y lo sentía, a pesar de ser espacioso, tan pequeño y claustrofóbico que inmediatamente dejó de agradarle… no había mucha decoración, tampoco. Podía ver las paredes blancas y la mesa de centro vacía, sin ningún adorno que le diese vida al lugar. También se podían apreciar montones de hojas arrugadas desperdigadas a lo largo de toda la habitación.

Pero por respeto a la privacidad del escritor, contuvo el impulso de doblarse y recoger alguna de esas hojas para leer su contenido. No creía que aquellas hojas contuviesen información realmente importante si estaban en el suelo y eran consideradas basura por su dueño.

Sólo había una fotografía en todo el departamento, y estaba de espalda, se podía apreciar la parte trasera del portarretratos y la foto estaba oculta, encarando la pared, para que nadie más la viera. Tampoco se atrevió a ver la foto… sus motivos debía de tener el escritor para no querer observar aquello.

El camino a casa de Tom había sido silencioso, avanzaron aún bajo la lluvia que seguía cayendo fuera, un poco más fuerte que antes. Se sintió un poco confundido mientras seguía los pasos del otro hombre.

Pero estaba dispuesto a continuar, quería enterarse de aquel enorme misterio que iba a resolver muchas dudas. Algo en su interior le suplicaba que continuara con Tom, que quizás él podía convertir aquel cascarón humano en una persona que aprendiera a vivir y sentir, más que a simplemente existir, como actualmente ocurría.

Se apretó más dentro de la prenda que Tom le había prestado, la ropa desprendía un olor a limpio que le tranquilizaba. Recorrió con sus expresivos ojos castaños, una vez más, la habitación en que se encontraba, queriendo encontrar algún trazo de vida, luz y color en aquella habitación que a pesar de ser color crema, parecía tan gris que daba la apariencia de ser una cárcel emocional.

Prefirió sentarse antes de permitir que la tentación de leer algo o ver fotos que no estaban para ser apreciadas le ganara.

Apoyó su espalda en el respaldo del mullido sofá y dejó escapar un suspiro de alivio; estaba cansado y ni siquiera parecía haberse dado cuenta, debido a todo lo que estaba analizando y que apartaba su mente de la pesadez de todo su cuerpo.

Cerró los ojos y se permitió relajarse, absorbiendo el silencio adormecedor que parecía rodearle.

—El café está listo —alcanzó a escuchar, pero no abrió los ojos.

Estaba adormilado y su cuerpo se rehusaba a cooperar cumpliendo la orden que su cerebro estaba enviando de despertarse, y en esa ocasión ni el delicioso aroma que desprendía el caliente brebaje que estaba cerca de él fue capaz de actuar para hacerlo despertar adecuadamente.

Sólo movió un poco la cabeza, pero su cabeceo sólo hizo sonreír a Tom.

El escritor estaba maravillado de la facilidad con que estaba aceptando la presencia del profesor en su departamento, de lo mucho que le gustaba observarle fijamente y verlo casi perderse entre los cojines de su sofá.

La toalla seguía sobre sus hombros, conteniendo la humedad de su cabello de traspasarse a la camisa que él le había dado.

Era aquella camisa que hacía mucho no usaba, que la había lavado un día después de encontrarla sobre su cama con el perfume de aquella persona a quien quería olvidar y que se había marchado llevándose sus ilusiones dentro de sus maletas, junto con el resto de sus pertenencias.

Se acercó lo suficiente para depositar las dos tazas de café sobre la mesa de centro y cubrir a medias el cuerpo largo y esbelto del profesor con una manta que había doblada en el sillón; era una costumbre que ella le había inculcado y que iba a estar para siempre con él.

—Estoy despierto —susurró Bill—. Sólo que un poco cansado. Leer más »

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“Surreal” Cap4~ By olgap_k

Soplaba un aire frío y quizás un poco cruel en la ciudad, como una mezcla de emociones congeladas en el tiempo, que parecían manifestarse en aquel clima tan inclemente que se apoderaba de sus sentidos y les tenía cobijándose bajo gruesos abrigos que les brindaban cierta calidez, por tiempo indefinido… y sus rostros sonrojados por el frío incesante no podían sonreír porque llegaba a ser incluso doloroso.

Andaban así por el parque, en un silencio que parecía no tener final, que había hallado hogar entre ellos dos y ahora se rehusaba a marcharse, siendo un intruso entre ellos dos… una incomodidad más.

Para Tom, era algo normal, andar cabizbajo por el parque, luchando contra sí mismo, siendo testigo de la esplendorosa naturaleza, perdiéndose su vista en la alfombra de hojas muertas que cubría el pavimento gris. Veía tanta magnificencia y la podía apreciar, se deleitaba en ella, pero era incapaz de expresar su hermosura en palabras.

Bill, por su parte, estaba luchando igual con su yo interno, aquel yo parlanchín que nunca dejaba de hablar… ahora lo tenían en ayuno. Sentía que tenía tanto por decir, pero no sabía cómo hacerlo.

Este Tom le cohibía y eso no le gustaba… aunque la mirada llena de misticismo que el escritor era capaz de dirigirle era una que hallaba bastante placentera.

Se sentía admirado, apreciado por alguien a quien consideraba interesante.

Sonrió tímidamente, a pesar que no se sabía en ese momento observado por su acompañante, pero había un nerviosismo en él, como aquel similar al de la primera cita, que es una mezcla de nerviosismo y excitación que no se puede explicar ni compartir, que es algo que se tiene que experimentar para poder comprender.

—¿A dónde me llevas? —preguntó Tom, sonaba curioso y miraba a su alrededor.

Él solamente seguía los pasos del moreno, quien parecía caminar por el mundo como si supiese muy bien hacia dónde quería dirigirse.

Era algo que él una vez dominó, pero ahora no era así… ahora sus movimientos eran dubitativos y tenía que pensarlo demasiado antes de tomar una decisión; y es más, aún había muchas decisiones que estaban en período de hibernación en su vida porque no sabía cómo continuar. Seguir avanzando era todo un reto para él.

El moreno se encogió de hombros, restándole importancia a la destinación, porque para él lo que contaba era la conversación, no el sitio donde ésta ocurriese. Un lugar es solamente especial cuando las personas así lo consideran… y para Bill, todo lugar donde se crea una memoria es uno que debe guardarse en los recuerdos con afecto desmedido.

—¿No sabes o no quieres decirme? —volvió a intentar el rubio.

—Sólo sigue caminando, ya verás a dónde nos dirigimos cuando lleguemos… es un lugar muy hermoso —fue toda la respuesta que recibió.

Y parecía que el otro no tenía intenciones de seguirle esperando demasiado… por eso mismo él también apuró el paso para no quedarse demasiado atrasado. Leer más »

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“Surreal” Cap 3~ By olgap_k

Caía, caía, sentía su estómago pesado y sus pies no tocaban suelo, todo el giraba en torno a una nada que se extendía sobre él, infinita y oscura. Se sentía casi ciego por encontrarse en esa situación, por eso mismo el sobresalto cuando finalmente tocó el suelo, con un golpe estridente que desgarró cruelmente la manta de silencio que cubría todo, sus ojos se abrieron y se dio cuenta que todo había sido producto de una pesadilla.

Se frotó los ojos con el puño, casi violentamente, pero no se quejó del dolor que consiguió producirse con tal brusco movimiento.

Estaba en su cama, cómoda y suave, con aroma a suavizante.

Las mantas estaban en el suelo, lo que significaba que se había movido demasiado en la noche, quizás por culpa de las pesadillas que le acosaban en su tiempo de descanso. Aunque siendo él Tom, aunque estuviese descansando físicamente, mentalmente siempre había algo ocupando su mente. Por eso mismo era tan difícil para él conocer el término relajación.

Cerró los ojos, queriendo de esa forma conseguir amortiguar el dolor que sentía en las heridas que aún estaban sanando de su accidente de un par de días atrás.

Quería borrar de su mente el recuerdo de aquel interrogatorio al que había sometido al “chico bonito”, porque su mente se rehusaba a llamarle Bill Trümper. De hacerlo, sentía que estaba burlándose de él mismo.

Tenía tantas preguntas en mente y tan pocas respuestas… pero no importaba demasiado, porque sabía que al final iba a encontrar la respuesta que estaba buscando. Tenía que hacerlo… y por eso mismo, aún tenía más preguntas que hacerle al “chico bonito”.

Porque sí, a pesar de sus veintitrés años, para Tom aquella persona seguía siendo sólo un chico, por la forma en que actuaba; su personalidad siempre sonriente y llena de energía le decían que no era alguien de quien él pudiese conseguir una respuesta completamente seria. O al menos ésa era la impresión que él tenía.

Volvió a frotarse los ojos.

Quería quedarse en cama, sólo esta vez. Porque la idea de salir y sentarse en el parque a perder el tiempo, no era una que iba acorde con el humor que actualmente sentía.

Sabía que el otoño no iba a ayudarle a solucionar sus problemas.

Nada iba a hacerlo, realmente.

Tendría que solucionarlos él y no esperar a que alguien más actuara a su favor… estaba actuando algo cobardemente, pero ¿qué podían esperar de él cuando el mundo entero parecía casi siempre ir en su contra cuando las cosas finalmente parecían ir bien para él? Por eso mismo no iba a permitir que las cosas fueran bien.

Si tenía que arruinarlo él mismo, eso haría.

Quedarse en casa tampoco era algo que le apeteciera demasiado, empezaba a sentirse claustrofóbico dentro de las cuatro paredes de su habitación.

Escribir un poco ya no funcionaba tampoco, todo se sentía tan carente de vida; a veces sentía que sus propios personajes se burlaban de él y no ayudaba mucho que hubiese conocido a alguien que era la personificación del protagonista de su libro en proceso.

Sentía una presión en el pecho, algo que le sofocaba y le drenaba de cualquier emoción. Llevaba tanto tiempo negándose a sentir algo que no fuese estrictamente necesario, porque experimentar emociones y sentimientos simplemente significaba una pérdida de tiempo para él, y lo último que podía hacer ahora era justamente eso.

Tenía un libro que terminar, y una fecha límite.

Conociendo a su editor, iba a estar demasiado pendiente de él, hasta que pudiese conseguir entregarle un borrador del libro.

Esta vez no iba a salvarse. Leer más »

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“INCUBO” Cap 6.~ By Aliss r aleman

Cada rincón de su alma

 

—Porque hueles a rosas.

 

Dicen que los olores inexplicables son cuando se perciben aromas en lugares que no les corresponde, sin un origen aparente. Si se huele a cigarros en una habitación de un niño que no fuma o aroma a flores en un salón de clases sin flores aparentemente visibles. También dicen que los olores dependen de la entidad, si nos enfocamos  en el ámbito paranormal, existe una clasificación algo popular que los cataloga, como buenos, malos, femeninos y masculinos. En conclusión, si se huele a flores, hay una presencia paranormal del lado bueno en la misma habitación, si se es creyente. En teoría, claro.

 

Pero ésta era la vida real.

 

Y Bill por más femenino que pareciese con esa piel blanca y delicada, esos rasgos finos, esos lunares y esos gestos, era un hombre. Y los hombres no podían impregnar un olor floral.

 

Pero Tom olía a rosas todas las noches, era un hecho.

 

Pero ante la curiosa reflexión por parte de Tom, una suave risa se hacía notar en la oscura habitación.

 

—Hahaha… Vaya observación… pero yo no huelo nada. Mmmmh… —mientras Bill lamía la mejilla derecha de Tom hasta llegar a su sien, Tom sentía como ese contacto por más suave que se mirase, era por demás cierto intenso y ardiente, no en el sentido de ser morboso, sino que… era como estar con el ser más seductor que se puede imaginar… entonces cada roce, cada tacto le volvía completamente loco. Le aislaba de la realidad.

 

Él, que minutos antes mantenía sus manos en las caderas del de pálida piel, las posicionó delicadamente sobre ambos lados del rostro del muchacho sólo para pedirle una sola cosa. Era ahora… o quizás nunca.

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“Dolls” Cap 6 – By olgap_k

Derribando Murallas

 

El sonido de la puerta cerrándose demasiado bruscamente sobresaltó al mayor de los Kaulitz y abrió los ojos, confundido y preguntándose qué tanto, o más bien qué tan poco, había dormido para sentirse tan cansado y adormilado aún.

Recordaba vagamente que habían llegado al departamento que compartían con Georg y Gustav, donde tenían su estudio de grabación. También recordaba que lo primero que había hecho fue dirigirse al baño, tomar una ducha breve y encaminarse a su habitación para lanzarse sobre su cama y enrollarse en las mantas.

Había estado bastante cansado.

Experimentó al entrar al departamento un cansancio que no sabía que estuvo cargando durante las últimas semanas del tour; porque cuando había estado toureando, no se sintió jamás tan agotado o tan drenado de toda su energía.

Aún no estaba completamente recuperado, pero se sentó en la cama, observando a su hermano, quien se pasaba un cepillo por el lacio cabello negro, un poco furiosamente, mientras jalaba bruscamente mechones de cabellos al intentar desenredar los nudos que se habían formado en la noche.

—¿Por qué estás tan molesto? —quiso saber el guitarrista, se puso en pie y caminó al baño, sin esperar la respuesta de su hermano.

Quería lavarse la boca antes de poder tener una conversación apropiada con su gemelo.

Al salir del baño, el moreno estaba esperando el regreso de Tom; había dejado el peine sobre el buró y estaba jugando con uno de sus anillos de forma distraída.

—¿Qué es lo que tienes? —intentó de nuevo Tom, se acercó a su hermano.

Esperaba su respuesta.

Y aunque sabía que a lo mejor ésta demorase en llegar, iba a hacerlo. Porque el moreno no podía negarlo, no a él. El rubio conocía sus estados de ánimo y podía leerlo como un libro abierto. Lo conocía tan bien que podía adivinar qué era lo que estaba sintiendo con sólo mirarlo a los ojos.

Así de fuerte era su conexión.

—No lo sé —refunfuñó el menor y alzó la vista, como estaba sentado tenía que mirar hacia arriba para ver a Tom a la cara—. Estoy cansado y se supone que estamos aquí para relajarnos y trabajar en música… pero David sigue haciendo planes sin consultarme antes.

—No es agradable, ¿lo ves?

El joven frunció el ceño; su hermano seguía recordándole siempre que podía lo mucho que a él mismo le molestaba que Bill tomara decisiones por él. O que el vocalista se quisiera anticipar a las respuestas de Tom.

Eran gemelos, era cierto, pero no compartían los pensamientos.

De ser así muy probablemente no estarían en aquel tan complicado problema. Pero era así, estaban atrapados en las sensaciones y en los sentimientos que ambos experimentaban sobre el otro… y lo peor era que ya habían actuado sobre aquellos impulsos y a Bill simplemente le había servido para asegurarse que siempre estuvo en lo cierto, que esto era lo que quería.

Ahora no iba a arrepentirse, y sabía que debía hacer otro movimiento pronto.

A pesar de que sabía que eso sería presionar demasiado a su hermano, y que éste podría molestarse con él… que era lo último que debería hacer, había la necesidad ardiente de terminar de sellar aquel lazo.

Quería una unión física, como complemento al vínculo emocional que los ataba.

Como Bill no respondió a lo que él dijo, sino más bien lo ignoró, no queriendo iniciar una discusión con el de las rastas, lanzó un suspiro y observó fijamente a su hermano.

Siempre disfrutaba mucho la visión que su hermano presentaba ante él, a pesar de la falta de maquillaje y del peinado exótico.

Al natural incluso se veía mucho mejor, contrario a lo que el pelinegro pensaba.

Era algo que le hacía feliz, ser una de las pocas personas a quien Bill le permitía observarlo en aquella condición… porque sabía lo mucho que su hermano odiaba no estar presentable para las cámaras o sus fanáticas.

Para Bill, él sin maquillaje se veía horrendo.

Para Tom, la falta de maquillaje, simplemente le hacía apreciar aún más la belleza natural y fina del rostro de su hermano.

—¿Qué es lo que David quiere que hagas?

—Una entrevista —respondió—. Una maldita entrevista donde quieren que hable de cosas de las que no quiero hablar.

El otro enarcó una ceja, confundido.

Había tantas cosas en el mundo, y parecía que uno de los pasatiempos del moreno era hablar, que existiera un tema en el mundo que no quisiera abordar hacía las cosas un poco sospechosas… más cuando era en televisión nacional o para una revista. Bill era un parlanchín por naturaleza… algo debería estar seriamente mal.

—¿Qué cosas? —le preguntó, interesado en conocer la respuesta.

Sacudió la cabeza, negándose a compartir con él aquel tema.

Sabía que su hermano iba a querer saber qué era lo que David estaba pidiéndole, pero esta vez simplemente quería levantar una barrera entre ambos o encerrar aquel tema bajo llave y jamás dejar a Tom enterarse.

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“Soul Mates” Cap 7 – By Sweet Naughty Angel

El Juicio

 

Pálidos, con un sudor frío recorriendo sus delgados cuerpos se encuentran los Kaulitz frente al juez. Situados uno al lado del otro ven como su juzgador un hombre de corpulenta presencia toma asiento y dirige su penetrante mirada hacia ellos.

- Tengo miedo Tommy – Expresa casi silenciosamente Bill.

- No temas pequeño, pronto terminara todo esto. Toma mi mano y confía en que todo saldrá bien.

Bill une su mano con la de su gemelo que se encuentra a su lado izquierdo, la mesa en la que se encuentran es el medio que le da privacidad a esa muestra de fortaleza y amor.

El día del juicio ha llegado el abogado defensor de los twins esta completamente preparado para defender su caso, lo ha estudiado muy bien y sabe que armas emplear para realizar la defensa.

Bill cabizbajo con los ojos cerrados trataba de lograr la mayor conexión con su gemelo al sentir su mano rodear la suya, tratando de ser fuerte ante tan espeluznante momento, siente como Tom acaricia suavemente su mano y luego la presiona fuerte para que sepa que él esta ahí y no lo dejara. Un fuerte carraspeo rompió la magia del momento, el juez va a hablar.

En las afueras del lugar se encuentran aglutinadas miles de fans que levantan esperanzadas sus carteles de apoyo y de gente de los medios de comunicación que buscan a como de lugar obtener información de cómo se va desarrollando el juicio pues hasta el momento todo se ha mantenido en total discreción.

El juez volvió a ver a Bill y Tom y con un ligero movimiento de negación con su cabeza dijo:

- ¿Quién de ustedes dos es Tom Kaulitz?

- Soy yo – Expreso el trenzadito con voz firme, sin miedo.

- Ven al estrado por favor, no quiero perder el tiempo con protocolos.

Tom presiono nuevamente la mano de Bill antes de levantarse para hacerle sentir que todo estaría bien, se dirigió al estrado y con valentía volvió a ver al juez.

- Coloca tu mano sobre la Biblia – Le dijo.

El trenzado puso su mano sobre esta y sintió como su cuerpo se recargaba de fortaleza, ahora tenia la plena convicción de que todo estaría bien.

- Juras decir la verdad y nada más que la verdad chico.

- ¡Lo juro! – Expreso Tom a la vez que volvió a ver a Bill y le dio una dulce sonrisa que le brindo paz al afligido crestadito.

- Muy bien, quiero hacer algo diferente en este proceso pues me intriga mucho su caso. Quiero silencio de parte de su abogado, no quiero oírlo hablar.

- Pero señor juez como es eso posible – Se levanto incrédulo el abogado defensor de los twins al escuchar eso.

- Siéntese por favor licenciado. Quiero que sea el joven aquí a mi lado el que hable.

Tom trago grueso y con valentía volvió a ver al juez y dijo:

- Pregunte usted señor juez que yo responderé todas sus dudas.

- Muy bien chico, eso haré – Expreso el juez admirado ante la valentía de su acusado.

El juez es extremadamente moralista pero posee un don que no cualquier juez tiene y es el total respeto por la humanidad y sus diferentes ideologías.

- Dime muchacho, como inicio todo. ¿Cómo es que tu hermano y tú se enamoraron?

- (Suspira y con voz firme comienza a relatar todo lo que en su mente venia como una película haciéndole revivir de nuevo su pasado) Era una tarde de otoño Bill y yo nos encontrábamos jugando en el patio a las escondidas cuando escuchamos unos gritos que provenían del interior de nuestro hogar, eran nuestros padres que discutían sin parar, mamá le reclamaba a papá porque no dejaba la bebida y papá gritaba lo incomprendido que se sentía por ella. Tontamente papá creía que mamá debía soportar sus borracheras pero nuestra madre valientemente le dijo: “Jörg no estoy dispuesta a seguir soportando tu irresponsable manera de vivir, eres un mal ejemplo para nuestros hijos así que quiero que te vayas de la casa ahora mismo, quiero el divorcio Jörg pues me basto yo sola para encargarme de mis pequeños. No te necesitamos”.

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“Die sammler (El coleccionista)” Cap 4 – By Archange

Asfixia.

La tarde siguiente volvió al bosque.

De pronto el destino había jugado con cartas marcadas, justo cuando menos lo esperaba.
Una simple llamada de teléfono lo cambió todo..

(De más pequeño le aterrorizaba imaginar que un día cualquiera la directora del colegio irrumpiera en mitad de la clase, lo llamara seriamente por su nombre completo y lo sacara del aula para anunciarle la muerte de sus padres en un sangriento accidente. Siempre había presentido que el mundo, su mundo, podía estallar en un instante. Lo que dura una llamada de teléfono).

El padre de Tom estaba presentando su último libro en una ciudad próxima a Ungeheuerburg. Su idea era dar un par de conferencias que tenía pendientes, y luego recoger a su familia para volver juntos a la ciudad, pero una mala caída lo dejó con el fémur hecho pedazos y una fuerte conmoción tendido en una cama de hospital.
Simone hizo la maleta enseguida y reservó dos billetes para el primer tren que la llevara junto a su esposo. El abuelo notó el estado de nervios de su hija, no podía dejarla ir sola con Tom, al fin y al cabo era solo un niño. Decidió que lo mejor en aquel momento era que él mismo la acompañara en el viaje, su nieto estaría bien al cuidado de la abuela. Para no agravar el ánimo triste y preocupado de su hijo, Simone decidió levantarle el castigo en su ausencia, con una condición: que no visitara lugares peligrosos. El chico abrazó intensamente a su madre, gritándole en silencio que podía confiar en él—.Ya no soy un niño. Cuida de papá —le dijo con firmeza justo antes de verla marchar.

Esa tarde Tom se sintió agotado y triste. Sabía que el estado de su padre no era alarmante, pero en su pecho revivía ese mal presentimiento que no le dejaba descansar por las noches. Pensó en Bill, en sus enormes ojos cuajados de estrellas. Su recuerdo lo consolaba, ni él mismo podía explicarse porqué
Tenía que volver a verlo. Necesitaba volver a verlo.
Cumpliría la promesa que le hizo, y no rompería la que había hecho a Simone porque, ¿qué peligro podía correr junto a Bill? Él conocía todas las trampas escondidas del bosque, a su lado no correría ningún riesgo. Estaba seguro de su decisión, pero muy en el fondo se sentía culpable de estar pensando en ese extraño chico mientras su padre estaba sufriendo. Lo dominaba un nudo de sentimientos contradictorios que no sabía controlar, eran demasiado nuevos para él.

Simone llamó en cuanto pudo ver a su marido y hablar con los médicos. El padre de Tom había recuperado la conciencia, aunque seguía en observación. Abuela y nieto suspiraron casi a la vez, aliviados. Lo peor ya había pasado, si salía bien de la conmoción las fracturas solo necesitaban tiempo para soldar.
Tom se sintió más ligero después de hablar con su madre, tanto que cogió al vuelo su mochila y gritando un alegre —¡Vuelvo enseguida, abuela! —se encaminó al bosque.

Comenzaba a hacer frío, muy pronto el otoño cubriría los árboles con su capa de oro viejo… pero él no estaría allí para verlo. Se rebujó en su gruesa sudadera, buscando el montículo de piedra con la cruz grabada. Tenía que confiar en su suerte.
Si lo encontraba, el camino a la cabaña de Bill sería más sencillo, o al menos eso creía. Caminó durante horas sin rumbo fijo, dejándose llevar por el instinto, el karma o esa jodida fuerza superior que lo atraía hacia Bill con más fuerza que el deseo, pero fue inútil. Los altos matojos de espino parecían salir de la nada, cerrándole el paso por momentos, arañándole las manos al intentar apartarlos. Crispadas raíces atravesaban el sendero, haciéndole tropezar. No reconocía los parajes que atravesaba, la vegetación era cada vez más espesa, solo los pedazos cielo que veía a través de las copas de los árboles le daban un respiro a su angustia. Por la creciente oscuridad que lo envolvía dedujo que estaba llegando al corazón del bosque.
Se asfixiaba.

Allí mismo, en mitad de ninguna parte, Tom se rindió, dejándose caer al suelo como un saco de patatas. Cerró los ojos. Respiró profundo. Un fuerte olor a tierra inundó sus sentidos, notó el peso de su cuerpo tendido sobre ella, el rítmico compás de su corazón.
Bill olía a tierra, Bill también olía a tierra.
No debía buscarlo, solo podía encontrarlo.

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